Las ventas minoristas en comercios registraron una nueva caída durante febrero y consolidaron una tendencia de retracción del consumo que se viene observando desde hace varios meses. En Rosario, el descenso interanual fue del 5,2%, apenas por debajo de la media nacional, que se ubicó en 5,6%, según el relevamiento elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came).
El amortiguador, en el caso local, fue el carácter multiproductivo de la ciudad, que compensa entre rubros con rendimientos disímiles. El informe nacional también mostró un leve repunte mensual del 2,6% respecto de enero, impulsado principalmente por el inicio del ciclo lectivo. Sin embargo, ese movimiento estacional no alcanzó para revertir la contracción acumulada en lo que va del año, que también se ubica en 5,2%.
Consumo en rojo
Desde el sector empresario advierten que el comportamiento del consumo sigue condicionado por la pérdida de poder adquisitivo y la falta de incentivos para dinamizar las ventas. Ricardo Diab, presidente de Came a nivel nacional y titular de la Asociación Empresaria de Rosario (AER), señaló que los resultados del relevamiento no resultan sorprendentes para el sector.
“La continuidad de la caída del consumo no nos sorprende porque la falta de poder adquisitivo y de incentivos al consumo generan este escenario”, explicó el dirigente empresario.
En ese sentido, remarcó que también influye la escasez de herramientas de crédito que permitan sostener las compras de bienes de mayor valor. “La falta de financiamiento laxo para acceder a determinados productos termina impactando directamente en las ventas”, agregó.
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Rosario y su particularidad
A pesar de la caída del consumo, Rosario muestra una dinámica levemente distinta a la de otras regiones del país. Según explicó Diab, la estructura económica de la ciudad funciona como un factor amortiguador frente a los ciclos negativos.
“Rosario tiene una característica particular: es una ciudad multiproductiva. Está en una región donde conviven puerto, industria, comercio, servicios y turismo, y eso hace que, aun cuando algunos sectores atraviesen dificultades, otros puedan compensar parcialmente la actividad”, señaló.
De acuerdo con el dirigente, esa diversidad económica permite que el impacto de la caída del consumo resulte algo menor que en otras zonas del país más dependientes de una sola actividad. “Hay provincias que son mucho más monotemáticas en su producción y, cuando el promedio se desagrega, Rosario suele quedar un poco por debajo en el nivel de caída”, explicó.
Expectativas
Diab indicó que, pese a que una parte importante de los comerciantes mantiene expectativas de mejora hacia adelante, en el corto plazo no aparecen señales concretas de recuperación. “Hay un porcentaje alto que tiene expectativas positivas, pero en lo inmediato no vemos variantes en lo salarial ni incentivos que permitan modificar esta tendencia”, afirmó.
El relevamiento nacional de Came también analizó la situación de los comercios. El 52,6% de los propietarios aseguró que su situación se mantiene estable respecto del año pasado, mientras que el 38,8% manifestó un deterioro en comparación con el mismo período de 2025. En cuanto a las perspectivas, el 46,6% de los comerciantes cree que dentro de un año su situación será similar a la actual, mientras que el 42,9% espera una mejora y el 10,5% proyecta un empeoramiento.
La cautela también se refleja en las decisiones de inversión. El 57,6% de los comerciantes considera que el contexto no es adecuado para realizar desembolsos, frente a un 15,5% que lo evalúa como una oportunidad y un 26,9% que aún no tiene una posición definida.
Rubros afectados
El análisis por sectores reflejó que seis de los siete rubros relevados registraron caídas interanuales durante febrero. Las bajas más pronunciadas se dieron en Bazar y decoración (-14,4%), Perfumería (-10,7%) y Alimentos y bebidas (-8,7%). El único rubro que logró mostrar una variación positiva fue Farmacia, con un incremento interanual del 0,3%.
El informe concluye que el consumo se concentró principalmente en bienes de subsistencia y artículos vinculados al inicio del ciclo escolar, producto de una reasignación del gasto de los hogares. En ese contexto, la demanda se volvió más selectiva y priorizó ofertas y promociones, así como planes de financiamiento que permitieran sostener las compras.
Para los comerciantes, el desafío inmediato sigue siendo mantener la rentabilidad frente al aumento de los costos operativos y la presión tributaria. En ese escenario, la posibilidad de una recuperación del mercado interno dependerá de una recomposición del poder adquisitivo de los salarios y de mayor previsibilidad en los costos de reposición.