Washington. — Los legisladores estadounidenses y la Casa Blanca se acercaban
ayer a un acuerdo final sobre lo que podría ser un plan de estímulo menor a 800.000 millones de
dólares, que los demócratas consideran crucial para rescatar la atribulada economía del país.
Los legisladores acordaron que el plan de estímulo de la administración Obama
esté dotado de 789.500 millones de dólares, unos 40.000 millones menos de lo que pactaron ambas
cámaras del Congreso en un principio. "Estamos cerca. Espero tenerlo listo en las próximas horas",
dijo el senador Max Baucus, uno de los negociadores del paquete de recortes fiscales y gasto
público diseñado para sacar a la economía estadounidense de una profunda recesión.
Arlen Specter, un republicano moderado cuyo apoyo es clave para la aprobación,
dijo que 789.500 millones de dólares "suena muy cercano" al monto final del programa, mientras que
el demócrata Ben Nelson agregó: "La cifra meta era en realidad más baja que esa".
Las versiones aprobadas por el Senado (u$s 838.000 millones) y la Cámara de
Representantes (u$s 819.000 millones) fueron consensuadas por los negociadores de ambas, cuyo plan
definitivo tendrá que ser aprobado por el Congreso.
Se espera que los negociadores de la Cámara baja y el Senado salgan de sus
reuniones a puertas cerradas y en una sesión pública firmen un proyecto de compromiso que será
entonces enviado al pleno de ambas cámaras para una aprobación final. Una vez que eso ocurra,
posiblemente a final de la semana, el presidente Barack Obama firmaría la norma para que se
convierta en ley. "Escuché que el humo blanco es inminente, pero no lo he visto todavía", dijo el
líder de los senadores republicanos Mitch McConnell.
Los detalles. Nelson dijo que creía que se había aumentado el dinero para la
educación en el plan negociado, agregando que los legisladores estaban restringiendo fondos para
incentivos fiscales que animasen a la compra de autos y casas.
Susan Collins, republicana moderada, dijo que los congresistas intentaban
mantener a un año fijo una excepción en la ley tributaria que amenaza con atrapar a la clase media
en un impuesto diseñado para gente pudiente.
Un asesor demócrata de la Cámara dijo que ambas partes encontraban más fácil
ponerse de acuerdo en los recortes fiscales que en la lista más complicada de prioridades de gasto
contenidas en la legislación.
La presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, dijo que la legislación crearía más
empleos. Pero el líder de la mayoría del Senado, Harry Reid, frustrado por los procedimientos más
complejos del Senado, recortó algo del gasto que objetaban los republicanos para llegar a los 60
votos requeridos. Excepto por tres senadores, todos los legisladores republicanos se oponen a los
proyectos escritos hasta ahora.
Varios grupos empresariales respaldan la legislación diseñada por los
demócratas. La Cámara de Comercio estadounidense dijo que apoya "muchas de las iniciativas
pro-crecimiento en el proyecto, como también las garantías en el lado del gasto para la entrega de
estímulo, la generación de empleos y poner a los estadounidenses de regreso al trabajo".