POLICIALES

La bronca contra un preso dejó a un niño baleado en muy grave estado

Vecinos de la víctima comentaron que los agresores tienen problemas con un primo del padre del chico y por eso tirotearon la casa

Martes 10 de Noviembre de 2020

Abel corrió tres cuadras con su hijo Brian en brazos mientras el nene de 2 años perdía sangre por un balazo en la ingle que le perforó varios órganos. Las tres cuadras son de ripio y sin luz. Habían pasado las 23 del domingo cuando dos hombres llegaron en moto y pararon frente a la casa de Abel y su familia para disparar al menos diez veces. El hombre llegó hasta la casa de un vecino con su hijo desvanecido, lo cargaron en un auto y lo llevaron al Hospital de Niños Zona Norte. Fue en Grandoli y pasaje 1338, en Nuevo Alberdi. Brian quedó internado en estado muy delicado a la espera de que Dios se acordara de él.

Si bien Nuevo Alberdi pocos vecinos hablan, que un niño esté dando pelea por su destino en terapia intensiva de un hospital libera e indigna las frases. “Fue gente de los Romero, ellos manejan el barrio y había problemas con un pariente del padre del nene. Abel es un tipo trabajador y muy buen padre pero un primo de él tuvo un quilombo con ellos. O les debe plata o se quedó con un vuelto de venta de drogas, no sabemos. Y estos tipos no se fijan dónde tiran y solo por ser familiar te disparan y después te sacan la casa”, contó un vecino que conoce cada cuadra de ese sector de Nuevo Alberdi.

La disputa histórica en esa zona del barrio es entre “Los Romero”, un clan que tiene al menos a dos de sus miembros presos y los “colorados”. Pero en este caso, según vecinos, no es una disputa entre bandas sino entre los integrantes del mismo grupo.

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“A esos tipos no les podes decir nada. A veces te aprietan con que vendas para ellos y si no lo hacés también te tiran. En este caso por ahí se quieren quedar con la casa de Abel. Hoy a la mañana (por ayer) le hermana del Lichi Romero vino por el barrio y amenazó con que si alguien habla lo matan”, admitió otra vecina que vive a metros de la humilde casa de Abel y Evelyn, embarazada de 8 meses.

Golpes en la noche

Abel es albañil y hace ocho meses compró este terreno. Lo pagó 30 mil pesos, una fortuna para él. La casa es parte de una serie de viviendas de material, madera y chapa que por estar casi en el campo dan un aspecto rural. Su casa de chapa y madera con piso de cemento es un cuadrado. Otra chapa divide el ambiente: de un lado un dormitorio y del otro el lugar para comer con mesa y sillas, un televisor, un ropero, un equipo de música y una cocina con lo básico. Cuando llueve es mejor estar afuera.

La noche del domingo la familia cenaba frente al televisor en el dormitorio. En la cama grande, Evelyn y Brian, en la chica sentado Abel. “Escuchamos ruidos y pensamos que eran golpes, hasta que las balas perforaron todo. Yo me tiré arriba de mi mujer para cubrirla y a Brian le entró un tiro. Con el miedo ella agarró al nene y lo metió adentro del ropero. Lo empezamos a mirar y cuando me di cuenta que tenía un tiro salí corriendo a buscar a alguien que nos levara al hospital”, contó Abel el lunes en la puerta del Hospital de Niños Zona Norte. Luego no contó más.

Algunos vecinos contaron que “la moto se paró cerca de la casa que está al lado de la de Abel y de ahí tiraron. Una vecina agarró unas vainas que estaban tiradas, dijo que unas diez y las tiró a la basura. Por lo que sabemos al fiscal eso lo puso furioso”, dijeron.

Apenas ingresó Brian fue a quirófano. La operación duró cuatro horas. “La bala hizo un recorrido en espiral y ascendente en el que tocó distintos órganos. Tiene una lesión importantísima en su vejiga y múltiples lesiones en su intestino y su estado es crítico”, dijo Mónica Jurado, directora del hospital. La herida de bala le causó un shock hemorrágico por lo cual debió quedar intubado con respirador y en coma farmacológico.

Cosas de familia

En Nuevo Alberdi las cosas se saben, las calles de tierra trasmiten los ecos de lo que pasa. “Abel le había comprado a plazos un Renault 9 a un primo que es de la banda de los Romero. Abel arregló el auto porque iba a tener otro hijo y como no sabían cuándo tenían que ir al hospital quería estar tranquilo. El primo le dio el auto, pero después se lo sacó y parece que además este primo les debía algo a los Romero”, sostuvo otro vecino.

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El primo en cuestión es Ramón B. Tiene 29 años y a mediados de octubre fue imputado como sospechoso de haber disparado el 14 de septiembre contra una casa de Servellera al 3900, en Nuevo Alberdi. Braiton Ezequiel Cejas, de 20 años, murió en medio de esa lluvia de balas que dejó otros cuatro heridos. Según acusó entonces el fiscal Ademar Bianchini, cerca de las 23.30 de ese día Ramón B. llegó en una moto Skua con otros dos acompañantes, al menos uno se bajó y efectuó varios disparos que atravesaron la ventana. En la puerta de la casa quedaron 15 vainas calibre 9 milímetros y el frente de presentaba al menos seis impactos. Como consecuencia del ataque, por el cual la jueza Melania Carrara dejó a Ramón B. con prisión preventiva, ese día hubo otros cuatro heridos, tres de ellos de gravedad.

Un problema de otros

“No se puede estar así”, repetían ayer los vecinos de ese sector de Nuevo Alberdi. “El chiquito Brian está mal y ¿qué tiene que ver? Y la familia tampoco tiene nada que ver, era un problema entre otros y la ligó el bebé”.

La investigación del hecho quedó en manos del fiscal de Homicidios Adrián Spelta que dio intervención del Gabinete Criminalístico para relevar la zona. Según Fiscalía se secuestraron dos vainas y un plomo que enviados a balística para corroborar su calibre.

La División Homicidios de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) realiza medidas investigativas dictadas por el fiscal como la toma de testimonios y el relevamiento de cámaras.

En Nuevo Alberdi los tiros ya son parte del paisaje. Igual que los adolescentes parados en las esquinas y las miradas esquivas. “A estos soldaditos no les importa nada. Estamos sin policía, sin confiar en nadie, sin vida”, concluyó una tía de Brian.

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