La Ciudad

Buscan voluntarios para un censo de personas en situación de calle

El relevamiento lo realizarán el 20 de abril entre el municipio, organizaciones sociales y la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Miércoles 07 de Abril de 2021

Gente de la calle, en situación de calle o indigentes. No hay que darle mucha vuelta, todos sabemos de qué se habla. Sencillamente de quienes duermen o viven a la intemperie y en las narices de muchos rosarinos: hoy familias enteras.

Muchos se compadecen de ellos y los ayudan de manera individual o desde organizaciones sociales. También el Estado municipal da algunas respuestas. Pero nada parece alcanzar. ¿Cuántos son, quiénes son, cuántos más serán en esta segunda ola de pandemia, con el frío del invierno acechando y con índices de indigencia que alertan hasta al más insensible? La respuesta la dará el próximo 20 de abril un censo, por primera vez oficial y por segunda vez realizado por el colectivo de Organizaciones Situación de Calle Rosario.

Esta vez, el centenar de voluntarios de unas diez organizaciones locales, trabajará de manera mancomunada con la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la secretaría de Desarrollo Humano y Hábitat del municipio, en 65 zonas de la ciudad y con más de 200 personas voluntarias.

"El último censo de las organizaciones es de 2017 y arrojó un saldo de 389 indigentes solo en el centro", dijo Josefina García, traductora de inglés y profesora en Villa Banana y de economía social en un centro de emprendedores en barrio Las Flores.

Sin embargo, cuando comenzó la pandemia desde el municipio calculaban a 450 personas en situación de calle en la ciudad.

>>>Leer más: Historias de la calle, el refugio y un incierto después

"No quiero adelantarme, en esto hay que ser rigurosos y trabajar seriamente, pero creería que hay muchas más gente en la calle y no solo psiquiátricos", dijo García comparando los casos registrados hace cuatro años y los que se vendrán.

En esta crónica se retratan tres casos. El de una pareja que vive con dos chiquitos desde hace meses en un banco de la plaza San Martín. Tras un conflicto familiar perdieron su rancho en zona oeste. Él, cuidador y lavacoches, de nombre Milton y de 19 años. Ella, Clara, de 20 años. Ambos junto a Yahir, de 3 años y Alma, de 10 meses.

También están las voces de otra pareja cordobesa, que se instaló bajo el techo de un edificio a pocas cuadras de allí, en Urquiza al 1900. Roberto, de 55 años, un enfermo atendido en el hospital del Centenario y Elsa, de 54 años. Gente que come cuando puede, cuando alimentarse o no es nada menos el dato que diferencia a un pobre de un indigente.

Y está la historia de Diego, un muchacho simpático y amable, de Palermo, Buenos Aires, a punto de cumplir 40 años el 9 de julio próximo. Hace meses, desde que empezó la pandemia, que vive sentado en las esquinas a la espera de alguna changa en una obra de construcción.

"Sé pintar, trabajo bien. Fui a refugios pero prefiero quedarme en las esquinas y si alguien me ve que me contrate, para lo que sea". Fue a refugios, durmió en la plaza Montenegro, estuvo muchos meses en la esquina de Dorrego y Urquiza y ahora está con unas pocas bolsas de ropa, en Corrientes y San Lorenzo, en el umbral de un local en alquiler. Se higieniza cada día en una estación de servicio a pocas cuadras de allí y come lo que le dan porque no pide nada.

Indigentes.
Diego, 40 años, está desde hace semanas en la esquina de Corrientes y San Lorenzo. Dice que sabe trabajar en obras de construcción y pintar. Espera que alguien lo contrate para alguna changa.

Diego, 40 años, está desde hace semanas en la esquina de Corrientes y San Lorenzo. Dice que sabe trabajar en obras de construcción y pintar. Espera que alguien lo contrate para alguna changa.

La Usina de Datos de la UNR en su último informe de marzo asegura que los indigentes en el Gran Rosario son 98.008 personas. Pero además calcula que cada adulto de ese universo necesita sólo para alcanzar la canasta básica nada menos que 7.309 pesos mensuales.

Pero la postal de la indigencia de esta región no es aislada ni termina en Santa Fe. Según el trabajo del segundo semestre de 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), los indigentes que no pudieron llevarse alimento a la boca en el país son 3 millones: casi dos ciudades de Rosario enteras.

Del rancho al banco de la plaza

Desde febrero pasado, Milton y Clara viven en la coqueta cuadra de Dorrego al 700, pero en uno de los bancos de maderas de la plaza San Martín, junto a un altísimo plátano.

"Vivíamos en Roullión y Garibaldi, en el ranchito de la abuela de Milton, ella se murió y unos familiares nos echaron y quedamos en la calle", explica Clara, locuaz, simpática, de rodete rubio y crocs turquesas, mientras acuna a Jair, dormido y con una líneas de fiebre.

La joven dice que una vecina, Fernanda, quien siempre les da frutas para los chicos los acompañó a Desarrollo Social donde alojaron a Clara y a sus hijitos en la pieza de un hotel cerca de Rosario Norte, "hasta que pueda alquilarse una pensión".

Pero ella calcula que esa meta cada vez es más imposible de alcanzar.

Milton es de pocas palabras. Lava autos con varios tachos y trapos rejilla. Dice que lo hace muy bien y rápido. "Llegué a lavar diez un día", asegura. También cuenta que los cuida y "bien" porque es "honesto". La gente le paga a voluntad.

Clara cobra un plan por el nene y a veces vende pañuelitos. "Pero no alcanza: los pañales nomás son carísimos. Además yo descanso en el hotel, en una cama por la noche, pero Milton no: y no da más", lamenta la mujer que lava la ropa de todos a mano y como puede.

