"Señora, ¿usted sabe si el colectivo amarillo está pasando?", la pregunta de un hombre a la quiosquera de San Luis y Moreno, frente a la Maternidad Martin, decía mucho más que la información que pedía. La respuesta, apurada, "no sé, no lo ví, creo que no"; también. Rosario despertó este lunes por la mañana con las calles prácticamente vacías, incluso las del centro, sin actividad en el transporte público, las escuelas públicas y privadas y los centros de salud. Y, aunque sea un poco menos tangible, amaneció también envuelta en un halo de malestar y desconcierto, difícil de ahuyentar incluso para las cuadrillas policiales que, motorizadas, transitaban por las peatonales.
Fue un lunes extraño que llegó después después de una semana marcada por el asesinato de cuatro trabajadores, hechos que desde el gobierno provincial calificaron como "actos terroristas". Con el transporte público de colectivos, urbano e interurbano de paro, pocos taxis y escuelas cerradas (en el caso de las públicas por una media gremial, en las privadas por decisión de las patronales), las calles ofrecían la postal de una mañana de domingo; pero mucho menos prometedora.
El acatamiento a paro de choferes fue total. Lo mismo pasó en las escuelas. El gremio que agrupa a los docentes de establecimientos públicos, Amsafé, destacó el alto acatamiento al cese de actividades en repudio a la escalada de violencia registrada desde el martes pasado. De acuerdo a un relevamiento del sindicato que reúne a los docentes privados, Sadop, nueve de cada diez colegios permanecían cerrados. Muchos mantuvieron las clases por zoom.
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Un desierto urbano. La plaza Sarmiento volvió a mostrar su postal deshabitada tras un nuevo paro decretado por los choferes en repudio a la muerte de un compañero.
Celina Mutti Lovera
"Parece marzo de 2020", reflexionaba la empleada de un comercio de calle Rioja y España, haciendo alusión al peor momento de la pandemia de coronavirus, cuando la consigna era "Quédate en casa". "Es tremendo ver a la ciudad así", sumaba el mozo de un bar de la peatonal Córdoba, con tiempo para hablar y pocas mesas para atender.
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El titular de la Asociación Empresaria de Rosario advirtió que si bien se sostiene la actividad comercial, hay comercios que permanecen cerrados. "Algunos tienen problemas con el personal para llegar al trabajo" por el paro de colectivos, pero en general, resaltó que "la actitud es de apertura" y completó: "Todos conmocionados, precavidos y con angustia, pero en funcionamiento". En algunos centros comerciales barriales se decidió bajar las persianas, en barrio Tiro Suizo, por ejemplo, los comerciantes se pusieron de acuerdo para no abrir.
Operativos de saturación
En la peatonal Córdoba el servicio de limpieza previo a la apertura de los comercios brilló por su ausencia, debido al paro lanzado por el Sindicato de Recolectores que se extendió hasta el mediodía de hoy. A falta de los camiones, los empleados de varios locales salieron a baldear la vereda. De todas formas, el escaso público que recorría la arteria no era un obstáculo para esa faena.
En medio del trajín, si resultaba notable la cantidad de personal policial que recorría, en cuadrillas de a pie o motorizadas, la histórica arteria comercial. Además de mostrar presencia, los uniformados realizaban operativos de identificación a quienes transitaban por la zona. No a todos.
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La policía provincial tendrá más atribuciones en los controles de tránsito. El gobierno piensa que así se desalentarán los delitos cometidos en motos.
Foto: La Capital / Archivo.
La presencia de más policía en las calles fue uno de los primeros anuncios de la Junta Operativa conformada este domingo por el gobierno provincial, el Ministerio Público de la Acusación, la Municipalidad y el gobierno nacional; cuya creación depositó este lunes en Rosario a la ministra de Seguridad de la Nación, Paticia Bullrich.
El miedo, en todas partes
En un grupo de Whatsapp de profesionales de la salud circulaba ayer alguna recomendación de no salir a la calle con la ropa de trabajo, dejar el ambo dentro de los centros de salud u hospitales; en otros grupos de estudiantes secundarios se publicaba una supuesta amenaza que decía que las próximas víctimas serían estudiantes. Dos de las tantas noticias falsas que insistentemente se replicaron en estos días. Quizás ese temor, esa zozobra, sea lo más difícil de combatir.
Pero esa sensación se instaló en la calle desde el martes por la noche, cuando comenzó a circular la noticia del crimen del taxista Héctor Figueroa, de 43 años, acribillado de nueve tiros en el barrio Las Delicias. Fue apenas el primero de una serie de atentados que terminaron también con las vidas de otro conductor del servicio, Diego Alejandro Celentano, de 32 años, el payero de la estación de servicio de Mendoza al 7600, Bruno Nicolás Bussanich, de 26 años, y el colectivero Marcos Daloia (39 años) y estaba internado en desde el jueves, cuando un gatillero se subió al troley de la línea K y le disparó en la cabeza.
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El domingo, la mayoría de los gremios se declararon en alerta y repudiaron estos brutales e inexplicables asesinatos. La Unión Tranviarios Automotor (UTA) Rosario decidió extender la medida de fuerza en el servicio urbano que venía llevando desde el viernes, y hoy volverá a reunirse para evaluar la continuidad de la medida.
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El Sindicato de Peones de Taxis también inició una huelga que comenzó el domingo a las 22 y se levantaba a las seis de la mañana del lunes. Aún así, las unidades eran escasas.
Las estaciones de servicio también levantaron su medida de fuerza a las 6 del lunes, pero mantienen el cierre nocturno, de 6 a 22, por tiempo indeterminado.
Desde el Sindicato de Recolección y Barrido se decidió suspendieron los servicios del domingo por la noche y el lunes por la mañana en solidaridad con las familias del chofer de colectivo y de los taxistas atacados en la semana, "todos víctimas de la violencia instalada en la ciudad", aseguraron en un comunicado del gremio.
Escuelas públicas cerradas
Las escuelas públicas también permanecen cerradas. La seccional Rosario de Amsafé dispuso el domingo entrada la tarde un cese total de actividades sin asistencia a las escuelas para este lunes en repudio a la escalada de violencia registrada desde el martes pasado. "La situación en Rosario es realmente gravísima. Cuatro trabajadores asesinados en pocos días son la expresión brutal de grupos narco criminales que parecen actuar sin que el Estado pueda ponerle límites", advirtieron.
El gremio que reúne a los colegios de gestión privada, Sadop, llamó a las instituciones propietarias de los colegios a cerrar sus puertas "para velar por la seguridad e integridad física de su personal y el alumnado".
En tanto, el servicio alimentario de las escuelas se garantizará con el personal que vive en cercanía de los comedores o mediante reemplazantes.
Tampoco hay actividad este lunes en las facultades y escuelas de la Universidad Nacional de Rosario y en algunas universidades privadas. En los hospitales sólo se atienden urgencias y los centros de salud públicos permanecen cerrados.