La galería Paseo Barrio Martin tiene colgado un cartel de venta o alquiler.
Cuando el Paseo Barrio Martin abrió sus puertas, la cuadra de 3 de Febrero al 400 no estaba poblada de edificios de altura. Y, rápidamente, los 12 locales de la galería se llenaron de pequeños comercios: bares, panaderías, verdulerías, granjas, zapateros y cerrajeros ofrecieron servicios a los vecinos de una de las zonas más cotizados de la ciudad.
Sin embargo, en los últimos dos años, el edificio empezó a quedar vacío y ahora su fachada exhibe un cartel de venta. Para los vecinos es otro ejemplo del proceso de cambios que atraviesa el tradicional vecindario de calles tranquilas que llegan hasta el río.
El paseo es la única galería comercial que existe en barrio Martin, donde las construcciones horizontales van reemplazando a comercios y antiguas viviendas. Se inauguró a fines de los 80, más exactamente en 1988, cuando ese tipo de complejos estaban en esplendor, al punto en que en el casco histórico existían más de 20 y los corredores comerciales barriales sumaban los propios: como las galerías de bulevar Avellaneda, en zona norte, o en el centro comercial de avenida San Martín, en la zona sur.
Sin embargo, las sucesivas crisis económicas, la aparición de nuevos hábitos de consumo y la pandemia de coronavirus llevó a muchos de estos espacios a naufragar en la incertidumbre. En los últimos dos años, la galería se fue vaciando y actualmente el edificio se encuentra en venta o se ofrece en alquiler todo el conjunto. Del complejo comercial apenas queda el cartel colocado en su frente que, en letras cursivas azules y rojas, reza su nombre.
"La idea del propietario es vender todo el bloque, o en caso contrario alquilarlo en conjunto", explica Cecilia Lavagetti, titular de la inmobiliaria que lleva su nombre y tiene a su cargo la propiedad. Se trata, explica, de un complejo de 12 locales comerciales, con cuatro en el frente y ocho en el interior de la galería, con una única salida por calle 3 de Febrero.
En el lugar, aclara, se pueden construir hasta 8 metros y planta baja, a tono con los varios edificios que ya están en construcción por esas mismas cuadras. Lavagetti destaca que la galería estaba administrada por una mujer "con mucho espíritu emprendedor" y que en los últimos años fueron avisando a todos los inquilinos que no les iban a renovar el contrato "para que se fueran reubicando".
En sus casi 40 años, recuerda la mujer, el paseo convocó a pequeños comerciantes y profesionales. Hubo chocolateros, granja, verdulería, vinería, y talleres de arreglos de zapato y modistas, consultorios de psicólogos y estudio de abogados, enumera.
"En la cuadra sólo queda la farmacia y el bar. El resto son casi todos edificios que están en construcción o a punto de terminarse", completa en un intento por recrear el barrio que ya no es.
Los más antiguos en el barrio recuerdan que la galería se construyó sobre lo que era el depósito de la Cochería Mossutto, que funcionaba enfrente. Allí se estacionaban las carrozas fúnebres que participaban de los cortejos. La sala velatoria ya desapareció, ahora también hay un edificio.
Florencia María Romano es profesora de historia, se define como nacida y criada en barrio Martin, y durante la pandemia creó en redes sociales una cuenta para generar conversación entre vecinos y comerciantes. "Lo que sucede con la galería es parte del proceso de gentrificación que atraviesan numerosos barrios de la ciudad", señala, y destaca que "en el lugar funcionaban pequeños negocios y talleres que fueron cerrando poco a poco".
Romano destaca que "se trata de la única galería comercial del barrio". Sin embargo, agrega, no escapa al proceso de transformación urbana que vive el barrio, donde la construcción ya se desplazó de las grandes avenidas, revalorizando las propiedades de las calles internas del barrio, provocando el desplazamiento de sus propietarios originales, el cierre de comercios históricos y la pérdida de identidad.
Rosario tiene una historia intensa en relación a sus galerías. La más antigua es el Pasaje Pan, que une Córdoba y Santa Fe, a la altura del 900. Se inauguró en 1899. Hace cuatro años, en la Cámara de Diputados de la Nación se presentó un proyecto para declarar a Rosario como capital nacional de las galerías comerciales. La iniciativa impulsada por la ex diputada Lucila De Ponti (PJ), retomando un proyecto de 2018 del legislador Eduardo Toniolli.
La propuesta destaca la relevante historia del complejo de galerías de la ciudad y señala que sólo en el casco histórico rosarino existen 20 galerías que albergan mil locales, "un espacio de paseo de familias y turistas que disfrutan de la gastronomía, admiran la arquitectura, realizan la compra de un regalo incentivando la producción y el comercio local, o lo recorren como pasatiempo", apunta.
Sin embargo, todo ese complejo resulta muy vulnerable a las crisis económicas. Así lo indican varios estudios sobre la actividad comercial de la ciudad: la fuerte recesión del 2018 lo golpeó fuerte y fueron los que primero sufrieron la pandemia de coronavirus. También resultan los primeros en ocuparse en épocas de aumento del consumo masivo.
En mayo de 2023, el Concejo Municipal aprobó una ordenanza presentada por Fabrizio Fiatti, Ciro Seisas, Mónica Ferrero, María Verónica !rizar, María Eugenia Schmuck, Nadia Amalevi y Susana Rueda. La norma creó un plan para la activación de las galerías comerciales que tiene como objeto "la recuperación, integración y adaptación económica y comercial" de locales y paseos comerciales que se sumen a la iniciativa.
Según destaca la ordenanza, Rosario cuenta con un total de 52 galerías comerciales, las cuales constituyen objetos urbano-arquitectónicos singulares, siendo una suerte de "calles" techadas privadas, pero de uso público que forman parte del sistema circulatorio de este centro urbano tan singular.
Con esta particularidad, y estando ubicadas en el corazón de la ciudad, "las galerías pueden convertirse en el generador de nuevas dinámicas económicas de Rosario y la región, atractoras de poblaciones jóvenes y nuevos talentos", mediante su inserción en el circuito de innovación, emprendedurismo, creatividad y diseño.
Entre otras medidas, la ordenanza contempla la realización de instancias de formación y capacitación, la posibilidad de que emprendedores accedan a locales cedidos en forma gratuita y beneficios para los propietarios como la exención en el pago de la Tasa General de Inmuebles, otorgamiento de planes especiales de pago o condonación de deudas municipales o condonación de multas o sanciones que pesen sobre los inmuebles.