La actividad metalúrgica cayó 6,2% interanual en enero y se ubicó así en uno de sus puntos más bajos desde la salida de la pandemia en 2020, precisó el último informe de actividad elaborado por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra). Si bien las estadísticas oficiales muestran un leve rebote técnico del 0,8% en comparación con el mes anterior, esta cifra no logra compensar una realidad estructural preocupante: la actividad se encuentra actualmente un 17,9% por debajo de sus máximos recientes.
El panorama para el entramado industrial argentino al comenzar este 2026 se presenta sumamente complejo, marcado por una profundización de la tendencia negativa que viene arrastrando el sector metalúrgico. La combinación de una demanda interna debilitada, capacidad ociosa récord y una competencia importadora en ascenso complica a la actividad metalúrgica argentina.
Uno de los indicadores que mejor refleja la parálisis que atraviesan los galpones industriales es la utilización de la capacidad instalada. Durante el primer mes del año, el uso de la capacidad instalada apenas alcanzó el 40,6%, lo que representa el nivel más bajo de los últimos cuatro años. Esta cifra pone de manifiesto que casi el 60% de la estructura productiva del país se encuentra inactiva, una situación que impacta directamente en la sostenibilidad de las empresas y, fundamentalmente, en el mercado laboral.
Al analizar el comportamiento hacia el interior del sector, el informe revela un escenario de fragilidad, ya que los ocho subsectores que componen el entramado metalúrgico exhibieron caídas en su producción. El rubro de carrocerías y remolques fue el más golpeado, con un desplome del 17,8%, seguido por el equipamiento médico y los bienes de capital, que retrocedieron un 9,8% y un 8,5% respectivamente.
Incluso aquellos sectores vinculados a actividades extractivas como la minería y el petróleo y gas, que en periodos anteriores oficiaban de motores, continúan hoy operando en terreno negativo.
Por su parte, la maquinaria agrícola, un pilar fundamental para la economía de la región, mostró una caída del 2,6%, lo que evidencia que la crisis de demanda es transversal a todas las cadenas de valor, indicó el informe de Adimra.
El presidente de Adimra, Elio Del Re, advirtió que “la actividad metalúrgica inicia el año en niveles históricamente bajos, con capacidad ociosa elevada, caída en todos los sectores y sin señales claras de reactivación. Este escenario complejo torna indispensable implementar una política industrial integral”.
Asimismo, agregó que "el nivel de importaciones que continúa en niveles muy elevados, junto a un consumo en marcado retroceso, configuran un panorama nocivo y preocupante para la producción nacional y para el empleo industrial que genera”.__I
Qué pasó en Santa Fe
En el mapa geográfico de la crisis, todas las provincias con tradición metalúrgica presentan variaciones interanuales negativas. La provincia de Buenos Aires lidera los descensos con una caída del 8,4%, seguida de cerca por Córdoba con un 6,1%. En Santa Fe, la contracción alcanzó el 3,2% interanual, una cifra que, aunque ligeramente menor al promedio nacional, no deja de ser alarmante.
Esta situación se agrava al considerar la creciente presión de los productos terminados que llegan del exterior. En un contexto de retracción local, las importaciones de productos metalúrgicos crecieron un 14,8% interanual, manteniendo una tasa de aumento promedio mensual del 3,4% desde mediados de 2024, principalmente con origen en China y Brasil.
Expectativas de los empresarios
Hacia adelante, el horizonte no parece despejarse en el corto plazo. Las expectativas de los industriales se mantienen en niveles de extrema cautela y pesimismo. De acuerdo con el relevamiento de Adimra, 7 de cada 10 empresas no esperan cambios positivos en su producción para el próximo trimestre. Un 43,8% de los empresarios consultados prevé que su actividad se mantendrá sin cambios en los niveles actuales de depresión, mientras que un 23,5% incluso anticipa que su producción podría disminuir aún más.
El informe advierte que la mayoría de quienes proyectan algún tipo de mejora consideran que será un rebote leve y técnico, sin señales firmes que indiquen una dinamización real de la industria nacional.