Obviamente la noticia de la anunciada recuperación del ramal ferroviario Buenos Aires-Rosario es una de las mejores últimamente escuchadas. Que ese ramal por donde circularon hasta 12 o más servicios diarios haya caído hasta lo que es hoy sólo es comprensible como producto de una desidia descomunal. Ahora bien, como fanático defensor del medio ferroviario y habitué de la versión digital de La Capital me permito hacer algunas observaciones: 1) el señor Ramos, alto funcionario de Transportes de la Nación, ha comentado que una de las posibles terminales del nuevo servicio sería frente al Monumento a la Bandera. Esto pinta como un despropósito ya que eliminaría o amputaría el hermoso parque y vista que tiene la ciudad del río Paraná y las islas de la costa opuesta. Además, ¿por qué no se aprovecha la rehabilitación para volver a poner en servicio la histórica y hermosa Estación Rosario Central ubicada a muy pocas cuadras del centro de la ciudad y hoy sede de un centro para los niños que muy bien podría reubicarse muy cerca, precisamente en terrenos de la costa o anexo al Parque España. Sería una anhelada reparación a la absurda amputación que se hizo a la ciudad y al sistema ferroviario como otra de las viles consecuencias del ataque a los ferrocarriles en la época menemista. Me parece que con ello la justicia que se exige ante el "ferrocidio" de los últimos 30 años quedaría bastante completa. 3) Parece ser que, como otras, la licitación de los trabajos quedaría en manos de una empresa china, integrada a un consorcio "nacional". Ante esto me hago las siguientes preguntas: ¿no podemos hacer los argentinos estas obras? ¿No se puede acudir a la gran experiencia acumulada por empresas (estatales y privadas) ingenieros, técnicos y obreros ferroviarios argentinos y que hoy no encuentran (en su gran mayoría) dónde aplicar sus conocimientos? ¿Por qué seguimos comprando vehículos ferroviarios nuevos o usados en Europa y en China? ¿Qué hay de nuestra paralizada industria ferroviaria que supo proveernos de locomotoras, rieles, vagones de carga y coches de pasajeros durante muchas décadas y que, aún hoy, circulan en los ferrocarriles bolivianos y uruguayos? No niego que sean necesarios algunos insumos importados o consultas a los países más avanzados. Pero ello se justificaría en tanto se pone en marcha un amplio plan de recrear una única empresa ferroviaria totalmente estatal, de reapertura real de los numerosos talleres ferroviarios clausurados y de la reincorporación de los miles de trabajadores cesanteados por la antinacional política de los 90 a la par que se reactiva a las empresas privadas nacionales que supieron hacer su valioso aporte al sistema. No veo que se haya puesto el centro en esto. Todo tiene el aspecto de nuevos acuerdos comerciales de dudosa conveniencia para la Argentina. Lamentablemente parecen tener razón los familiares de las víctimas del accidente de Once cuando critican a funcionarios del Estado que enarbolan la supuesta refundación de los ferrocarriles de palabra y los hechos los desmienten en tanto lo que ha predominado ha sido el "anuncionismo" y el "inauguracionismo" reiterado de obras que nunca se concretan, salvo en ínfima proporción. Por supuesto sería feliz si yo estuviera equivocado y estemos saliendo del infierno noventista. Pero en tanto, los hechos me dan la razón.




































