Los Raviolis son una banda que divierte a grandes y a chicos, a través de sus canciones sobre la vida cotidiana, como el hitazo “¿Por qué no te mandé al turno tarde?”. Después de agotar funciones de manera sostenida en Buenos Aires, llegan por primera vez a Rosario con “Piyama Party”, un show de música y comedia dirigido por Diego Reinhold. Se podrá ver el viernes 10 de julio, a las 17.30, en el Teatro de Lavardén (Sarmiento y Mendoza).
El proyecto es resultado de un grupo de mamis y papis que salió inesperadamente bien. Todo empezó en 2012, en un jardín público del barrio porteño de Caballito, llamado Margarita Ravioli (de ahí el futuro nombre). La directora juntó a cuatro padres y madres que no se conocían, pero que tenían cierto vínculo con la música, y les propuso armar algo por el Día de los Jardines de Infantes. Nadie quería estar ahí, pero pasó algo especial en ese encuentro, y decidieron seguir adelante. Un tiempo después, decidieron apostar a la banda de manera profesional.
Con trabajo sostenido y canciones infalibles, se convirtieron en uno de los espectáculos familiares más celebrados de los últimos años. Los Raviolis están formados por Gabriel "Gabichu" Wisznia (voz y guitarra), Valeria Donati (voz), Bryan Ayliffe (batería), Bruno Delucchi (teclados), Esteban Ruiz Barrea (bajo) y Juan Pablo Esmok Lew (guitarra).
“Piyama Party” parte de una escena cotidiana: una pareja finalmente logra organizar una noche tranquila a solas, pero una llamada inesperada cambia todos los planes. Sus cuatro hijos, que se habían quedado a dormir en casa de la abuela, quieren volver. A partir de ese momento, la trama se convierte en un torbellino de situaciones absurdas y reconocibles para cualquier familia.
Esa es una de las fortalezas de Los Ravioli: su capacidad de convertir distintas facetas de la vida familiar, las miserias y maravillas de la crianza, en canciones divertidísimas. Temas encantadores no sólo por el humor con el que narran historias en sus letras, sino por la calidad y diversidad musical con la que deciden hacerlo. Son una banda de rock, pero tienen integran punk, jazz y hasta ritmos bailables como la cumbia.
“La banda tiene doce años con un trabajo muy concienzudo en lo musical. No es que no nos importa porque es música para chicos. Nosotros somos la generación de padres que se crió escuchando rock: al Indio, a Pearl Jam, a Nirvana, y también a los Beatles y los Rolling. Todo ese conjunto de música que fue muy nuevo en nuestra época y fue muy revolucionario, lo traemos acá. Obviamente tenemos una limitación porque no somos Catriel y Paco. Nosotros aportamos hasta donde podemos”, dice en diálogo con La Capital "Gabichu" Wisznia, siempre con humor.
No subestimar a las infancias es otra característica constitutiva de Los Ravioli, tanto desde lo sonoro como lo temático. En sus canciones, han abordado temas como el bullying, la diversidad sexual y los derechos. “Nosotros creemos que los niños son seres políticos, que es distinto a creer que los niños son seres partidarios, pero la gente confunde y mezcla. Pero estamos políticamente parados del lado de las Madres y las Abuelas, del lado de la educación pública y los hospitales públicos, y en contra de que todo lo regule el mercado y la meritocracia”, afirma el cantante.
>> Leer más: Pim Pau: "El juego es un lenguaje que trasciende fronteras políticas y etarias"
Esta convicción de no dejar a la realidad afuera de los espectáculos y proponer en cambio un mundo absoluto de fantasía como hacen muchos shows infantiles, tiene sustento teórico además de ideológico.
“Como decían Freud y Piaget, los niños y los adolescentes están atravesados por una realidad. Y esa coyuntura tiene que ver con un montón de cosas, que no tiene que ver solamente con los teléfonos y las tecnologías, sino también con que estamos todos quemados, con que los adultos están menos presentes, con que las abuelas trabajan hasta los 80. Son mil cosas que hacen que los pibes hoy estén mirados, sostenidos, pensados de una manera diferente”, desarrolla Gabichu.
