Están dulces: fabrican mermeladas boutique y lograron escalar
María Sagarraga y José Reglero lograron profesionalizar sus sabores de mermeladas y ampliar las ventas. La historia de los emprendedores de Cheshire
18 de enero 2026·08:05hs
Foto: gentileza Cheshire.
José Eduardo Reglero y María Sagarraga posan con sus mermeladas.
Una actividad que empezó como un hobbie se transformó en un negocio para María Sagarraga y José Eduardo Reglero, quienes son pareja y socios de Cheshire, su marca de mermeladas caseras. Empezaron por gusto, fabricando distintos sabores pero gracias a la recepción positiva de amigos y conocidos decidieron poner manos a la obra para aumentar producción y hoy venden a través de redes sociales, en ferias organizadas por la Municipalidad de Rosario, además de negocios como dietéticas y bares.
Además, una de las claves del crecimiento del proyecto fue pensar el modo en el cual podían llegar a más clientes. La presencialidad en eventos fue una forma y la otra fue pensar el modo en el cual podían atraer interesados en las redes sociales desde otras cuentas. Con un trabajo muy activo, lograron instalar la marca. En esta entrevista cuentan cómo lo hicieron.
El peculiar nombre de este emprendimiento se debe a su mascota y a la película Alicia en el País de las Maravillas, donde el gato se llamaba Cheshire. Según contó María, en diálogo con Negocios de La Capital, empezaron haciendo mermeladas por gusto para ellos hasta que un día hicieron una tanda más grande, con varios frascos que les regalaron a amigos. “A ellos les gustaron y nos sugirieron arrancar a venderlas. Al principio era todo muy casero, hicimos un logo improvisado, pero de a poco nos fuimos profesionalizando”, contó la emprendedora.
Certificar calidad
Aunque la venta entre conocidos funcionaba bien, la pareja quería dar un paso más y empezar a ampliar su círculo de venta. Así fue como decidieron realizar el curso ABC Emprende de la Municipalidad, una capacitación de tres meses orientada a brindar herramientas para emprendedores. A lo largo del programa recibieron asesoramiento comercial y, una vez finalizado, el municipio actuó como nexo con el Instituto de Alimentos para certificar sus productos y habilitar la cocina de su casa como espacio de producción.
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Los sabores ciruela y durazno ganaron popularidad entre sus clientes.
Foto: gentileza Cheshire.
“Fabricamos hasta 20 sabores, pero no siempre tenemos stock de todos, depende la época porque hay productos estacionales. Durante el verano salen mucho las mermeladas de ciruela y durazno y ahora se viene la temporada del higo. Después fabricamos sabores cítricos y tenemos nuestro caballito de batalla que es la mermelada de pera y manzana, esa es la que más nos piden. Además de sabores clásicos, hacemos otras combinaciones como kiwi con pera y frutilla con mora y llegamos a hacer sabores raros como maracuyá”, explicó María y agregó que no llevan ningún conservante, solo azúcar, fruta y jugo de limón exprimido para el ácido cítrico, por lo que duran aproximadamente un mes una vez abierta y seis meses sin abrir.
Gracias al curso realizado, también accedieron a un puesto en la feria La Pérgola, organizada por Economía Social en Dorrego y el río. A su vez, participaron de ediciones como La Noche de las Peatonales y de otras convocatorias. Los precios accesibles también ayudan a que los productos sean bien recibidos por los rosarinos: los sabores se comercializan entre $4.500 y $7.000 el frasco, y la emprendedora destacó que la gente valora que sean económicos en comparación con otras marcas, cuya elaboración artesanal suele superar los $10.000.
Aunque el verano es una época donde baja la producción, durante el año los emprendedores tienen etapas en las que el consumo sube mucho y sacan entre 50 y 100 frascos por semana. El canal digital es otra forma de llegar a los clientes, por eso José Eduardo se encarga de distintas estrategias para visibilizar a Cheshire en redes sociales. Una es comentar en publicaciones recomendando los productos y realizando posteos divertidos en el perfil de Instagram de la marca, muchas de las cuales tienen como protagonista a su mascota de seis años, ya que es la musa inspiradora del proyecto y les permite generar un vínculo de cercanía con sus clientes.
“La gente se enamora de Cheshire, muchas veces vienen a buscar los pedidos a nuestra casa y ella sale a recibirlos. Compartimos su vida, lo que hace y ahora trajimos un gatito bebé y mostramos la interacción que tienen. Hay toda una comunidad armada en torno a ella, de hecho el nuevo logo de la marca lo diseñé yo y está hecho con su cara”, contó María.
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Su mascota, Cheshire, inspiró el logo de la marca.
Foto: gentileza Cheshire.
Gracias al movimiento en redes sociales que José viene realizando, el porcentaje de ventas digitales creció y hoy es un 50% a través de este canal y el restante 50% en ferias y en negocios donde comercializan las mermeladas como la dietética, Casa Ucrania y en bares como Blanca S&S en Echesortu.
En el caso de pedidos a domicilio, la pareja se encarga del traslado, aunque a veces cobran un costo adicional dependiendo la distancia. El objetivo a mediano plazo es potenciar las ventas a través de redes sociales y sumar más puntos de venta estables, como dietéticas y otros comercios afines. Además, proyectan ampliar la línea de productos dentro de lo que les permite el Instituto de Alimentos para su categoría, como licores elaborados con cáscaras de frutas y distintas conservas, opciones habilitadas por la normativa vigente.
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