Tamara G., la mujer que está acusada de ser cómplice en el robo millonario que sufrió su empleadora, una jubilada de 85 años en su departamento de barrio Martín, quedó en prisión domiciliaria preventiva, situación que será monitoreada mediante el uso de una tobillera electrónica. Mientras la causa judicial sigue avanzando porque resta hallar a los cómplices que se llevaron el botín, Tamara G. quedó formalmente imputada como coautora de hurto calificado por el uso de ganzúa u otro elemento semejante.
La acusación que presentó este jueves el fiscal Rodrigo Urruticoechea dice que la mujer permitió el ingreso al departamento de la víctima (que era su empleadora) a un supuesto cerrajero, que en presencia suya abrió la caja de seguridad y sustrajo unos 20 mil dólares y joyas.
En la audiencia de imputación que se realizó este jueves en el Centro de Justicia Penal, la Jueza de Primera Instancia Luciana Vallarella, aceptó la acusación que formuló el fiscal y dispuso que la mujer cumpla prisión preventiva en modalidad domiciliaria con tobillera electrónica por el plazo de 60 días. Una vez cumplido ese plazo, esa medida cautelar podrá ser revisada en otra audiencia. Según pudo saber este diario, la prisión domiciliaria se le otorgó porque la mujer está a cargo de un chico de 2 años.
Cómo fue el robo en el edificio de barrio Martin
El hecho que es investigado por la Justicia sucedió el martes pasado en un edificio ubicado en avenida De la Libertad 85. Allí, en el piso séptimo. Allí vive una jubilada de 85 años y Tamara G. había ingresado a trabajar en septiembre a ese lugar con la misión de cuidar a la anciana.
>> Leer más: Millonario robo en barrio Martin: cómo fue el paso a paso para quedarse con los 20 mil dólares
El fiscal afirmó que aquel 13 de enero, Tamara G., en compañía de dos personas aún no identificadas hasta el momento, tramó un plan para engañar a la víctima con la entrada en escena de un falso cerrajero. La puesta en escena incluyó a una mujer que llamó por teléfono a la víctima haciéndose pasar por su hija. La impostora le dijo a la octogenaria que iría un cerrajero para arreglar el cofre de seguridad.
El ingreso del cerrajero
De esa forma, lograron abrir la caja fuerte que estaba en el dormitorio de la víctima. Y lo hicieron mediante el uso de un elemento que podría haber sido una ganzúa. Así sustrajeron dólares (se calcula que había unos 20 mil), relojes, cadenas, anillos y aros. En su planteo acusador, Urruticoechea afirmó que Tamara permitió a las 12.30 el acceso del supuesto cerrajero y que frente suyo, según lo registrado por las cámaras de seguridad, ese hombre abrió la caja fuerte.
>> Leer más: Un cuento del tío en barrio Martin terminó con el robo de decenas de miles de dólares
La secuencia descripta por el fiscal indica que la mujer tomó el dinero y los objetos de valor que estaban en el cobre y al cabo de unos minutos se los entregó a un cómplice con el que se encontró en la calle. Lo registrado por las cámaras, según expuso el fiscal, reveló que Tamara salió del edificio a las 14.21 con una bolsa llevando el botín y que regresó siete minutos después sin la bolsa.