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En Melincué ahora apuestan a quienes vengan a la pesca del pejerrey

En La laguna de los sinsabores estiman que esta temporada habrá piezas de dos kilos. Además se espera una invasión de unas mil embarcaciones como en 2014.

Lunes 02 de Marzo de 2015

El viernes se levantó la veda para la pesca de pejerrey y aguardan una multitud de pescadores de todas partes del país en la laguna de Melincué, ubicada a unos 120 kilómetros al sur de Rosario y cabecera del departamento General López. En 2014 unas mil embarcaciones pasaron por el club náutico local para sumergirse en las aguas de la laguna. El preferido de los pescadores es el pejerrey y estiman que en esta temporada habrá piezas de hasta dos kilos.
  La bajada de lanchas y la implementación de pesca como generadora de recursos empezó recién en 2014, ya que hasta ese momento no había instalaciones acordes. “El año pasado hubo mil lanchas y este año esperamos muchas más ya que se espera una buena temporada de pesca”, dijo el encargado de la bajada de lanchas y baquiano de la laguna, Carlos Goniel. Estiman que pasarán 1.500 embarcaciones por el espejo de agua más conocido del sur santafesino .
  En el período donde más tierras ocupó, llegó a tener 33 mil hectáreas aunque los más ajustado a su historia es 16 mil hectáreas; que es la que tiene ahora a pesar de que “la laguna está crecida por las abundantes lluvias de los últimos tiempos”, dijo el baquiano Diego Soler quien conoce los secretos de la laguna como pocos en la zona.

Algunos datos. Según Goniel “la laguna tiene 20 kilómetros de largo por 9 de ancho y una profundidad de entre 4 metros y 4,80. En lo que tiene que ver con la costa, la profundidad está en los 40 o 50 centímetros. Desde la ruta se ve la laguna pero es otra la imagen que se tiene al recorrerla. Es realmente impresionante su tamaño. Hace 42 años que la recorro”.
  El año pasado la comuna local realizó una inversión que insólitamente nunca antes se había hecho. “Es la primera vez que la comuna compra una lancha. Es increíble pero no teníamos lancha a pesar de tener la laguna más importante de la región. La usamos para control de fauna, es decir para evitar la pesca desmedida y también para tareas de auxilio. Hace unas semanas gracias a la lancha pudimos rescatar a tres jóvenes que se estaban ahogando”, dijo el jefe comunal Gabriel Rébora.
  Goniel comentó que la lancha “se compró con la venta de entradas al club y ya se pago íntegramente. Se podría decir que gracias a la pesca se pudo recuperar la plata que puso la comuna. Faltaría comprar un tractor para la bajada de lanchas para no seguir usando las herramientas de la comuna. Pero por suerte el Club Naútico está funcionando”.
  El 27 de febrero se levantó la veda de pesca en la laguna y la demanda de pescadores se hace sentir, según explicó Goniel ya que son muchos los interesados en ir a la laguna para pescar. “La vedete son los pejerreyes que este año serán —algunos— de hasta dos kilos. No es mi fuerte la pesca pero me dicen que las piezas son muy importantes y tenemos expectativas en la pesca”, dijo Rébora.
  La pesca representa mucho ingreso a las arcas del pueblo ya que la masiva presencia de pescadores hace que se revitalicen los comercios locales, los restaurantes y la incipiente hotelería que no para de crecer desde 2007 con variados emprendimientos privados. “Este pueblo cambio mucho en los últimos años. Con las inundaciones estuvimos a punto de desaparecer y hoy se ve que hay mucha inversión”, resaltó Carlos, el último cocinero de viejo hotel que en 1975 fue devorado por las aguas y nunca más abrió sus puertas.

Inundaciones. La laguna tuvo varios altibajos y provocó muchos sinsabores cuando se inundaba el casco urbano de Melincué que ha soportado recurrentes inundaciones, vinculadas a las lluvias primavera-verano. Cada inundación tuvo sus implicancias, pero fue la de inicios de la década de 1930 la que motivó el proyecto y posterior ejecución del canal San Urbano, con el que se pretendía neutralizar el aporte de la subcuenca.
  La inundación de 1941, ocurrió en la construcción del canal, y obligó a abandonar el complejo hotelero isleño. En 1965-66, la falta de mantenimiento y de capacidad del mismo, determinaron que rebasara. Aquella vez el área urbana se salvó gracias al bajo nivel que tenía la laguna. En 1967 se reabrió el famoso hotel y Melincué vivió su edad dorada que duraría poco.
  En el verano de 1974-75, un nuevo desborde del canal San Urbano hizo zozobrar a la población y zona rural.
  Fue una lenta y sostenida debacle en la que la laguna fue quedándose con tierras cultivables y —finalmente—, dejo inutilizado al famoso hotel cubriéndolo hasta el primer piso.
El hotel bajo agua. La última concesionaria del hotel, Esther Tacconi, explicó a La Capital que “en horas ya había dos metros de agua en el hotel y apenas pudimos sacar algo de la mercadería pero las pérdidas fueron cuantiosas. Además, nos quedamos sin trabajo porque el hotel quedó literalmente bajo el agua. Fue uno de los días más tristes de mi vida. Todo el esfuerzo quedaba bajo el agua”.
  En 2007 en la gobernación de Jorge Obeid se inauguraron obras claves para el despegue de Melincué. La pavimentación de la ruta 90, la inauguración del hotel Casino & Resort y la más importante; la estación de bombeo. En 2006 comenzaron las tareas de bombeo. Se reacondicionó el canal San Urbano y se concluyó un terraplén de cierre en el área de desborde. Como obra complementaria de ese sector se construyó un drenaje que posibilita las descargas de las áreas rurales deprimidas, aledañas al terraplén.

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