Su pareja la escucha atento mientras se ocupa de la nena que le pide Pepsi. El le llena la mamadera.

Milton10.jpg

La mujer dice que la bebita al nacer en la Maternidad Martin, donde la atendieron "muy bien siempre", tuvo que quedar hospitalizada un mes porque "tenía muy alta la bilirrubina". Y a ella le tuvieron que sacar un diente durante el embarazo por una infección. Mientras lo cuenta, Clara se señala el hueco que le quedó en la parte de adelante de su boca, con la que nunca deja de sonreír.

Ni MIlton ni ella se quejan de los vecinos. "La gente tiene la mejor con nosotros", dice él. "Una señora de acá cerca nos deja calentar agua, nos dan comida, pero no podemos depender de la gente. Me gustaría que mi nene vaya a un jardín y juegue con chicos y no que esté todo el día en la calle", comentó ella.

De Córdoba a Rosario

Roberto trabajaba como artesano y venía a Rosario, desde Alejo Ledesma límite con Santiago del Estero, a vender sus baratijas. A veces lo acompañaba su pareja, Elsa, quien nació y se crió en la capital de la docta.

"Pero él por tomar mucho comenzó a tener problemas y un día se descompuso en Rosario y ya no pudo volver. Ahora tiene esta retención de líquido abdominal. Lo atendieron en el Carrasco, estuvo hospitalizado y ahora lo tratan en el Centenario. De vez en cuando viene un médico a verlo", explica con sus sencillas palabra la mujer.

Indigencia en Rosario
Los cordobeses Roberto y Elsa, se instalaron bajo el techo de Urquiza al 1900. El está enfermo y usa el baño de un súper, ella el de una panadería.

Los cordobeses Roberto y Elsa, se instalaron bajo el techo de Urquiza al 1900. El está enfermo y usa el baño de un súper, ella el de una panadería.

Hace meses que dan vueltas con una valija y unas frazadas por el macrocentro. "Porque nos han dicho que en los refugios no hay lugar", agrega Elsa.

Estuvieron en obras de construcciones, en espacios de cajeros automáticos y en las recovas de edificios. Ahora hace quince días que están instalados en un rincón que ordenan e higienizan para que "los vecinos no se enojen".

"La otra noche paró un señor en auto y nos dio asado, hoy una señora nos trajo empanadas. La gente es muy buena", asegura el hombre con barbijo a mano y un crucifijo al cuello al igual que su pareja. "Soy evangélico pentecostal", aclara el hombre, quien hasta ahora no recibió ayuda de ninguna iglesia, solo de los vecinos.

Voluntarios para el censo

La Municipalidad de Rosario lanzó una nueva convocatoria a voluntarias y voluntarios para sumarse a nuevo censo de personas en situación de calle. El llamado está dirigido a personas mayores de edad y de menos de 60 años o que no pertenezcan a grupos de riesgo. Las y los interesados deben inscribirse, vía online, hasta el 11 de abril inclusive, a través de la web.

La iniciativa se pone en marcha a partir de un convenio firmado entre el municipio, la UNR y organizaciones sociales que abordan problemáticas de personas en situación de calle, con el objetivo de producir información fidedigna sobre la realidad de la población y mejorar la elaboración de políticas integrales y transversales.

El titular de la Secretaría de Desarrollo Humano y Hábitat, Nicolás Gianelloni, afirmó: "Después de un 2020 en que trabajamos de manera conjunta con las organizaciones asistiendo a las personas en situación de calle, sabemos que es fundamental continuar coordinando acciones y trabajando juntos para acrecentar la red inclusiva. El censo nos permitirá obtener información actualizada para generar nuevas herramientas de abordaje y para poder avanzar en una mejora de la calidad de vida de las personas".

El censo estaba planificado para 2020 como un primer paso para la obtención de datos pero, debido a la emergencia sanitaria en el contexto de la pandemia, no pudo concretarse.

En cuanto a la preparación, la semana previa a la jornada censal habrá una capacitación virtual de las y los voluntarios sobre la problemática y la metodología a utilizar, además de garantizar el estricto cumplimiento del protocolo sanitario. Las personas seleccionadas en esta nueva convocatoria se sumarán a las elegidas el año pasado.

En Buenos Aires tras el caso M

El caso de M. de la niña de 7 años que el mes pasado fue sustraída en Parque Avellaneda en Buenos Aires por un hombre, recolocó en la escena pública la vulnerabilidad social en la que se encuentran las personas que, como ella y su familia, viven en situación de calle en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Allí la cifra asciende a 7251, según el último relevamiento anual realizado por organizaciones de la sociedad civil, la Defensoría de la Ciudad y la Auditoría General porteña.

Fueron 871 niños, niñas y adolescentes y al menos 40 mujeres embarazadas las personas en esa situación, conforme al segundo Censo Popular de Personas en Situación de Calle (CPPSC), realizado en abril del 2019, último año disponible.

De las 7.251 personas censadas en aquella oportunidad, 5.412 no tenían acceso a paradores ni a establecimientos con convenio con el Gobierno de la Ciudad; "es decir, duermen en la vía pública", expresaron desde el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), una de las organizaciones de derechos humanos que efectuaron el censo.

"El 80 por ciento son varones; el 19, mujeres; y el 1, travesti o trans. Muchas mujeres dijeron haber sufrido violencia ellas o sus hijos como explicación para haber dejado sus casas y la realidad de no encontrar ninguna respuesta estatal de acompañamiento para las sobrevivientes de violencia por motivos de género", fueron otros de los resultados que arrojó el CPPSC.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario