Policiales

"Somos Los Monos", el mensaje de un preso de Piñero que quería controlar Tablada y La Sexta

Mauro Emanuel V., de 29 años, está acusado de liderar una organización integrada por menores dedicada a extorsionar y a balear casas en el marco de venta de drogas

Miércoles 11 de Agosto de 2021

El liderazgo de una asociación ilícita que tiene a la venta de drogas como una de sus principales actividades comprende también la coordinación de otras tareas abocadas a afirmar al grupo por encima de las competencias. Entre los barrios Tablada y República de la Sexta ocurrieron en los últimos meses una serie de hechos violentos que incluyeron extorsiones y balaceras que incluso fueron la antesala del homicidio de un menor de edad. Por ese cúmulo de delitos fue imputado este miércoles Mauro Emanuel V., quien está acusado de liderar la asociación ilícita desde la cárcel adjudicándose su pertenencia a la banda Los Monos.

Mauro Emanuel V. cumplió los 29 años en la cárcel de Piñero y todo indica que desde el pabellón 7 de esa unidad se dedicaba a coordinar un grupo dedicado a la venta de drogas, el cual para sostenerse por sobre competencias y deudores ejecutaba extorsiones y balaceras.

El fiscal Federico Rébola, que integra la unidad especializada en investigar balaceras, imputó a V. como jefe de la asociación ilícita, por amenazas coactivas calificadas por compeler a la víctima a abandonar su residencia y por extorsión en carácter de autor agravado por la participación de un menor de edad y utilización de arma de fuego. El juez de primera instancia Gustavo Pérez Urrechu aceptó la imputación y ordenó al Servicio Penitenciario y al gobierno provincial que garanticen los medios para asegurar que V. no tenga más acceso a teléfonos celulares.

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Uno de los delitos atribuidos a V. y ventilados durante la audiencia de este miércoles fue la extorsión ejercida contra una vecina de barrio Tablada, que vivía en una casa de Chacabuco al 3900 y a quien la presionaron para que vendiera drogas en su vivienda. A fines de marzo pasado el imputado le mandó mensajes por WhatsApp desde Piñero, mediante los cuales le sugirió que la mercadería que vendería sería provista por Ariel Máximo Cantero, alias "Guille". Así lo dedujeron los investigadores por la referencia que hizo V. sobre esta persona describiéndola con un emoticón de una cara con lentes, como habitualmente es identificado el líder de Los Monos.

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"O es por las buenas o es por las malas", dice uno de los mensajes en los cuales se evidencia que son pocas las alternativas que suelen quedar a personas que se encuentran vulnerables. La víctima, según consta en la investigación, abandonó su casa y cuando el 1º de abril volvió se encontró con un mensaje: "Si para esta noche no dejan la casa va aver plomo (sic)".

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"Y la vamos a cerrar a la Karina", dice el imputado en otro de los mensajes enviados a la víctima. Según se conoció en la investigación, hacía referencia a Carina Verónica A., una mujer ligada a la venta de drogas al menudeo bajo el mando de otra banda, cuya casa fue baleada al parecer por orden del imputado. En esa misma vivienda en abril de 2018 había sido asesinado a balazos Carlos Armanino.

Carina, que en la investigación aparece como una vendedora en vigencia, fue pareja de Jorge Funes, padre de jóvenes también ligados al narcomenudeo en el conocido "clan Funes" y presos desde hace algunos años. A partir de ahí se infiere que tanto los tiros contra la casa de Carina como las presiones contra la otra vecina de Tablada fueron actividades de la asociación ilícita liderada por V. para desplazar a la competencia y afirmarse en ese sector de barrio Tablada en el cual desde hace años se registran balaceras y homicidios ocurridas en contextos similares.

Mano de obra menor de edad

Las evidencias por las que V. fue imputado de liderar desde Piñero a la asociación ilícita ventilan que tenía bajo su mando a menores de edad a quienes instaba a realizar extorsiones, balear puntos de ventas de drogas o viviendas de deudores, robar autos, comprar armas de fuego ilegalmente y todo un abanico de actividades necesarias para consolidarse. En poco tiempo dos de estos chicos quedaron inmersos en las peores de las consecuencias que depara este contexto: uno fue asesinado a balazos presuntamente por deberle dinero al imputado y el otro fue acusado por un doble crimen ocurrido en marzo.

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El chico acusado de participar del asesinato del otro es cuñado de V. Identificado como Dylan, de 17 años, para el fiscal Rébola era quien realizaba cobros o pagos a otros miembros de la banda o personas contratadas para realizar ataques u otros servicios. El chico también transmitía órdenes de parte del imputado a otros integrantes del grupo y gestionaba la compra de armas que luego guardaba en su domicilio.

