Enzo Solera falleció el 14 de abril en Rosario. Ese mismo día se realizaron las tres ablaciones en Santa Fe
“Mi mamá se enteró de que Enzo era donante por el carné de conducir, pero ya nos había llegado que se lo había dicho a una amiga en una charla de confianza”, confesó Daniela, la hermana de Enzo Solera, oriundo de Gobernador Castro que falleció en Rosario en abril de 2025 y dio lugar a tres ablaciones en la provincia de Santa Fe. “Si en algún momento me pasa algo, preferiría que donen los órganos porque no van al cielo”, palabras más, palabras menos es lo que dijo el joven de 29 años en esa charla íntima. Hoy la familia está detrás de los pasos de esos órganos para conocer dónde está Enzo. “No queremos molestar, ni pedir nada. Sólo necesitamos darle un abrazo porque tienen una parte de Enzo”, agregó Daniela, en diálogo con La Capital.
Daniela y la familia Solera tienen la esperanza de poder dar con estas tres personas, pasan los días rogándole a Dios para poder contactarse con una mujer de 61 años que recibió el hígado de Enzo, otra mujer de 30 que pudo ser trasplantada del riñón y un hombre de 39 también con una ablación de riñón. Todos en la provincia de Santa Fe a través del Centro Único de Donación, Ablación e Implante de Órganos y tejidos (Cudaio) de Santa Fe.“Cuando ellos estén preparados. Puede haber miedo de la otra parte, pero sólo queremos darle un abrazo y ver que se cumplió el deseo de Enzo”, sentenció Daniela.
El Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) es el organismo a nivel nacional que controla los trasplantes en Argentina. De este instituto forma parte el Cudaio, que fue el encargado del resguardo, traslado y designación de receptores de los órganos de Enzo.
En su búsqueda, la familia Solera se contactó con estos organismos, pero se encontró con una barrera legal: la ley 27.447 de trasplante de órganos, tejidos y células, que impide la divulgación de los datos de ambas partes, “se exceptúan aquellos casos en que el individuo, en forma pública, libre y voluntaria, se manifieste como dador o receptor”, explica el artículo 4 del capítulo 2 de la ley.
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La Capital habló con las oficinas del Cudaio y recibió la misma respuesta: "No podemos dar datos precisos de ambas partes por la ley". No obstante, reconocieron que hubo casos donde, a través de las redes sociales, se concretaron encuentros. Por otra parte, una fuente relacionada íntegramente con la donación de órganos recordó que años atrás el Incucai tenía un área para este tipo de consultas, pero que en los últimos años se fue perdiendo por falta de gestión.
Quién era Enzo
Enzo Solera tenía 29 años. En Gobernador Castro lo vieron jugar desde pequeño en el Agricultores Club, la institución deportiva del pequeño pueblo del norte de la provincia de Buenos Aires, que queda a poco más de una hora de Rosario.
En las calles del pueblo lo conocían como “Rusher” y era un puesto fijo en cada campeonato de fútbol de la zona. “El apodo se lo pusieron porque era cabezón como Ruggieri y quedó”, recordó Daniela ante este medio y agregó: “Tenía mucha energía, deportista, no fumaba, era sano”.
Trabajaba en una casa de electrodomésticos y era la voz de consulta sobre estos temas en la familia. El comercio también fue un punto donde los allegados de Rusher dejaron escapar una lágrima junto a sus compañeros de trabajo. “Todo lo que pasó con Enzo movilizó al pueblo y llegó hasta San Pedro”, dijo Daniela.
Qué pasó con Enzo
El auto de la familia Solera estuvo varios meses en el taller. Cuando por fin pudo salir a la calle, Enzo lo pidió prestado para ir hasta San Pedro. Era el 16 de febrero de 2025. Esa noche quería divertirse con amigos.
Al regreso de su salida, tomó la ruta 191 de Buenos Aires, era el camino más habitual para regresar a Gobernador Castro y una intensa lluvia lo acompañó varios kilómetros. Eran alrededor de las 6.30 y el sol ya estaba apareciendo.
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La ruta 191, contó Daniela, “no está en condiciones hace muchos años y está cada vez peor. Es una ruta muy angosta, no está señalizada, está llena de pozos, no tiene banquina y es una trampa mortal: tiene unas plantas pegadas sobre la ruta”. A pocos metros de subirse a la ruta 9 para regresar a Gobernador Castro “venía un auto de frente y él lo esquiva, pero agarra un pozo y choca con las plantas”, añadió en su relato. El vehículo, en la parte del conductor, estaba destrozado y Enzo sufrió un gran golpe en la cabeza “que eso fue lo que determinó la muerte cerebral”. También se lastimó 14 costillas y se rompió una de sus clavículas.
“Más allá de todo, él la peleó durante dos meses, pero al estar mucho tiempo internado, comienzan las infecciones; hasta le aplicaron una traqueotomía y pasó cinco veces por el quirófano”, reveló Daniela.
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La familia Solera
En primera instancia, por ser considerado un paciente de emergencia, Enzo fue al hospital público de San Pedro, luego a la clínica Sadiv de la misma ciudad. Los Solera quedaron muy conformes con la atención recibida y el tratamiento para con el joven de 29 años, aunque buscaron mejorar su atención en el sanatorio Aliare de Rosario, pero a los 15 días de haber llegado a la ciudad, falleció. Fue el 14 de abril de 2025 y ese mismo día se realizaron las ablaciones.
Daniela rememoró el momento en el que personal del sanatorio rosarino les hizo una pregunta que cayó como un mazazo y retumba hasta hoy: "¿Quieren que nos comuniquemos con la gente del Cudaio?".
"No lo podés creer, ya no hay nada para hacer", afirmó, como si no hubiera pasado ni un día desde el fallecimiento de su hermano. Horas después, tres personas recibieron los órganos de Enzo y pudieron mejorar su calidad de vida.
Desesperada búsqueda en Santa Fe
Enzo era el menor de cuatro hermanos. Nora “Betty” García y Daniel Solera, sus padres, conformaron la familia con el propio Enzo, Daniela, Paola y Gonzalo. Para ellos, Rosario era recurrente en sus agendas porque Gonzalo reside en la ciudad y hasta ya habían comenzado los planes para acompañar lo que se suponía como una larga recuperación de Enzo.
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Los Solera se motivaron por la búsqueda de los tres receptores de los órganos de Enzo a raíz de varios casos positivos de encuentros. A partir de allí no se quedaron quietos, hubo contactos con el Cudaio y el Incucai, pero las cuestiones dispuestas en la ley impidieron el contacto.
Dos mujeres y un varón recibieron los órganos el mismo 14 de abril. “Es todo lo que sabemos. Le pedimos a Dios contactarnos porque, si bien sabemos que no son Enzo, llevan una partecita de él y necesitamos darle un abrazo”, cerró Daniela y dejó su cuenta de Instagram abierta por si el llamado llega a buen puerto.