Susana Gladys P., la mujer de 57 años que está detenida y acusada de haber
matado a su marido de un cuchillazo en el desenlace de una pelea de pareja que mantuvieron hace
diez días en su casa de Tablada, fue indagada ayer por el juez Alfredo Ivaldi Artacho, quien lleva
adelante la causa. En su crudo relato, la mujer contó pormenorizadamente lo que fue una tortuosa
vida de malos tratos propinados por su pareja y sostuvo que no fue ella quien mató al hombre sino
que éste se quitó la vida clavándose un cuchillo.
El caso, que fue el epílogo de una relación plagada de
denuncias pocas veces escuchadas, se asemeja al que terminó de juzgarse ayer en Buenos Aires y que
terminó con la absolución de Graciela Aguirre, quien estaba acusada del crimen de su concubino en
una pelea desatada en junio de 2007 (ver nota de la derecha).
La última pelea. El caso por el cual Susana Gladys P. está detenida ocurrió
el jueves 5 de febrero en un departamento de pasillo de pasaje Calzada 45. Allí vivía la mujer
junto a su esposo, Juan José Martín, de 67 años, y los tres hijos de la pareja. La relación entre
ellos se había deteriorado mucho en los últimos años y las peleas eran permanentes. Incluso, muchos
de los violentos incidentes familiares quedaron registrados en denuncias realizadas en la comisaría
16ª y otras tantas que llegaron a Tribunales. Incluso, Martín vivió varios años fuera del hogar
debido a una exclusión dictaminada por la Justicia. Pero después volvió a su casa y las reyertas se
repitieron.
Aquel jueves, a la siesta, la pareja volvió a discutir
fuertemente. La mujer había cerrado la peluquería que atiende en el frente de su vivienda y fue
hacia su casa. Allí comenzó a preparar el almuerzo y a las 14, poco antes de comer, se inició la
que sería la última y fatal discusión. Según lo que relató Susana a la policía y que ayer refrendó
ante el juez de Instrucción Alfredo Ivaldi Artacho, la discusión verval viró rápidamente a una
pelea cuerpo a cuerpo en la que el hombre se armó con un cuchillo y le provocó heridas cortantes en
las manos y el cuello. Y que ante eso, ella salió corriendo por el pasillo pidiendo auxilio
mientras su marido se quedaba en el comedor y le gritaba "ahora me voy a matar, ahora me voy a
matar". Cuando los pesquisas arribaron a la casa, el hombre estaba tirado en el comedor, boca abajo
y con una cuchilla clavada en su pecho. A su alrededor habían quedado evidentes signos de la pelea,
entre ellos un cuchillo quebrado.
Una relación violenta. Según refirieron los abogados de Susana, Marcos Cella y
Germán Mahieu, ante el juez la mujer "contó detalles íntimos y escabrosos de una relación signada
por los malos tratos y la violencia, agresiones que incluso le hicieron perder un embarazo". En
medio de sollozos y con hablar pausado, la mujer también reconoció que el día de la muerte de su
marido tuvieron una pelea, pero "dice que ella no lo mató, que se escapó por el pasillo y que tras
los gritos de él se dio vuelta y lo vio desplomado en el piso", dijo Cella.
Susana "está presa en la alcaidía y sufre horrores por no
poder atender a sus hijos, uno de los cuales es discapacitado", dijeron sus abogados, quienes ahora
esperan la decisión de la Justicia sobre la imputación a la mujer. "Para mi no hay dudas de que
estamos ante un suicidio, pero en el caso de ser un homicidio fue en uso de la legítima defensa",
concluyó Cella.