El otro menor de edad identificado es Marcos Basavilbaso, que se dedicaba a vender drogas, a robar autos que usaría la banda y a tomar fotografías a los frentes de las casas que serían blanco de ataques. Este chico, que tenía 15 años, fue asesinado en su casa de barrio Tablada el pasado 23 de mayo cuando tres personas se metieron por la fuerza en la vivienda y lo acribillaron. En la investigación surge que Basavilbaso debía 10 mil pesos y que por ese motivo V. mandó a balear la casa en la que el chico vivía con sus padres. Eso fue semanas previas a que Basavilbaso fuera asesinado.

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Las plantas, Los Monos y el puerto

Los otros integrantes de la banda serían cuatro jóvenes más de los cuales no se precisó la edad. Estaban encargados de realizar los ataques a balazos que contra domicilios y personas vinculadas a otras bandas. Uno de ellos además fue identificado como quien exigía a personas que le entreguen dinero y plantas de marihuana que después se vendían.

Con este joven, identificado como Kevin, el imputado mantuvo una conversación en la que se ventiló tal accionar.

- ¿Le dijeron lo de las plantas?

- Sí sí ahora lo vamos a ir a buscar a la casa.

- Sacale todo y fijate cuánto tiene si son grandes pasame un par de fotos.

- Si si lo que pasa es que le pegamos.

- ¿Le dieron un par de cañazos?

- Un par de cañazos y un cuete en la pierna.

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Luego, en una conversación con una chica, V. alardeó la adquisición de dos plantas que usaría para la venta. "El otro día me robé dos plantas. Pero dos árboles ya un mes más y ya están. Sabés cómo hago plata el gramo está 1200. 10 lucas me debía, le salió más caro, no me la pagó y le mandé dos, le rompieron la cabeza y le saqué altas plantas. La hago plata y así estoy sobreviviendo", le contó V. a la joven.

A pesar de ese aspecto que delata un acceso algo rústico a la mercadería que después se pone a la venta, V. se adjudicó su pertenencia a la banda Los Monos y de ser de "los más pesados". Así surge del diálogo con la misma joven.

- Nosotros somos Los Monkey, somos Los Monos.

- Se está escuchando que quiere venir una gente de arriba y empezar a bajar a los pesados.

- Y los más pesados somos nosotros. Estamos en cana, van a tener que venir acá adentro.

- Dejá de joder, mojado debés pesar 100 gramos.

- Todo el dominio y el control de Rosario lo tenemos nosotros, ya fue, quién va a venir.

- ¿Y quién maneja el puerto?

- El de allá arriba, vos sabés. El monkey Mayor.

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Las balas contra Marquitos

El 23 de mayo pasado Marcos Basavilbaso, de 15 años, estaba en su casa de Lincoln al 2900 con su novia cuando al menos tres personas que se bajaron de un auto entraron por la fuerza y lo acribillaron. La investigación por ese homicidio se conecta con el trasfondo de amenazas y balaceras previas que había sufrido el chico y su familia, atribuidas a Marcos Emanuel V. en la imputación de este miércoles. El contexto fue una deuda de 10 mil pesos que se le había generado al adolescente y por la cual había pasado de ser integrante del grupo a blanco de una serie de ataques que, si bien aun no está confirmado, podría estar vinculado a su homicidio.

En la investigación por este crimen surge que en un procedimiento policial a Marcos le habían secuestrado droga. Así aparece una de las posibles explicaciones a la deuda que V. le atribuyó al chico y por el cual a comienzos de mayo pasado había empezado a amenazarlo a él y a su familia.

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"Dígale a Marquitos que me lleve la plata que me debe porque el voy a mandar a pegar hoy, así nomás, le hablo bien, le aviso bien porque si no le mando a pegar", fue uno de los mensajes que recibió la madre del chico de parte de V. "Decile que si no lleva la plata hoy a la tarde donde tiene que llevar le vamos a mandar a cagar a tiros la casa". "Él sabe que con la mafia no se jode". Esos mensajes fueron la antesala de un ataque a balazos ocurrido el día siguiente, después del cual los padres del chico abandonaron la casa.

Según el fiscal Rébola ese ataque fue ejecutado por Dylan, el otro menor de edad integrante del grupo, junto a otra persona por orden de V. Antes de disparar contra la vivienda también lo hicieron contra el propio Marcos, a quien el agresor se había encontrado en la calle metros antes. Los días siguientes las amenazas continuaron hasta que los padres dijeron que iban a juntar el dinero que debía su hijo.

Marcos se quedó solo en la casa. Los vecinos lo solían ver con armas. Salía con ellas a la puerta de la casa, se las ponía en la cintura, las llevaba en la mano. Un testigo dijo que estaba como esperando a que volvieran a pasar. Cuando volvieron a ir, el 24 de mayo, e chico estaba con su novia en la habitación. Entraron a la casa por la fuerza y lo sorprendieron a balazos. Ella pudo escapar y apenas fue herida en una mano. Él recibió la mayoría de balazos y murió.

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