El flamante ministro de Educación, Alberto Sileoni, puso entre sus metas, además de cambiar la modalidad de discutir salarios en marzo antes del inicio de clases, lograr la ansiada "niña bonita" de la mayoría de las gestiones, que es reformar la escuela media.
"Estamos obligados a ser la gestión que siente las bases para una nueva escuela media", dijo Sileoni en una entrevista con esta agencia.
Sin embargo desde hace casi dos décadas diversos ministro anunciaron la "Transformación Educativa I y II" (Antonio Salonia); la "Reforma Educativa" (gestiones del menemismo); "La nueva secundaria", (Adriana Puiggrós en provincia de Buenos Aires y Daniel Filmus en Nación), la Escuela Secundaria Básica (Mario Oporto, en Buenos Aires) y así seguiríamos enunciando. ¿Qué hace que Sileoni, de vasta experiencia como funcionario de Educación en las tres jurisdicciones más importantes numéricamente, sienta que es una obligación concretarlo y cómo habrá de ponerlo en marcha?.
Por un lado, argumentó que "hay una decisión del gobierno de trabajar en conjunto las carteras de Educación, Salud y Desarrollo Social en la inclusión de los jóvenes", con problemas económicos y de aprendizaje, y por otro en su camino exhibe una larga experiencia en educación de adultos y alfabetización, cuestiones que dice serán parte del norte de su gestión.
Según dice el ministro, "actualmente hay muchas experiencias exitosas en las provincias en el trabajo con jóvenes que repiten y con sobreedad, y que no son contenidos por la escuela actual". Entre ellas recordó las escuelas de Reinserción o Reingreso, de la ciudad de Buenos Aires, proyecto que lo tuvo como protagonista durante la gestión de Jorge Telerman. Esta iniciativa permitió que muchos jóvenes mayores de 18 años y adultos se inscribieran y terminaran la escuela secundaria.
La transformación. Respecto al "qué" y "cómo" será la transformación dijo que "actualmente la escuela no comprende la cultura de los pibes" y además que "no existen tutores ni profesores con más tiempo que el de dar su materia y retirarse".
Y cuál es el resultado respecto a la profundización de la pobreza en el país y su afectación a la mitad de los jóvenes argentinos, que para darles una respuesta la escuela en los últimos 20 años descendió su calidad al ritmo que también ocurrió con la motivación de los docentes.
Eso generó lo que muchos sindicalistas docentes denunciaron: "Escuelas buenas para chicos ricos, escuelas pobres para chicos pobres", respecto a la calidad de la enseñanza, la infraestructura y el trabajo docente. En cuanto a si los chicos con deficiencias socioeconómicas o en situación de vulnerabilidad deberían ir a escuelas diferenciadas, Sileoni precisó que "no descartaría escuelas con organizaciones institucionales diferentes pero con la misma calidad".
Otras infancias. "Hoy las infancias y las adolescencias no son iguales, los chicos no son iguales", precisó y también diferenció que "hay que sacar a los adolescentes del estereotipo que no hacen nada, que no tienen valores; hay que entenderlos desde sus lenguajes".
Escuelas más flexibles, con horarios adecuados a jóvenes que trabajan y algunos de los que son padres; registros de asistencia y seguimiento de los chicos, registros de evaluaciones, organizaciones en ciclos educativos son algunas de las ideas del nuevo ministro.
Estas premisas habrá que discutirlas, enriquecerlas y acordarlas entre los 25 ministros del área que integran el Consejo Federal de Educación, en los hechos los responsables de que se concrete en las escuelas del país una de las metas más ansiadas y menos alcanzadas.