La Fuente de los Españoles del parque Independencia parece tener una maldición. No se trata del conjuro gitano que pesa sobre la Fiesta de las Colectividades desde 1984 y que la condena a la lluvia. Es otro tipo de hechizo, surcado por su historia que tiene casi 100 años, de los cuales 70 fueron de deterioro y los últimos 30 de idas y vueltas mezcladas con la indolencia política, la mala fortuna y los encuentros virtuosos por casualidad.
Es 1999. Un colectivo que lleva turistas se detiene en la Universidad de Boston, Massachusetts, en Estados Unidos. Suben dos mujeres españolas y se sientan justo adelante de Antonio Tosca. Lo escuchan hablar con un amigo, se dan vuelta y le preguntan: "¿Sois argentinos?". Antonio, rosarino descendiente de andaluces y navarros, les dice que sí y eso inicia un diálogo que lo llevará a un lugar insospechado.
Las mujeres son hermanas y le comentan que son nietas del legendario ceramista Juan Ruiz de Luna Rojas. Tosca, uno de los históricos organizadores de Colectividades, no lo puede creer: es el artista que hizo la Fuente de los Españoles, el tesoro que corona (aunque ya algo herrumbrado) el Rosedal en el mayor espacio verde de la ciudad, surgido de la mente del paisajista Carlos Thays. Y ahí, cuando se inaugura su posible salvación, también comienza la historia de la maldición que parece pesar sobre ese monumento.
La obra fue donada por un grupo de empresarios, entre los que se encontraba Ángel García (asturiano y dueño de la tienda La Favorita) en nombre de toda la colectividad española para conmemorar un supuesto bicentenario de la ciudad que se había cumplido en 1925, debido a que en 1725 el Cabildo de Santa Fe había designado alcalde de la Hermandad para el Pago de los Arroyos a Francisco de Frías, aun cuando por entonces la villa ni siquiera existía. Esa interpretación histórica luego quedó refutada.
La monumental pieza, con un diámetro de 18 metros y una altura de 6, fue inaugurada en 1929 con participación del embajador de España. Con 8 mil cerámicas de Talavera de la Reina traídas de Europa, es la fuente de mayólicas más grande del mundo fuera del territorio ibérico. Fue trabajada por Ruiz de Luna (1863-1945), considerado uno de los mejores ceramistas de la historia. En la obra, el artista reprodujo escenas de danzas, pueblos y costumbres populares españoles, y también figuras de leones y peces.
Pero luego de casi 100 años, se ha deteriorado, perdido piezas por robos y vandalismo, y es escenario de idas y vueltas desde ese encuentro fortuito de Tosca en 1999. Falta de fondos, incendios, obras que comenzaron y pararon, y hasta una pandemia se interpusieron en el camino de la refacción de la fuente. Algo evita, hace décadas, que vuelva a la vida.
Contacto
Cuando Tosca, actual vicepresidente de la Asociación de Colectividades Extranjeras de Rosario, volvió de ese viaje en el que encontró a las nietas de Ruiz de Luna, se trajo un dato y un contacto. Un hermano, Alfredo Ruiz de Luna González, se había hecho cargo de la empresa que produce las cerámicas de Talavera de la Reina (Castilla, España), con una tradición de cinco siglos y un estilo único influenciado por el arte islámico. Eso aseguraba un posible acceso a las piezas originales que podrían servir para restaurar fielmente la obra.
En principio, Tosca se pasó un económicamente difícil año 2000 haciendo incansables tratativas para conseguir subsidios a nivel local e internacional, con la embajada y el consulado españoles. No tuvo suerte. Todo se puso más complicado por la realidad argentina, los años fueron pasando, y finalmente logró contactarse con el nieto del ceramista. En el medio, la fuente sufrió numerosos ataques que le restaron buena parte de sus azulejos originales y también piezas ornamentales, como remates y hasta las cabezas de los personajes fantásticos que sostienen el copón central.
En 2012, pagó de su bolsillo un viaje a España y encaró la negociación personalmente. Llevó consigo videos e imágenes de las piezas averiadas para ver si tenían reemplazo. El gerente de la cerámica Talavera de la Reina lo recibió con gusto en Madrid. Le dijo que no había repuestos, por lo que habría que fabricarlos en Argentina, pero se mostró predispuesto e inclusive se ofreció a viajar a Rosario y quedarse 6 meses para dirigir la obra sin ningún cargo, pagándose su estadía, el pasaje y los viáticos.
Tosca volvió a Argentina y siguió luchando para conseguir fondos para financiar la obra. En 2015 el entonces gobernador Miguel Lifschitz le otorgó un subsidio de la provincia por 5 millones de pesos. En 2016 se dio luz verde a la restauración y se abrió el proceso licitatorio. En 2017, se logró que llegara a buen puerto y la obra fue adjudicada a la empresa constructora Melting SRL. Tosca firmó el convenio en representación de las colectividades españolas. Y aquí comenzó otro capítulo de dilación y sufrimiento.
La desidia
Primero, el municipio rechazó la propuesta desinteresada de Alfredo Ruiz de Luna para asesorar en las refacciones. "Desde Obras Públicas nos dijeron que no venga, que tenían el personal suficiente", cuenta Tosca con un dejo de lamento. Luego, la empresa ganadora comenzó la obra que demandaba una intervención artesanal, hasta que en 2019 se paralizó con algunos problemas de recursos.
Llegó la pandemia en 2020 y todo siguió igual. Pero pasó el Covid y, a pesar de los anuncios de 2021, no se reanudaron los trabajos y se rescindió el contrato por incumplimiento. La reconstrucción quedó en un 53%, falta un 47%. Y así y todo volvió a fojas cero.
"Nosotros decimos que parece que hubiera una maldición sobre la fuente, algo que está impidiendo que se termine cada vez que se la intenta restaurar", afirma Adrián D' Alessandro, de Amigos del Parque Independencia. Es que les costó años conseguir que se tomara la decisión política de realizar una obra de restauración, para luego retornar al punto de partida cuando parecía que todo estaba encaminado.
Ahora están peleando de nuevo para que salga otra licitación. "Producto de tantos tropezones y fracasos, parece que no se pudiera lograr nunca. El derrotero que la gente no conoce son los años de lucha para rescatar un monumento de semejante valor patrimonial que es una joya para la ciudad. Es incomprensible que se tenga que renegar tanto", puntualizó.
Es más, en marzo de este año, producto de la acción de personas en situación de calle que viven en sus instalaciones, se prendió fuego. Lo mismo había sucedido en 2020, tras una reyerta entre los que buscan cobijo bajo el techo y detrás de la reja que protegen la fuente.
"La obra está paralizada y tiene que volver a ponerse en marcha, porque se meten dos o tres vándalos, los que hacen todos los robos en el parque, y se creen que son los dueños de la zona", se quejó Tosca. Y dijo que el intendente Pablo Javkin le prometió en 2021, cuatro meses antes de los Juegos Suramericanos, que iba a estar terminada para la competencia.
Según el representante, era para convencerlos de que hagan Colectividades en la ex Rural, algo que finalmente no aceptaron. Pero pasaron los juegos y la obra tampoco se reanudó, y sigue acumulando años y años de deuda con el patrimonio rosarino. Dañada, la fuente aguarda un futuro que le quite el maleficio y devuelva el brillo de antaño, como recuerdo de un pasado que siempre parece haber sido mejor.