Crimen del bebé: una tragedia absurda e irreparable cuyos motivos aún se ignoran
Dos jóvenes quedaron presos como coautores del crimen de Gian en una barbería de zona sur. El conflicto previo, ajeno a las víctimas, sigue bajo investigación
Mario Antonio Kevin P., de 25 años y detenido en flagrancia a metros de la escena del crimen como ejecutor material, fue imputado del homicidio como coautor junto con Alan Nahuel V., el joven de 21 que protagonizó la secuencia inicial en la que se peleó con un cliente de la barbería del barrio Roque Sáenz Peña. Ambos quedarán tras las rejas en principio por un plazo de hasta dos años mientras la investigación avanza en dirimir la conducta de cada uno en el demencial episodio que conmocionó la ciudad.
Para ello la investigación se encamina a establecer por qué se desencadenó el brutal episodio, que arrancó con un par de gritos cruzados en la vereda que, para quienes asistieron a la audiencia imputativa realizada este lunes, debería obedecer a un trasfondo más pesado, si se tiene en cuenta que el entredicho original desembocó diez minutos después en la llegada de cinco personas en dos vehículos con una manifiesta intención de gatillar.
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Se presume que el secuestro de ocho celulares —entre ellos dos incautados al joven agredido en primera instancia en la barbería— pueda arrojar luz sobre los motivos que desencadenaron tamaña tragedia.
Secuencia mortal
La fiscal Agustina Eiris describió la secuencia en tres actos que desembocó en el asesinato del bebé. Basada en testimonios de familiares y vecinos, la acusación situó el inicio de los hechos a las 18 del pasado jueves 5 de marzo cuando pasó una moto por la barbería de Melincué al 6100 y uno de sus ocupantes, Alan V., le gritó “pedazo de gil” a Ismael G., quien estaba en la puerta del comercio.
Diez minutos después Alan V. volvió a ser situado en la escena, esta vez a bordo de un Chevrolet Corsa gris y acompañado por otro hombre hasta ahora no identificado. Según la fiscalía, los agresores bajaron y Alan golpeó a Ismael con una manopla que horas después fue encontrada, con restos de sangre, en el interior del auto. Además de atacar al joven que estaba en la barbería, Alan y su cómplice golpearon un utilitario Citroën Berlingo de un familiar de Gian.
En el marco de la batahola al parecer también rompieron la luneta del Corsa, por lo cual los agresores se retiraron luego de advertir: “Vamos a volver”. Minutos después, sobre las 18.10 y luego de que Ismael G. se hubiera retirado de la barbería, Alan V. volvió al lugar en el mismo Chevrolet Corsa con al menos otros dos acompañantes.
Pero en este último acto de la demencial secuencia otros dos cómplices llegaron al lugar en una moto que no fue descripta. De ese vehículo bajó Mario P. y, sin mediar palabra, disparó al menos tres veces con un revólver calibre38 contra las personas que estaban en el local.
Producto de los disparos fue herido Valentín Mastrocola, el padre del bebé. El joven de 21 años sufrió una herida en el hombro izquierdo mientras que el pequeño, que estaba en sus brazos, fue alcanzado por un balazo en el corazón que le provocó la muerte.
Detenciones
El tirador subió a la moto para darse a la fuga, pero en el intento el conductor perdió el equilibrio y Mario P. cayó del rodado, cuyo conductor logró escapar y hasta este lunes seguía prófugo. Eso fue aprovechado por los vecinos, entre ellos un gendarme que incluso le había dado la voz de alto y se trabó en lucha con el sospechoso, al que redujo y desarmó. Minutos después Mario P. fue detenido por efectivos del Comando Radioeléctrico que llegaron a la escena luego de un llamado al 911.
Luego de la detención en flagrancia del sindicado autor de los disparos, y al parecer a partir del llamado de vecinos, la Policía ubicó el auto de los agresores. En una casa de Patricios al 600 fue encontrado el Corsa gris con la luneta rota y la manopla ensangrentada en su interior. En ese momento los policías advirtieron que alguien se estaba dando a la fuga por la parte trasera de la casa y así fue apresado Alan V. en Escalante al 6300.
El tercer detenido por el caso, un hombre de 45 años en cuyo domicilio se encontró el Chevrolet, recuperó la libertad y no fue imputado en la audiencia de este lunes.
