El verano en Entre Ríos late al ritmo de los tambores, entre plumas, brillo y espuma. De norte a sur y de este a oeste, la provincia despliega una de sus expresiones culturales más potentes y convocantes: los carnavales entrerrianos. Una celebración que se extiende durante todos los sábados de enero y febrero y alcanza su punto más alto durante el fin de semana largo, consolidando a Entre Ríos como el carnaval más extenso y diverso de la Argentina.
Con más de 25 carnavales, corsos y fiestas carnestolendas distribuidos en 22 destinos, la propuesta trasciende una ciudad o un evento puntual. Aquí, el carnaval no es una postal única, sino un recorrido posible: un mapa festivo que invita a moverse, descubrir localidades y vivir distintas formas de celebrar. Cada comunidad aporta su identidad, su historia y su impronta, combinando grandes espectáculos de nivel nacional con expresiones populares, barriales y profundamente auténticas.
Grandes escenarios y comparsas de nivel internacional
El máximo exponente es el Carnaval de Gualeguaychú, declarado Fiesta Nacional del Carnaval del País. Cada noche convoca a miles de visitantes con comparsas de reconocimiento internacional, carrozas monumentales y una puesta en escena que lo ubica entre los carnavales más destacados del mundo.
Junto a él, celebraciones históricas y consolidadas como las de Concordia, Hásenkamp, Concepción del Uruguay, Victoria, Santa Elena, Federación y Chajarí aportan brillo, competencia, tradición y una fuerte impronta local. Música, danza, diseño y trabajo artesanal se combinan con la pasión comunitaria, transformando estos eventos en verdaderos motores turísticos y culturales del verano entrerriano.
Corsos populares y fiestas con identidad propia
Pero el carnaval entrerriano no se explica sólo desde sus grandes nombres. Parte de su encanto reside en las propuestas más cercanas y pintorescas, donde la fiesta se vive a pocos metros del público y con un fuerte espíritu comunitario.
Localidades como Gualeguay, Urdinarrain, San José, Liebig, Enrique Carbó, San Salvador, Colón, Villa Domínguez, Larroque o Colonia Avellaneda, entre muchas otras, ofrecen corsos populares y fiestas carnestolendas con un clima descontracturado y genuino. Murgas, comparsas locales, disfraces, espuma, música y gastronomía se combinan en noches donde el visitante se integra naturalmente a la celebración.
Un verano entero para celebrar
Con propuestas que comenzaron en enero y se desarrollan a lo largo de febrero, y múltiples opciones concentradas durante el fin de semana largo de Carnaval, Entre Ríos invita a planificar escapadas, combinar destinos y vivir distintas expresiones de una misma fiesta. Tradición, arte, alegría y diversidad se entrelazan para reafirmar la identidad festiva de la provincia y posicionarla como un destino imperdible del turismo cultural y de eventos.