Ezequiel Espinoza, el chico de 19 años asesinado a tiros este lunes a la madrugada en Ayacucho al 4000, fue acribillado a los pies de un grafiti con su nombre que él mismo había pintado tiempo atrás. Un allegado relacionó el crimen a "la junta" y contó que el joven estaba muy afectado por el consumo de drogas. Lo que describen los vecinos, y el narcomenudeo a plena luz del día en la calle, complementan el contexto que se asoma detrás de otra muerte joven en el barrio Tablada.
El crimen ocurrió cerca de la 1 del lunes en la puerta de la casa de la víctima, ubicada en la esquina de Ayacucho e Ivanowski. Espinoza recibió al menos seis balazos y alcanzó a caminar hasta la calle, donde cayó y fue asistido por familiares que lo llevaron a un hospital. Para el mediodía del lunes ni los allegados del joven ni las fuentes consultadas pudieron describir con certeza la mecánica del ataque: algunos dijeron que los homicidas pasaron en moto y otros que fue en un auto.
El primer asesinato de febrero ocurrió horas antes de que el gobierno provincial anunciara en conferencia de prensa que los 8 homicidios registrados en el departamento Rosario durante enero corresponden a un descenso récord respecto del mismo mes en otros años. En paralelo, y más allá de los números, desde fines de 2025 en las calles de Tablada se percibe una tensión que pareciera difícil de contener y que tuvo otros episodios recientes.
El sábado por la noche, en la zona de Convención y 24 de Septiembre, a unas diez cuadras de donde ocurrió el crimen de Espinoza, hubo una balacera que dejó un saldo de tres heridos. Entre ellos una nena de 5 años que quedó internada en estado delicado. Un hecho que se suma a una sucesión de ataques ocurridos en la misma zona en diciembre pasado. Saga que incluye el crimen de Valentino Ramírez, en Biedma al 100 el último día de 2025. Al menos las fuentes barriales ligan esos hechos, incluso el asesinato de este lunes, a un conflicto entre grupos antagónicos del mismo barrio.
Un crimen, la junta y las drogas
Este lunes por la mañana la familia de Ezequiel Espinoza estaba reunida en la casa de Ayacucho al 4000, a metros de donde había ocurrido el crimen. Prefirieron no hacer declaraciones a La Capital pero un allegado aportó una lectura que permite situar el asesinato en un contexto barrial, con su singularidad en el presente pero a la vez relacionado a una larga historia de violencia urbana en este sector de Tablada. "Era un pibe de barrio y tenía su junta. Si esa junta tiene una bronca, y entre medio anda la falopa, todo eso lleva a esto que pasó", resumió esta persona.
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Fuentes de la investigación indicaron que el ataque ocurrió cerca de la 1 del lunes y que Espinoza recibió un balazo en el pecho, uno en el brazo y dos en cada pierna. Sus familiares lo auxiliaron y lo llevaron en un auto escoltado por un móvil policial hasta el Hospital Provincial, donde los médicos confirmaron que ya había fallecido. Desde la Fiscalía indicaron que en la escena del crimen los peritos hallaron ocho vainas calibre 380 y que la investigación quedó a cargo de Alejandro Ferlazzo, de la Unidad de Violencias Altamente Lesivas.
"No quiero decir que era un santo, pero no tenía antecedentes, tenía problemas con las drogas", contó el allegado a la víctima abriendo así un abanico de variables respecto del trasfondo del crimen. Lo cierto es que el narcomenudeo como telón de fondo no solo aparece como contexto posible de este hecho sino también como una problemática a la vista de todos en el barrio. Mientras La Capital recorría la zona, en calle Ayacucho y entre los obreros que trabajaban en la remodelación de la avenida, una transera en bicicleta hizo sus manejes sin reparos y se perdió de vista pedaleando sin prisa. "La droga siempre está, lo sabemos nosotros, imaginate la policía. ¿Pero cuántas campañas se pagan con la droga y la sangre de los pibes de acá?", se preguntó un vecino filoso y conocedor de las tramas de Tablada.
Largo historial en Ayacucho al 4000
Así como cuentan lo que ven respecto de la venta de drogas, los vecinos de este sector de Tablada reconocen que el escenario cambió en el último tiempo en relación a la violencia diaria y lo vinculan también a las obras que abrieron los pasillos que cruzaban Ayacucho. La situación es mucho menos crítica que en años anteriores. De hecho hacía más de dos años que no ocurría un crimen en esa cuadra, que en otro tiempo fue un escenario muy frecuente para las muertes violentas: para agosto de 2023 se habían registrado 10 homicidios en tres años en las tres cuadras que comprende Ayacucho desde el 3900 al 4100.
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Ezequiel Espinoza tenía un parentesco lejano con una de las víctimas de aquella saga, aunque este lunes sus allegados se ocuparon de destacar que no tienen vínculo. Se trata de Mariana Valeria Espinoza, acribillada en la puerta de su casa de Ayacucho al 4000, a unos cincuenta metros de donde ocurrió el crimen de este lunes. La mujer era madre de Lucas "Berraco" Espinoza, un joven condenado a 20 años de cárcel por un crimen por error que fue el resultado colateral de la balacera contra la casa de una transera del barrio.
La violencia urbana dejó en este sector de Tablada un tendal de víctimas y conexiones que se remontan a más de quince años atrás y llegan hasta el presente. Otro familiar lejano de Ezequiel Espinoza asesinado fue Gustavo Alberto Acuña, muerto en octubre de 2009 al quedar en medio de una balacera en la misma cuadra de Ayacucho al 4000. Por ese hecho fue condenado Fernando "Enano" Morel, un sicario de Los Monos que en 2020 fue imputado como jefe -desde la cárcel- de la asociación ilícita integrada por Berraco Espinoza.