El virus Nipah es una enfermedad zoonótica emergente que genera preocupación en la comunidad sanitaria internacional por su elevada tasa de mortalidad y la ausencia de tratamientos específicos. En las últimas semanas, autoridades sanitarias detectaron nuevos casos en la India, lo que reactivó los sistemas de monitoreo y prevención a nivel global.
Esta enfermedad recibió su nombre en la aldea de Malasia donde se identificó el primer caso humano. Pertenece a la misma familia de virus que el sarampión, aunque presenta una letalidad significativamente mayor.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) clasifican al Nipah como un virus zoonótico, ya que se transmite de animales a personas, con los murciélagos frugívoros y los cerdos como principales reservorios.
Cómo se transmite
Según los CDC, el contagio del virus Nipah ocurre principalmente por tres vías:
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Contacto directo con cerdos o murciélagos infectados.
Consumo de frutas o productos derivados, como jugo crudo de dátil, contaminados con saliva u orina de murciélagos frugívoros.
Transmisión de persona a persona mediante contacto estrecho, especialmente en entornos familiares o sanitarios.
La propagación resulta más frecuente durante la temporada de reproducción de los murciélagos y la recolección de savia de palmera datilera, entre diciembre y mayo.
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Síntomas del virus Nipah
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que los primeros síntomas suelen ser inespecíficos. En las etapas iniciales, los pacientes presentan:
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Fiebre alta
Dolor de cabeza
Dolores musculares
Vómitos
Dolor de garganta
- Problemas respiratorios
En los cuadros más graves, el virus ataca áreas del cerebro que regulan funciones vitales como la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el movimiento ocular. Estas complicaciones pueden causar daños neurológicos permanentes o la muerte.
Las personas que sobreviven suelen enfrentar secuelas prolongadas, entre ellas fatiga crónica y alteraciones del sistema nervioso, que persisten durante años.
Los CDC clasifican al virus Nipah en el nivel cuatro de bioseguridad, la categoría más alta, junto con patógenos como el ébola. Esta clasificación responde a varios factores: la alta tasa de mortalidad, la capacidad de transmisión entre personas, la falta de vacunas o tratamientos específicos y el potencial para generar brotes difíciles de contener.
El diagnóstico del virus Nipah se realiza mediante análisis de laboratorio, generalmente a partir de muestras de sangre, que permiten detectar y cuantificar proteínas específicas del virus.
Los brotes de Nipah se producen casi todos los años en algunas regiones de Asia, con mayor frecuencia en Bangladesh, India, Malasia, Filipinas y Singapur. Además, estudios detectaron el virus en murciélagos de países como Camboya, Tailandia, Madagascar y Ghana.