Un recital cosido
“Piyama Party” es una novedad en el universo Ravioli, quienes siempre se dedicaron a hacer recitales. Tienen tres discos publicados: “¿Por qué no te mandé al turno tarde?” (2016), “Hoy no vino la niñera” (2019) y “Malos negocios” (2023). Los últimos dos fueron nominados a los premios Gardel como Mejor Álbum Infantil.
Lo narrativo de las canciones de la banda despertó la inquietud por construir un espectáculo más teatral. Así fue que se acercaron a Diego Reinhold, referente de la comedia teatral. “En algún momento salió la idea de hacer una comedia musical de Los Raviolis. A mí personalmente es un género que no me interesa, no me llega, pero igual queríamos poder contar una historia entre canciones. Entonces, le escribimos a Diego. Tenemos como 25 personas en común y nunca nos habíamos cruzado”, cuenta Wisznia.
>> Leer más: Empiezan las vacaciones de invierno en Rosario con una gran agenda de actividades
Reinhold dio en la tecla: no se trataba de hacer una comedia musical, sino un “recital cosido”. Una sucesión de canciones unidas, cosidas a través de pequeñas escenas.
“Lo que se armó para mí es una bomba. La obra de teatro tiene personajes para mí muy entrañables, que son un padre y una madre, que interpretamos Valeria y yo, que lo único que queremos es que se vayan los chicos para estar un rato solos”, adelante Gabichu.
Los Ravioli se enfrentan a un desafío propio del paso del tiempo, y es que sus hijos e hijas ya son grandes. “Es cierto que nos afecta no tener hijos chicos, porque no estamos en la trama cotidiana. Mis hijas van al secundario, a la facu y luchan por sus derechos. Pero tenemos la oreja muy entrenada, y además nos empezó a pasar que escuchamos historias y decimos ‘acá hay una canción’”, comparte el cantante.
Así, a partir de la escucha atenta en una cena con vecinos, surgió por ejemplo “La cancha de la lora”, una canción sobre las vicisitudes de llevar a las infancias a jugar deportes. “Por supuesto puedo entender que los esfuerzos que uno hace como padre para acompañar a los hijos, pero necesito los códigos específicos que me da la gente que lo vive, como por ejemplo que cuando llegás a un partido hay una señora con una caja de cartón y tenés que pagar la entrada para ver a tu hijo. Otro es que hay que llevar al entrenador a la casa o al partido. O que los chicos te llenan la casa de caucho cuando vuelven. O el árbitro, que es un personaje medio polémico. Todo ese folklore me permite armar la canción”, narra Wisznia.
Finalmente, el integrante de Los Ravioli habló de la importancia creciente que cobran los espectáculos en vivo como espacio de encuentro para las familias, en una época cada vez más mediada por pantallas. Y también de las dificultades que plantea la época para llegar a esa instancia.
“Creo que una vez que se está ahí, en el teatro, es espectacular. Pero hay muchas barreras para llegar ahí, muchas cosas antes que nos van frenando antes de tomar la decisión de ir a ver un espectáculo. Hay gente que tiene ese ejercicio de ir al teatro más entrenado, pero hay otra a la que cuesta contarle que hay cosas para hacer con los chicos fuera de las vacaciones de invierno. Y cada vez hay más frenos en el sentido de que cada vez tenemos el entretenimiento más resuelto en casa con las plataformas y las pantallas. Además, esas son cosas que uno ya tiene pagas y la guita no abunda”, analiza Gabichu.
“Pero realmente vale mucho la pena ir a un espectáculo con los pibes. Es una experiencia muy formativa. La cultura es como un alimento. Y también es un ejercicio, un hábito que hay que transmitir aunque a veces como padres nos cueste. Sacarlos de la pantalla un rato, llevarlos a la plaza y también llevarlos a ver qué dicen otros referentes de la cultura. Que vean a sus padres reirse de un chiste en un espectáculo infantil, que puedan jugar a los bomberos voluntarios, a despeinar a los papás. Todo ese menjunje que se da ahí entre la risa, el juego y la presencia, es único. Y te vas a llevar un recuerdo, una vivencia, un momento de calidad familiar”, cierra.