"En la pandemia éramos héroes. Hoy somos trabajadores precarizados que no llegan a fin de mes", dice emocionada Sonia. Esta parada en una esquina de la sede local de la gobernación, donde un grupo de enfermeros, de instituciones públicas y privadas, instaló una carpa para denunciar sus condiciones de trabajo, pero también para reclamar por mejores salarios y la apertura de concursos para acceder a cargos.
Sonia se recibió de enfermera profesional en la Universidad Nacional de Rosario hace siete años. Desde entonces trabaja haciendo reemplazos de guardias en un hospital público. Para llegar a fin de mes, dice, llegó a vender ropa. Su situación no es aislada, sino que representa a muchos de los enfermeros en actividad, aclara.
Para evitar posibles represalias, todos los enfermeros que se convocaron este miércoles frente a la Gobernación pidieron no ser indentificados con sus apellidos ni que se mencione en lugar donde trabajan. En la manifestación hay carteles de profesionales del Hospital Geriátrico provincial y del Eva Perón de Granadero Baigorria, pero también hay trabajadores de sanatorios privados y del municipio.
"El objetivo es visibilizar la situación crítica que atraviesa la enfermería: salarios insuficientes, sobrecarga laboral, precarización y falta de reconocimiento profesional", asegura el documento elaborado por el grupo que lleva el nombre de Enfermaría en Marcha, un espacio que se presenta como "independiente y no partidario conformado por colegas de distintos efectores".
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Esenciales y olvidados
"Somos enfermeros profesionales, independientes de sindicatos y banderas políticas, y lo que pedimos es un salario digno, acorde a la canasta familiar, porque hay colegas que no llegan a ganar 900 mil pesos por mes, sea que trabajan en el sector público, privado o como monotributistas", señala Sonia.
El reclamo es que se reconozca su trabajo como profesionales de la salud "porque actualmente está completamente desvalorizado", considera la enfermera y vuelve a recordar que los mismos trabajadores que durante la pandemia de coronavirus fueron esenciales hoy están "completamente olvidados".
Sonia es licenciada en enfermería y tiene 40 años. Lleva siete años haciendo reemplazos en un hospital provincial, en todo ese tiempo, asegura, no hubo concursos para ingresar a planta permanente. "Trabajo sólo cuando me convocan porque algún colega se enfermó, el resto del tiempo estoy desocupada. Nos pasa a todos: para llegar a fin de mes tenemos que sumar muchas horas de trabajo en distintos lugares o hacer otro tipo de emprendimientos. Hay muchos colegas en la misma situación", afirma.
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La vocación a la mesa
"Trabajamos con mucha vocación, pero sin ningún tipo de respaldo del Estado. En el hospital lo damos todo, dejamos atrás todos nuestros problemas para atender de la mejor forma a los pacientes. Pero de la vocación no se vive, tenemos familias y cuando nos sentamos a la mesa no podemos poner sólo vocación", se queja.
Por eso, dice, este miércoles a las 8 se convocaron frente a la puerta de Gobernación y decidieron instalar una carpa hasta el cinco de marzo, cuando prevén realizar una concentración en el Monumento a la Bandera. También habrá concentraciones similares en la ciudad de Santa Fe y en Reconquista, entre otras localidades.
Enfermería en Marcha es un grupo que surgió a través de Whatsapp, cuando un grupo de colegas pensó en armar una bolsa de trabajo. Pero, según explican, inmediatamente los enfermeros empezaron a plantear sus problemas económicos, la precarización laboral que atraviesan, la sobrecarga de trabajo y cómo impactaba todo esto en su salud mental.
Entonces decidieron formar otros grupos para abordar específicamente estas situaciones. Actualmente, aseguran, nuclean a más de cinco mil colegas de enfermería de toda la provincia de Santa Fe que comparten la misma problemática: "bajos salarios y desvalorización laboral. Somos profesionales, estudiamos en una facultad, hacemos nuestro trabajo con bases científicas y éticas, lo que pedimos es que se nos respete", enumera Sonia.
Sobrecargados de pacientes
Amador también empezó a estudiar en la pandemia. Tiene un título de enfermero profesional y está terminado la licenciatura en la UNR. Hace dos años que cubre guardias en distintos sanatorios privados. "En la mayoría te toman con contratos por tres meses, llegamos a cubrir guardias de más de 16 horas en las cuales te asignan hasta 18 pacientes, tres veces más que lo que indica el reglamento", asegura.
Por eso, destaca, la concentración no sólo busca mejorar el salario sino también las condiciones laborales. "Hacemos una tarea muy comprometida, con mucha responsabilidad, pero es un trabajo muy estresante y hoy en día un enfermero debe cubrir tres trabajos para llegar a un sueldo básico porque haciendo guardias en tres instituciones apenas llega a juntar poco más de un millón de pesos".
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