Guillermo Bártoli, el cuñado de la asesinada María Marta García Belsunce que fue condenado a cinco años de cárcel por el encubrimiento del crimen, murió ayer en la Capital Federal a raíz de una enfermedad terminal.

Guillermo Bártoli, el cuñado de la asesinada María Marta García Belsunce que fue condenado a cinco años de cárcel por el encubrimiento del crimen, murió ayer en la Capital Federal a raíz de una enfermedad terminal.
Bártoli, que tenía 53 años, falleció en el Sanatorio Mater Dei del barrio porteño de Palermo, donde estaba internado por un cáncer, y sus restos serán inhumados hoy a las 11.30 en el cementerio privado Jardín de Paz, en el norte del conurbano bonaerense.
Bártoli era el marido de Irene Hurtig, hermana de María Marta, y había sido condenado a cinco años de cárcel, junto con otros acusados, por el encubrimiento del homicidio de la socióloga, cometido en 2002.
Carlos Carrascosa, viudo de María Marta, recibió una pena de prisión perpetua por parte del Tribunal de Casación bonaerense, como coautor del homicidio.
En tanto, además de Bártoli, el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de San Isidro sentenció a Horacio García Belsunce (hermano de la víctima), a cuatro años de prisión; a John Hurtig (hermano), a tres años y medio; al médico Juan Gauvry Gordon, a tres años, y a Sergio Binello, vecino del country Carmel del partido bonaerense de Pilar, también a tres años.
"Esperen un minuto que me despido de mis hijos, ¿qué quieren, que me torturen?", gritó Bártoli, llorando, después de escuchar el fallo hace tres años, en noviembre de 2011, cuando sus hijos adolescentes estaban en primera fila en el tribunal.
Trascendió que Carrascosa pidió hace alrededor de un mes autorización para salir del Penal de Campana, donde cumple la perpetua, para despedirse de Bártoli, lo que le fue concedido.
María Marta García Belsunce tenía 50 años cuando fue asesinada de cinco balazos en la cabeza en su casa del country Carmel de Pilar el 27 de octubre de 2002.
En principio varios familiares intentaron hacer pasar el hecho como un accidente -un golpe en la cabeza al caer sobre una canilla de la bañera tras un resbalón- pero después se supo que le habían descerrajado cinco balazos en el cráneo. Un sexto proyectil no impactó y entonces fue arrojado por el inodoro.
Una investigación permitió hallarlo, mientras los parientes decían que lo habían tirado pensando que era un "pituto", o sea un sostén metálico de un estante.
Bártoli fue sospechado de haber estado en la escena del crimen cuando ocurrió el hecho y se lo acusó de gestionar un certificado de defunción falso.



Por Nicolás Maggi
