El pasaje 734 de barrio Sorrento en Rosario cambió de nombre y a partir de este jueves se llama Melitona Enrique, en honor a la última sobreviviente de la Masacre de Napalpí, ocurrida en Chaco en 1924.

A partir de este jueves, el pasaje 724 de barrio Sorrento pasa a llamarse Melitona Enrique, la última sobreviviente de la matanza, fallecida en 2008 a sus 107 años
Melitona Enrique sobrevivió a la masacre y vivió 107 años.
El pasaje 734 de barrio Sorrento en Rosario cambió de nombre y a partir de este jueves se llama Melitona Enrique, en honor a la última sobreviviente de la Masacre de Napalpí, ocurrida en Chaco en 1924.
Melitona nació en El Aguará en 1901 y tenía 23 años cuando las fuerzas de seguridad del gobierno de Marcel T. de Alvear asesinaron a cientos de indígenas de los pueblos qom y mocoví-moqoit. Ella logró escapar y vivió muchísimo tiempo más: murió en el 2008 a los 107 años de edad.
Enrique tuvo 12 hijos. Algunos de ellos, y sus descendientes, hoy viven en Rosario. Por eso, su familia, junto a los referentes Daniel Naporichi, Rosana Esquivel y Óscar Talero, y vecinos del barrio pidieron al Concejo Municipal que una calle lleve su nombre.
Nacida en un contexto de extrema pobreza, Melitona vivió gran parte de su vida en el olvido. No tenía casa, ni acceso a condiciones dignas, como muchos integrantes de las comunidades originarias del norte argentino.
A principios de los años 2000, su historia fue recuperada por integrantes de su comunidad, por el maestro qom Juan Chico y por quienes, al escuchar su nombre, empezaron a entender que la masacre de Napalpí no era un relato lejano, sino un crimen de lesa humanidad sin justicia ni reparación.
Fue la Organización Panamericana de la Salud quien, durante un relevamiento de la situación sanitaria en comunidades del Chaco, documentó su vida y su historia, y con ella visibilizó la falta de políticas públicas para las comunidades qom y moqoit que vivían en zonas como Machagai.
El reconocimiento a Melitona Enrique no sólo nació por la necesidad de la familia de ver su nombre plasmado en un homenaje. La relación entre Napalpí como sitio de memoria histórica y la ciudad de Rosario es mucho más cercana de lo que se cree.
En la segunda mitad del siglo XX el pueblo qom y moqoit del Gran Chaco se transformaron en comunidades migrantes por razones de subsistencia económica. Fue así que empezaron a poblar los conurbanos y las periferias de grandes ciudades del país. En la provincia de Santa Fe se radicaron principalmente en la capital, Rafaela y Rosario.
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La Masacre de Napalpí ocurrió el 19 de julio de 1924 en la Reducción de Napalpí del entonces Territorio Nacional del Chaco (recién se transformaría en provincia en 1951).
Lo cierto es que, en el contexto donde Chaco era el principal productor de algodón del país, los pueblos originarios trabajaban en condiciones de semi esclavitud. Por esto, los pueblos qom y moqoit comenzaron una huelga denunciando la explotación laboral.
La fuerza policial dependiente del Estado nacional respondió con una brutal represión. El ataque incluyó el uso de armas de guerra y disparos desde un avión, un hecho inédito para la época. Las estimaciones históricas coinciden en que fueron asesinadas al menos 300 personas, entre ellas mujeres, niños y ancianos. Los cuerpos fueron enterrados en fosas comunes y el episodio fue rápidamente ocultado por las autoridades.
Recién en 2022, un Juicio por la Verdad, impulsado por organismos de derechos humanos y comunidades indígenas, estableció judicialmente que la masacre constituyó un crimen de lesa humanidad cometido en el marco de un proceso de genocidio indígena,