Cuando no es un simple bajón, y es depresión: ¿cómo identificarla?
Es una enfermedad que padece más del 5 por ciento de la población adulta. Las consultas aumentaron en los últimos años. Síntomas, y donde buscar ayuda. La relación con el sistema inmune
La depresión es una enfermedad que pueden sufrir personas de todas las edades, incluso aparecer en la adolescencia, pero es más frecuente que se diagnostique a partir de los 30, 40 años. Puede confundirse con otras dolencias por sus síntomas, por eso es tan importante reconocer las señales de alarma y buscar ayuda profesional. Cada 13 de enero se conmemora en el mundo el día de la lucha contra este problema de salud mental que hace difícil la vida cotidiana de quien lo padece, y que sin tratamiento suele llevar a situaciones graves. El entorno familiar, la pareja, los amigos, también se ven afectados.
El camino hacia la estabilización de alguien con depresión suele ser largo y engorroso porque además de ser una problemática compleja, no todos los pacientes pueden acceder a las terapias en tiempo y forma, tanto en el sector privado como en el público.
Según el DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, guía de referencia de los profesionales de la salud, que va renovando sus ediciones) para diagnosticar un episodio depresivo mayor se requieren cinco o más de los siguientes síntomas, presentes casi todos los días: estado de ánimo deprimido (tristeza, vacío) o pérdida de interés y del placer (anhedonia), fatiga, cambios en el sueño y el apetito, dificultad para concentrarse, sentimientos de inutilidad y culpa, agitación/ lentitud psicomotora, y pensamientos de muerte o suicidio. Esta sintomatología debe causar un malestar significativo y afectar el funcionamiento diario para que se considere depresión.
El abordaje de esta enfermedad se realiza con psicoterapia y suele necesitar medicamentos, que pueden ser por un tiempo determinado o crónicos. En Rosario, al igual que ocurre en otras ciudades importantes del país, el número de consultas creció en forma constante en los últimos años pero no hay espacios terapéuticos suficientes para responder a esa demanda o las personas no pueden acceder porque hay lista de espera en la parte pública o porque las obras sociales y prepagas limitan las prestaciones.
Más consultas
Natalia Palma, docente de la facultad de Psicología y presidenta del Colegio de Psicólogas y Psicólogas de Rosario destacó que las consultas vienen aumentando desde la pandemia. "En el Servicio de Atención Psicológica a la Comunidad del colegio (destinado a personas sin cobertura social o prepaga o que no puedan acceder por algún motivo) aumentó la demanda de manera significativa, lo que plantea desafíos permanentes a los profesionales", dijo. La entidad, junto a otras de la provincia y el país siguen impulsando que se cumpla de manera inmediata con la Ley de Salud mental que fue promulgada en la Argentina en 2010.
¿Por qué es tan importante la Ley? "Seguimos insistiendo en que es fundamental su cumplimiento porque esta norma implica un abordaje comunitario, interdisciplinario, integral, respetuoso de la singularidad del paciente y porque obliga a que se destine el presupuesto, el financiamiento necesario y los recursos para que existan dispositivos terapéuticosy atención profesional para todas las personas, algo que no ocurre en este momento donde hay listas de espera en el ámbito público de pacientes que requieren atención o las obras sociales o prepagas restringen el acceso a los terapeutas", mencionó Palma a La Capital.
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La importancia de la mirada profesional
A la vez que crecen los casos aumentan las soluciones "mágicas" o sin ningún sustento profesional, como sucede con el recurso de la búsqueda de respuestas en internet o a través del ChatGPT. En este punto, el Colegio rosarino viene haciendo advertencias sobre los riesgos reales y profundos de no tener apoyo de especialistas cuando hay depresión y otras dolencias de salud mental.
El uso de ChatGPT como "confidente" y hasta como "psicólogo" es una práctica cada vez más habitual. La rapidez en las respuestas, el hecho de que sea gratuito y la "empatía" que devuelve, son las "ventajas" que destacan los usuarios, entre ellos, muchos adultos jóvenes. Según la encuesta de una plataforma digital de atención médica, el 25% de los estadounidenses está más dispuesto a "charlar" con un bot de IA que con un psicólogo ante un problema. Pero la novedosa herramienta tiene su costado riesgoso, según advierten desde la institución profesional.
El ChatGPT "no está diseñado para reconocer señales de riesgo y brindar pautas de alarma y además se está advirtiendo que puede operar una sugestión muy desfavorable para alguien que esté en una situación de vulnerabilidad emocional. Esto nos compromete a interrogarnos sobre el alcance y los efectos de las interacciones sobre temas de salud mental cuando en estos entornos no está garantizado el cuidado de quien está atravesando una situación de crisis, por ejemplo", destacó la psicóloga Estefanía González.
La falta de acceso a espacios profesionales de salud mental impulsa a mucha gente a buscar respuestas en este tipo de herramientas, que lejos de mejorar algún síntoma prolongan la enfermedad y empeoran los síntomas.
Palma agrega que también hay que se cuidadosos con lo que se escucha en redes sociales: "Hay una dificultad para buscar espacios legítimos y, por ejemplo, ante una primera sintomatología con la cual la persona se identifica esa persona sale a contar experiencias y mencionar diagnósticos, que no siempre son así. Creo que está muy bien hablar de salud mental pero también preguntarse cómo uno se informa, a quién escucha y qué hace con eso".
En 2025 muchos artistas decidieron hablar de sus problemáticas de salud mental y varios admitieron transitar o haber transitado depresión.
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¿Qué es la depresión en 2026?