Posteriormente la Policía allanó el domicilio de Alan V. en el pasaje Bacle al 6300. En el lugar se encontró una bolsa con 306 gramos de cocaína y una pistola Colt calibre 11.25 apta para el disparo. Eso le valió al joven una imputación por tenencia de drogas para su comercialización y otra por la tenencia indebida de arma de fuego.
A partir de las evidencias presentadas, Eiris imputó a los sospechosos como coautores de un “homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas agravado por uso de arma de fuego” por el crimen del bebé. También les achacó a ambos las “lesiones dolosas leves agravadas por uso de arma de fuego” sufridas por Valentín, el padre del niño.
A Mario P. también le endilgó la portación indebida del revólver calibre 38 con el que disparó. Y a Alan le agregó imputaciones por la tenencia de la pistola y de la droga hallada en su domicilio, así como las lesiones ocasionadas a Ismael G. y el daño provocado en el utilitario Berlingo.
Imputaciones y descargos
Luego del relato de los hechos formulado por la acusación, el juez les ofreció a los padres de Gian realizar alguna declaración. “Quiero, como madre, que estas dos personas y todos los que participaron no olviden nunca la cara de mi hijo, que eso los atormente durante toda su vida”, dijo en tono firme Evelyn.
"El que disparó —continuó la joven— vio a mi bebé en brazos de mi marido e igualmente disparó. Ahora hay un bebé que se está descomponiendo enterrado y tendría que estar jugando en una plaza. Pido que no tengan un solo día de paz en sus vidas. Sería injusto que a ellos les pase lo mismo que a nosotros, pero que sean conscientes de lo que nos hicieron a todos. La voz de mi bebé nunca la volveremos a escuchar, que nunca se olviden de mi hijo, que no salgan nunca, que se mueran en la cárcel. Mi hijo no tuvo siquiera la oportunidad de luchar por su vida. Kevin vio que mi bebé estaba a upa de su papá y aún así le disparó”.
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Valentín y Evelyn, los padres del bebito asesinado el jueves 5 de marzo en la barbería de Melincué al 6100
La fiscal pidió para ambos la prisión preventiva por el plazo de ley de hasta dos años y en el marco de ese requerimiento esbozó que a los imputados podría caberles sendas condenas a prisión perpetua, pena estipulada en virtud de la calificación del homicidio como un plan premeditado.
Las defensas rechazaron tal postura. La de Mario P. aseveró que no se encuentra la premeditación respecto del resultado mortal de lo ocurrido, es decir que rechazó que los acusados hayan planificado ir a matar a un bebé. Por su parte, la abogada de Alan V. sostuvo la inocencia de su asistido, teniendo en cuenta que él no disparó y, por otro lado, la acusación tenía claro quién había sido el autor de los balazos.
Las defensas plantearon, más allá de rechazar la prisión preventiva, que en caso contrario se implementen medidas cautelares alternativas. E hicieron hincapié en pedir que, de dictarles la prisión preventiva, no fueran alojados en una comisaría sino que quedaran en dependencias del Servicio Penitenciario. Cuestión que el juez aceptó.
Pero antes de que se dirimiera la prisión preventiva, ambos imputados realizaron dos breves descargos. El primero fue Alan: “Doy la cara. Soy inocente. No me secuestraron el celular, y el arma y la droga no estaban en mi casa sino en la casa de mi primo Alejandro V.”, se limitó a decir, sin aceptar responder preguntas de la fiscalía.
Mario P. fue más escueto: “Nunca vi a la criatura, jamás habría hecho eso. Tengo sobrinos”, sostuvo el sindicado gatillero, quien curiosamente no negó haber disparado.
“Desprecio por la vida”
Al momento de resolver el juez remarcó el carácter provisorio de esta instancia de la investigación que todavía está en sus inicios. Primero enfatizó aquello que no se discute, como la presencia de Alan V. en tres momentos distintos de la secuencia y el asesinato cuya autoría material aparece claramente en manos de Mario P.
Respecto de la premeditación, Gasparini sostuvo que “hay elementos indiciarios” que no pueden ser descartados en esta etapa en la que todavía no pudo establecerse el motivo del “conflicto subyacente” que culminó en el trágico asesinato.
En ese sentido destacó que hubo al menos cinco personas, los dos imputados y los prófugos, que llegaron a la barbería con intenciones de disparar y en ese sentido hizo lugar a la teoría presentada por la fiscalía. En ese marco Gasparini, más allá de admitir que la investigación todavía debe avanzar, remarcó lo que calificó como “un tremendo desprecio por la vida” demostrado por los imputados la tarde del pasado jueves 5 de marzo.
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