Gracias a la vida. Lionel Messi tuvo su último baile en el fútbol con la camiseta de la selección argentina. Fue una fiesta con todas las letras, un show mágico que quedará grabado en la memoria colectiva de todos. Un estadio Monumental que se colmó de hinchas para rendirle el máximo tributo al mejor jugador de todos los tiempos, al rosarino que los hizo sentir los reyes del mundo, que llenó de gloria este suelo y que gambeteará por toda la eternidad. El fenómeno tuvo su abrazo final con la piel celeste y blanca y claro que las sonrisas, los gritos y las lágrimas no faltaron en las gradas de River. Benín fue el último rival de Leo, su la última estación con la selección que llenó de más gloria. En el anecdótico 3 a 0 anotó uno de penal para cumplir su último deseo.
Minutos antes del partido, que al final comenzó a las 20.30, se desplegó una enorme camiseta argentina con el diez en la espalda, que cubrió la zona central de la cancha. Una batería de fuegos artificiales le dio la bienvenida a los equipos y sonaron los himnos. Lloró Messi y también Scaloni. Lloraron todos.
A jugar. A emocionarse más. Ya a los siete minutos, Leo sacó el primer latigazo y tapó el arquero. Y justo a los diez el árbitro detuvo el partido. No había pasado nada o debía suceder mucho. Otra vez los fuegos artificiales iluminaron el Monumental y atronó una una nueva ovación a Messi. Todos los rivales lo abrazaron como adorando a un Dios pagano.
El delantero Olaitan casi comete un pecado y anota para Benín. Messi insistió con una zambullida tras un centro, un tiro libre y otra arremetida que pasó cerca, pero no pudo marcar. Benín no es Burkina Faso, donde el primer tiempo había terminado 5 a 0. Faltaban 45 minutos de homenaje.
En la primera jugada del complemento llegó la carta de un león a otro. Tiro de esquina de Messi y golazo de arremetida de Nicolás Otamendi, otro que cerró su etapa gloriosa en la selección.
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La posta con Nico Paz
Como en una posta de lo que se viene en la creación de juego apareció el recién ingresado Nico Paz y clavó el segundo, con un tremendo tiro desde afuera del área. Otra vez asistió Leo.
Y no podía faltar la máxima emoción de la noche. Penal para Argentina y fue el mejor de todos los tiempos. Acomodó el balón con sus manos y tomó distancia de cara al arco del río de la Plata. Le dio alto, al ángulo izquierdo del arquero. Qué más pedir. Gol para la posteridad de su legajo. Así, Leo anotó 126 goles en 208 partidos con la celeste y blanca.
También entró el rosarino Giovani Lo Celso y Argentina terminó ganando 3 a 0.
El cierre con drones en el final con las figuras de Messi sobre el cielo del Monumental fue la frutilla del postre. Después la Sole le puso música y más emotividad a una velada ya memorable. Su abrazo con el diez generó una tremenda ovación.
Y habló Leo a corazón abierto: "Es difícil decir algo hoy. Pienso en mi viejo. Nunca dejé de luchar por esta camiseta. La selección argentina es lo más lindo que te puede pasar. No hay que darle el gusto a la gente que quiere ver mal a la selección. No me quiero ir de acá, los quiero y los voy a extrañar. Estoy orgulloso de ser argentino, los quiero". Ahí se fundió en un abrazo con todos sus compañeros. Y dio la vuelta olímpica para la ovación final.
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El comienzo del día Messi
Todo el país, con epicentro en Buenos Aires claro, vivió una jornada especial. Desde la mañana la capital argentina estaba tapizada de camisetas albicelestes y a las 16, cuando se abrieron las puertas del estadio, no tardó en llenarse cada escalón del Monumental de Núñez, con una aceleración asombrosa.
Todos luciendo la camiseta que desde ahora será patrimonio de la humanidad: la diez de Messi. Pibes, chicas, bebés, abuelos, abuelas, mujeres que se acercaron al fútbol por Leo, futboleros de ley y los fanáticos sólo de la selección, ese fue el combo que copó el Monumental. La consigna fue la misma: “Amar a Lionel por siempre”.
Ya dos horas antes del inicio del partido todo estaba repleto, con música de cumbia de fondo y hits de la selección que hicieron cantar y bailar a todos. Y a media hora del inicio del amistoso, cuando el show estaba por comenzar, tronó en todo el estadio un insulto al Chiqui Tapia, presidente de la AFA.
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El momento de los himnos.
Sebastián Suárez Meccia / La Capital
El ingreso de Leo
Enseguida salió Benín al calentamiento y hubo aplausos, no tantos como cuando lo hizo Dibu Martínez y generó un estruendo desde los cuatro costados. Pero el rugido mayor estuvo en la entrada del personaje de la noche: el diez eterno.
Fue a las 19.40. Leo lideró la fila argentina y no tardó en levantar los brazos. Lo hizo hacia las cuatro tribunas. Quería guardarse para siempre esa última mirada de los hinchas, a los que tantas alegrías les dio en estos últimos 20 años con la selección.
Fueron mencionados excampeones del mundo con Argentina que estaban presentes, entre ellos los rosarinos Ricardo Giusti (1986) y Ángel Di María (2022) y el actual jugador de Central fue ovacionado por todo el estadio.
El cierre de una era
La estadística dirá que su último partido con la selección terminó 3 a 0 y que anotó un gol de penal.
El amistoso con Benín pasó y nació la leyenda. El Rey Lionel fue campeón mundial sub 20 en 2005, medalla de Oro en los Juegos Olímpicos 2008, ganó las Copas América de 2021 y 2024, obtuvo Finalissima 2022 y se graduó en con el campeonato del mundo en Qatar 2022. Esta es la foja de servicios intachable de Leo en la selección. Un legado para toda la eternidad.