La historia siempre habló de la Segunda Guerra Púnica, entre los 218 y 201 a.C., con tres protagonistas principales: Escipión el Africano por el bando romano y Aníbal Barca en defensa de Cartago. El tercero es un "detalle" que jamás se omite al referirse a esta guerra: que Aníbal cruzó los Alpes con un ejército que incluía decenas de elefantes. La epopeya del cartaginés con los paquidermos, que sembraron terror entre los romanos (y también provocaron numerosas bajas propias por "fuego amigo"), tiene numerosos testimonios escritos que la recuerdan, pero hasta el momento no había pruebas de que realmente hubiese ocurrido.
Ahora, un hueso de pata de elefante hallado por arqueólogos que excavaban en el sur de España sería la evidencia sólida que respalda tantas historias extraordinarias de las guerras romanas antes del imperio.
Los restos óseos se encontraron en una excavación de la Edad de Hierro cerca de Córdoba. "Más allá del marfil, el descubrimiento de restos de elefante en contextos arqueológicos europeos es excepcionalmente raro", afirma el equipo de científicos en un artículo publicado en Journal of Archaeological Science: Reports.
Considerado a menudo uno de los comandantes más exitosos de la época clásica, Aníbal dirigió a su ejército desde la poderosa ciudad imperial de Cartago, en la actual Túnez, hacia Europa en su lucha por el control del Mediterráneo. Se cree que llevó soldados y animales desde Cartago a través de España y Francia para invadir Italia, cruzando los Alpes con 37 elefantes durante la segunda de las llamadas Guerras Púnicas.
Se presume que los restos encontrados en España pertenecen a un animal que murió antes de llegar a los Alpes.
Los arqueólogos, dirigidos por el profesor Rafael M. Martínez Sánchez, encontraron el hueso del elefante bajo un muro derrumbado en el yacimiento Colina de los Quemados. Se usaron técnicas de datación por carbono para estimar la edad del hueso cúbico de 10 centímetros. El resultado indica que data de la Segunda Guerra Púnica.
También compararon huesos de elefantes modernos y mamuts esteparios para determinar de qué animal provenía.
El equipo encontró artillería, monedas y cerámica durante las excavaciones de 2020, lo que proporcionó más pistas de que el lugar fue escenario de una batalla.
"Al ser especies no autóctonas y los animales terrestres vivos más grandes, estos ejemplares importados habrían requerido transporte por barco", afirmaron los académicos. Apuntan que es muy improbable que se transportaran animales muertos, y que los huesos son poco atractivos, lo que sugiere que no eran decorativos ni se utilizaban en artesanía.