Hace un año, en el frío invierno de Wijk Ann Zee, Faustino Oro armaba la valijas con sensaciones raras. Por un lado, había sido invitado a uno de los torneos más prestigiosos de ajedrez y solo cosechó 3,5 puntos sobre 13. Salió penúltimo. Fue liquidado en el tablero, nunca pudo ganar ritmo y prevaleció únicamente frente a oponentes de menor ranking ELO.
Hoy, febrero de 2026, la situación es totalmente diferente. Se fue del Tata Steel (Países Bajos) con muchas cosas positivas en la valija rumbo a Badalona (España), ciudad donde reside con sus padres. Se ubicó en la sexta posición del campeonato que ganó el estadounidense Andy Woodward, triunfó sobre grandes maestros, firmó partidas de enorme factura y sumo diez puntos ELO. “El Pibe de Oro”, de apenas 12 años, tuvo una performance de Gran Maestro, aunque todavía le falten dos normas para conseguirlo.
Para los registros históricos, Fausti tiene hasta el 10 de marzo para obtener la tercera y romper el récord de GM más joven de la historia. Ese registro descansa hoy en manos del estadounidense Abhimanyu Mishra, también de 12 años. Lo tiene que hacer en un torneo abierto y no hay campeonatos a la vista hasta abril, el Abierto de Menorca, en España. Así que es muy probable (no imposible) que “Chessi” no se cuelgue la cucarda de GM más joven de la historia. Pero a esa edad tampoco lo fueron Magnus Carlsen ni Gari Kásparov, para citar dos magníficos campeones mundiales.
Altibajos de Faustino Oro
Faustino se fue del Tata Steel jugando a gran nivel, después de haber transitado un bajón en el meridiano del torneo, con tres derrotas y un empate, luego de jugar las primeras cinco rondas un ajedrez buenísimo. Hoy, en la manga final, hizo tablas Marc'Andria Maurizzi, un GM francés de 20 años. El niño prodigio argentino, con piezas blancas, comenzó con una apertura española y su rival no siguió la línea principal sino buscó transformar la posición a una india de rey. Entonces Fausti se disfrazó de Mijaíl Tal, con un sacrificio a largo plazo de un caballo por tres peones.
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El joven francés resistió amenazante desde el fondo con sus piezas negras, buscando abrir la panza de la defensa de Fausti. Dos errores consecutivos de Maurizzi lo dejaron al borde de la derrota, pero El Pibe de Oro, tal vez apurado por el tiempo, no vio la secuencia ganadora y terminaron por firmar las tablas.
De haber tenido un poco más de tiempo, quién lo sabe, Faustino podría haber hecho lo que le hizo a la china Miaoyi Lu en la ronda 5 del torneo, cuando sacrificó sus dos torres para ir directo a la yugular del monarca rival.
Prodigio y leyenda
Si ya Faustino había logrado levantar nuevamente cabeza con un triunfo sobre Daniil Yuffa, un GM ruso que juega con la bandera de España, volvió a validar su condición de prodigio del ajedrez cuando se midió con el veterano Vasili Ivanchuk, de 56 años. Leyenda y promesa se veían otra vez en un tablero, esta vez Wijk Ann Zee.
“Ya tengo experiencia de jugar con él; con Ivanchuk nos enfrentamos cuatro veces en 2025, y todas las partidas fueron tablas. Obviamente que será muy lindo volver a jugar”, había dicho el pequeño genio argentino a la prensa neerlandesa en la previa de la partida del sábado. Y no se equivocó; ambos jugaron una partida espectacular.
Tanto Oro como Ivanchuk jugaron como computadoras humanas, logrando un increíble 98,7 de precisión. Es aquí donde se percibe el avance de Faustino en el último año: el conocimiento cabal de la posición que está jugando y ejecutar los movimientos como indica la teoría.
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Ya lo había señalado, hace algún tiempo en una entrevista con el portal Infobae, el maestro Jorge Rosito, el primer entrenador que tuvo Faustino a los 7 años. “El chico tiene una capacidad asombrosa para comprender el ajedrez, recuerdo que en las primeras clases le pedí que me mostrara las anotaciones de sus partidas, y de pronto descubrí que jugaba una determinada defensa con los movimientos correctos de las piezas. Cuando le consulté si ya había estudiado ese la línea, me respondía que no, que la jugaba así porque creía que era la manera de desarrollar las piezas. ¡Y eso es inexplicable! Lo que a todos nos demandó años de estudio y memoria, él lo hacía instintivamente. Ese día comprendí que un genio había llegado a mis clases”.
En un juego y mundo tan difícil como el ajedrez, que puede quemar la cabeza de cualquiera, es todavía prematuro afirmar que Faustino va derecho a integrar la élite de este deporte. Pero hay signos para ilusionarse de que va por ese camino.