Casi seis años después del femicidio de María Florencia Gómez, la investigación judicial llegó a una instancia que durante mucho tiempo pareció lejana. Por primera vez, desde el crimen ocurrido el 12 de octubre de 2020 en San Jorge, la Justicia imputó a un hombre como presunto coautor del asesinato y ordenó que permanezca en prisión preventiva mientras avanza la causa.
La medida representa uno de los mayores avances registrados desde el inicio del expediente y abre una nueva etapa para una investigación que atravesó años de diligencias, peritajes y múltiples líneas de trabajo sin que, hasta ahora, existiera una persona formalmente acusada por el femicidio.
Durante una conferencia de prensa brindada tras la audiencia realizada este miércoles en San Jorge, el fiscal Omar De Pedro explicó que la imputación fue posible luego de corroborar durante varios meses la declaración de un testigo presencial cuya identidad permanece reservada por razones de seguridad. Según sostuvo, el relato aportó detalles que resultaron compatibles con evidencias objetivas ya incorporadas al expediente y que terminaron convenciendo tanto a la Fiscalía como al juez sobre la solidez de la hipótesis acusatoria.
"Hay elementos suficientes para lo que se considera una apariencia de responsabilidad, es decir que hay una alta probabilidad de que esta persona en esta instancia haya sido uno de los autores del hecho", señaló De Pedro al explicar los fundamentos de la prisión preventiva.
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El fiscal reveló que la información llegó hace algunos meses a través de una persona que pidió hablar personalmente con él. A partir de ese momento comenzó una tarea de verificación destinada a determinar si el relato podía confirmarse mediante otras evidencias independientes. Según explicó, la declaración incluía circunstancias que difícilmente podían ser conocidas por alguien ajeno al hecho y que guardaban relación con elementos técnicos surgidos de la investigación.
Investigación hermética
Uno de los aspectos que más enfatizó De Pedro fue que la causa nunca dejó de moverse. En respuesta a cuestionamientos que durante años apuntaron a una supuesta falta de avances, sostuvo que gran parte del trabajo permaneció deliberadamente fuera del conocimiento público para evitar contaminación probatoria.
Según explicó, divulgar información sensible podía terminar perjudicando el valor futuro de cualquier testimonio. "Si alguien nos daba datos, nadie podía decir que los obtenía por la prensa", resumió al justificar la reserva con la que se manejó la investigación durante todos estos años.
La misma idea fue reforzada por la abogada querellante Carolina Walker Torres, quien sostuvo que el resultado conocido esta semana no fue consecuencia de una casualidad, ni de una aparición repentina de información sin contexto previo.
La representante de la familia de la víctima rechazó las interpretaciones que hablan de un avance fortuito y subrayó que detrás de la imputación, existe una investigación sostenida durante años. También destacó el valor institucional que tiene la utilización de mecanismos de protección para quienes aportan datos sensibles en causas complejas.
Walker Torres recordó además que el testigo refirió la presencia de dos personas durante el ataque. Una de ellas pudo ser identificada, pero la otra sigue sin nombre. Por ese motivo insistió en la necesidad de que eventuales testigos o personas que tengan conocimiento de algún dato relevante se acerquen a la Justicia para colaborar.
Un pedido que se sostiene
La voz más emotiva de la conferencia fue la de Gabriela Gómez, hermana de Florencia. Visiblemente movilizada, recordó que desde los primeros días posteriores al crimen la familia pidió insistentemente que cualquier persona con información se animara a declarar y sostuvo que la protección de testigos siempre fue una condición indispensable para que eso pudiera ocurrir.
"Sabemos que este es el principio", expresó al referirse al avance judicial alcanzado en las últimas horas. También destacó que el dato esperado durante años finalmente llegó y que la investigación avanzó con profesionalismo y responsabilidad.
Durante su intervención, recordó las innumerables situaciones atravesadas por la familia desde octubre de 2020: llamados con supuestos datos, rumores, versiones y testimonios que debían ser canalizados formalmente hacia la Fiscalía. En ese sentido, valoró la paciencia que exigió el proceso y defendió la prudencia con la que se manejó cada información recibida.
Gabriela también puso el foco en la dimensión humana del caso. Habló de Florencia como mujer, madre, hija, hermana y militante, y pidió que el tratamiento público de la causa continúe desarrollándose con respeto hacia su memoria y hacia quienes siguen atravesando las consecuencias del crimen.
Pese al impacto de la imputación, tanto la Fiscalía como la querella y la familia evitaron transmitir una sensación de cierre. Por el contrario, todos coincidieron en que la investigación ingresa ahora en una nueva etapa.
Diligenias inmediatas
De Pedro confirmó que ya fueron ordenadas distintas medidas de prueba orientadas a reconstruir comunicaciones, relaciones, posibles móviles y otros aspectos que podrían resultar relevantes para profundizar la hipótesis del caso. Incluso dejó abierta la posibilidad de que surjan nuevas responsabilidades penales a medida que avance la pesquisa.
Durante la audiencia, el fiscal De Pedro imputó a Adrián L., actualmente cumpliendo condena en la cárcel de Las Flores por otra causa, como presunto coautor del femicidio de Florencia Gómez. Según la hipótesis presentada por la Fiscalía, el acusado habría actuado junto a otra persona que todavía no fue identificada. El propio fiscal señaló que el ahora imputado no formaba parte del grupo de sospechosos que había estado bajo análisis durante los primeros años de la investigación y que su incorporación al expediente surgió a partir de la información aportada por el testigo de identidad reservada.
La audiencia concluyó con un mensaje que atravesó toda la conferencia. Lejos de presentar la resolución judicial como una meta alcanzada, los protagonistas hablaron de un punto de partida.
"Creemos que esto es sólo el comienzo", afirmó De Pedro. La frase pareció sintetizar el sentimiento común de una jornada largamente esperada por una familia que durante casi seis años reclamó respuestas y que ahora, por primera vez, ve a la investigación señalar a una persona concreta como presunto responsable del femicidio de Florencia Gómez.