El cerrajero que había sido detenido por el robo a la jubilada de barrio Martín quedó en libertad por disposición de la Justicia. La Fiscalía no encontró evidencia que lo involucren en el hecho y el juez Pablo Pinto dictó 60 días de pautas de conducta hasta que avance la investigación. “Me hago cargo y te afirmo que mi defendido no quedará involucrado en la causa”, dijo a La Capital, el abogado Leonel Iesari, que representó al trabajador de una importante cerrajería de Rosario.
D. Fernández, el cerrajero detenido el pasado jueves, había quedado en el centro de la investigación por su accionar en el hecho ocurrido en la avenida Diario La Capital 84, en el barrio Martín. El pasado martes, Diana, una mujer de 86 años, alertó que su cuidadora, identificada como Tamara G., le robó más de 20 mil dólares, joyas y alhajas de su caja fuerte. Para ese trabajo requirió los servicios de Fernández, que acudió como un trabajo más por el cual cobró 60 mil pesos.
El cerrajero ingresó al edificio el martes a las 12.30. Sólo tenía el nombre de Tamara, quien había solicitado un trabajo en el séptimo piso del edificio frente al río Paraná. Subió, abrió la caja fuerte, se retiró de la habitación, contó el dinero que recibió por su trabajo y a las 12.55 se retiró del lugar. Así siguió con su jornada visitando otros clientes como un día normal. No regresó al lugar y para él había atendido a “Tami”, como se presentó la principal sospechosa del robo.
Tres días días más tarde fue detenido en su local de trabajo y trasladado a la sede de la Policía de Investigaciones (PDI) de la zona sur de Rosario. Allí permaneció incomunicado hasta este lunes, que quedó en libertad al no encontrar pruebas en su contra.
Detención y liberación
El primero en tomar el caso fue el fiscal Rodrigo Urruticoechea, pero luego ingresó en licencia y le derivó el tema a Nicolás Rolón. La defensa de Fernández, integrada por Iesari y Juan Manuel Cayón, solicitó la apertura de los teléfonos, que se llevó a cabo mediante el Espejo Chubut, un software forense desarrollado en la provincia argentina de Chubut que permite extraer evidencia digital (como chats, fotos y videos) de teléfonos celulares en tiempo real para causas judiciales.
Allí se encontraron con la nula vinculación, más allá de una conversación cliente-cerrajero. “Declaró la principal acusada y nunca señaló a nuestro defendido”, aseguró Iesari y planteó que el accionar de la fiscalía fue “irresponsable” porque “primero lo tuvieron que llamar como testigo”.
Ante la falta de pruebas, el cerrajero Fernández quedó en libertad con 60 días de pautas de conducta, que consisten en fijar domicilio, firmar cada 15 días en fiscalía y presentar un garante, que en este caso fue el dueño de la cerrajería para donde trabaja.
Además, Iesari solicitó disculpas públicas del Ministerio Público de la Acusación (MPA) y adelantó que su defendido pedirá derecho replica.
Qué se sabe del robo
Tamara G., de 29 años, la cuidadora de Diana, una mujer de 86 años que vive en el séptimo piso de un edificio de barrio Martín, fue detenida el martes por la tarde, tras conocerse el robo. El botín está calculado en más de 20 mil dólares en billetes, además de varios relojes rolex, gargantillas, diamantes, pulseras, anillos y cadenas de oro.
La caja fuerte violentada se encontraba en el interior de un placard del dormitorio de Diana. Hasta allí llevó Tamara al cerrajero para solicitarle el trabajo. Las cámaras de seguridad del departamento y del edificio la posicionaron a la mujer de 29 años como la coautora del hurto.
La imputación como coautora se debe a que Tamara entregó una bolsa de madera con el botín a un tercer hombre, que esperó cerca de las 14.21 a la cuidadora en la puerta del edificio y se retiró con las pertenencias de Diana. La mujer regresó a su puesto de trabajo a las 14.28 y minutos después de las 15, la familia de la jubilada se enteró del robo.
Paso a paso para quedarse con los 20 mil dólares
“Era una persona cariñosa y afectuosa”, así definió Constanza a Tamara G., la cuidadora de su madre, la cual fue víctima del robo de alrededor de 20 mil dólares y varias joyas en barrio Martin. Lo que no sabía la hija de la víctima es que la trabajadora iba a ser la principal sospechosa de quedarse con el jugoso botín que guardaba la jubilada de 86 años. Tras el hecho, Constanza contó con lujo de detalles cómo fue el accionar de la sospechosa.
Tamara G. trabajaba en el séptimo piso del edificio de Libertad 85, casi esquina con Mendoza. Su carisma y personalidad hizo que se gane la confianza de la familia de la mujer de 87 años en pocos meses. Es que Tamara G. comenzó a cuidar de su víctima desde septiembre.
Constanza llegó al lugar pasadas las 15 y vio como la caja fuerte estaba abierta y vacía. Rápidamente, llamó al 911 y radico la denuncia, que permitió la detención de Tamara G., la joven de 29 años, que no pudo hacer nada contra las pruebas que presentaron en la denuncia: las filmaciones de las cámaras de seguridad.
Constanza dio detalles de las imágenes que pudo conseguir a través de las cámaras de seguridad, que sirvieron como prueba para la detención de Tamara G. En primer lugar, señaló que ingresó un "extrano con un maletín y una caja de herramientas", finalmente se conoció que era Fernández. "Fue hasta el dormitorio con la cuidadora, abrió la caja fuerte y se retiró de departamento”, relató la hija de la jubilada asaltada.
A partir de ahí Tamara G. y sus cómplices llevan adelante un robo bajo la modalidad de “cuento del tío”. Antes de las 14, la cuidadora toma el teléfono fijo y se lo pasa a la mujer de 87 años diciéndole que era su hija, Constanza. “Nunca me comunico por ahí”, dejó en claro Constanza y continuó: “Le dicen que soy yo y aunque mi mamá desconfía accede a entregar todo”. Una tercera persona se sumó al relato de la familia.
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Las cámaras del lugar también tomaron como Tamara G. contó el dinero y bajó con un bolso lleno de billetes y joyas cerca de las 14. La secuencia continúa 15 minutos más tarde con la cuidadora regresando al hogar sin el bolso. El botín quedó en manos de un cómplice y una hora más tarde se radicó la denuncia, que derivó en la detención.