Para entender distintos aspectos de una enfermedad, en este caso en el campo de la salud mental, es necesario evaluar el contexto. "Es importante construir un mapa, tanto en lo micro como en lo macro y de ese modo pensar de qué hablamos cuando decimos depresión en 2026, hay que ubicarlo", menciona Palma.
En 1971, señala la presidenta del Colegio de Psicólogos, "Freud ya hablaba de estado melancólico y decía que es el Yo empobrecido, sin valor que se dedica a castigarse a sí mismo y a sentir culpa, y si bien algo de esto aparece en la depresión no toda tristeza lo es". La problemática en torno a este padecimiento de salud mental es compleja. "Cuando hablo de ubicar en el mapa del 2026 me refiero a que ese empobrecimiento del Yo es frecuente en un mercado que crece, que impulsa a la felicidad permanente, que le da supremacía a la inmediatez, cuando vivimos en un mundo en el que no se puede esperar...entonces ¿cómo se concibe el sufrimiento el propio y el del otro?", se pregunta la terapeuta.
De allí que sea clave un encuentro con un profesional de la salud que pueda ubicar la sintomatología pero sobre todo el contexto, la historia de esa persona, con qué recursos y herramientas cuenta en su vida en general y para sostener un tratamiento, qué armado familiar tiene, qué redes de sostén, menciona Palma.
"Vemos a menudo personas con autolesiones, aumento significativo de intentos de suicidios y suicidios, que son manifestaciones, desencadenantes de estados previos, donde se perdió el entramado donde estaba sostenida esa persona", puntualiza.
Proyectos que se derrumban
En este presente crítico "los derrumbes son más frecuentes", dice la psicóloga, y agrega: "El aumento de las consultas también va en sintonía con las crisis sociales de las que parece que nunca se sale, donde cuesta tanto ubicar los proyectos", reflexiona.
La falta de proyectos y la depresión están conectadas. La imposibilidad de ver una salida, de tener esperanza en que las cosas mejoren (en distintos sentidos) profundiza la tristeza, desmotiva y dificulta "ver" un futuro.
En este contexto se da también un aumento del consumo de psicofármacos (muchas veces sin control médico) porque aparecen como una solución rápida para anestesiar ese dolor existencial. Los fármacos, "nunca pueden ser la única herramienta" para abordar un problema complejo como la depresión.
"Hay situaciones donde es importante que se trabaje con un psiquiatra, pero siempre se tiene que ir complementado con un espacio de psicología. La depresión no se trata con pastillas", enfatizó Palma.
Momentos de "acercarnos"
Ante este panorama de mayor demanda y falta de recursos, en distintos sentidos, los profesionales también se ven inmersos en nuevos desafíos. "Primero, como mencioné, seguir luchando por la plena implementación de la Ley de Salud Mental para disponer de los dispositivos, la interdisciplina, la intersectorialidad que es un punto fuerte que se ata a políticas de salud pública, deporte, trabajo, etc". Además "mostrar la necesidad de para fortalecer los espacios porque a partir de las desregulación las prepagas vienen generando achiques".
El propio Colegio de Psicólogos que tiene un área abierta a la comunidad con más de 90 profesionales. "Nosotros nos involucramos y estamos todo el tiempo pensando y accionando para participar de la mejor manera en el alivio de una época atravezada por constantes pérdidas, ver cómo construimos confianza en un país con graves traumatismos".
"También importante además derribar estigmas, no solo en los estados depresivos", agrega.
"Ante una persona que atraviesa esto, hay que acompañarla, construir la red.., y preguntarnos cada uno qué hacemos para sumar. Porque si conocés a alguien en esta situación, es cierto que no podés obligarlo a charlar con un profesional si no quiere pero quizá puedas vos ir al lugar más cercano para una entrevista, para plantear la situación".
Hallazgo sobre depresión y sistema inmunológico
Un equipo de investigación liderado por Federico Daray y Andrea Errasti, especialistas del Conicet en el Instituto de Farmacología de la UBA, analizaron la relación entre depresión y sistema inmunológico para ver si es posible identificar a los pacientes con depresión a través del análisis de la respuesta inmune en sangre. El resultado los sorprendió: lograron hacerlo con una precisión de más del 80 por ciento.
La pista se la dieron las modificaciones en células específicas del sistema inmunológico. “Observamos, además, la existencia de tres subgrupos de pacientes depresivos con distintos perfiles inmunológicos lo que abre la puerta para que futuros estudios de seguimiento permitan saber si estos subgrupos son distintos tipos de depresiones inflamatorias o diferentes estadios de una misma enfermedad”, explicó Daray.
Desde hace un tiempo se sabe que las alteraciones en la cantidad y activación de ciertas células inmunes, junto con niveles elevados de marcadores inflamatorios, están asociadas al desarrollo y mantenimiento de la depresión.
“Decidimos emprender este estudio debido a la creciente evidencia que sugiere una relación entre el sistema inmunológico y la depresión. Al iniciarlo, la mayoría de los trabajos se habían focalizado en marcadores humorales del sistema inmune, en particular las citoquinas, pero nuestro grupo tenía mucha experiencia en la evaluación sistema inmune celular innato y adaptativo, es decir, de células como linfocitos y monocitos. Por eso nos centramos en estos marcadores”, dijo Errasti, en la página de Conicet.
El estudio se tituló Descifrando la firma inflamatoria del episodio depresivo mayor: perspectivas a partir de la inmunofenotipificación periférica en estado activo y en remisión, un estudio de casos y controles y fue publicado en la revista Translational Psichiatry de Nature. “Buscamos identificar un panel de biomarcadores que puedan ayudar a distinguir subgrupos de pacientes depresivos y que sean la base para futuros estudios que intenten predecir la evolución de la enfermedad o la respuesta al tratamiento, que es un campo en expansión", comentaron.
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