Cuando como habitantes del barrio La Tablada tocamos fondo, entró en acción el Fondo de Asistencia Educativa, que no sólo se hace cargo de solucionar los problemas edilicios de las instituciones escolares como jamás en mi largo caminar de unos 20 años trabajando en ellas he visto, sino que están presentes realizando talleres con ese objetivo que tanto se nombra y poco se hace, que es "sacar los niños y jóvenes de la calle". En el Centro de Educación Física Nº 36, establecido en una de las esquina más problemáticas del barrio, avenida Grandoli y bulevar Seguí, se están desarrollando los días lunes, miércoles y viernes talleres de danza brasileña a cargo de la profesora Flavia, que reune una totalidad de 65 niñas y jóvenes; y un taller de percusión, coordinado por Matías Jerez, que agrupa a unos 42 niños y jóvenes a ritmo de una batucada. También este proyecto, tan anhelado, que podría ser imitado por varios, no sólo tiene impacto en los alumnos de las escuelas del barrio Nº 6.430, Nº 114, Jardín de Infantes Nº55, Escuela secundaria Nº 551, Escuela especial Nº 6049, sino también involucra a las familias de estos alumnos en talleres que se desarrollan en el club del barrio que por años estuvo casi cerrado y olvidado, como es el Club Necochea (Necochea al 3500), que nos abre las puertas para que los lunes y miércoles los niños y jóvenes, puedan hacer distintas disciplinas, a cargo del profesor Pedro, sino que también las alumnas, madres de las alumnas, madres de las docentes de esas instituciones antes mencionadas están participando de estos talleres de educación física, los martes y jueves, coordinados por Graciela Solís. Estamos en acción de lunes a viernes incorporando a actividades simultáneas a unos 200 niños y jóvenes que algunos han dejado esa "maldita calle", que los llevaba a tomar caminos equivocados, por ir todos juntos y aún abrazados por bulevar Seguí a los talleres, donde no sólo se enseña el arte sino también lo principal de todo este "mega proyecto social": a cumplir horarios, normas establecidas grupalmente, cuidar el espacio e involucrarse para alcanzar mayores desafíos. Cada taller suma dos horas de clases, luego de las 16,30. ¿Por qué sumo horas?, porqué en este barrio que niños y jóvenes estén unas siete horas por día en un espacio de aprendizaje, de contención, de afecto, de respeto, es sumar vida. He escuchado muchas veces, aún de policias, decir "que se maten entre ellos, así tenemos menos trabajo". A ellos les informo que a estos talleres están asistiendo niños y jóvenes con apellidos que han liderado las crónicas policiales de los diarios de esta ciudad. Sumar horas aquí en "mi barrio" es sumar vida.



































