Policiales

Dos crímenes en el mismo pasillo, con 9 años de diferencia y un mismo denominador: la droga

Un sicario acribilló a un joven en un bestial ataque en Felipe Moré y French, en Empalme Graneros. En el mismo lugar, el 14 de octubre de 2011, fue ejecutado de 30 balazos Elías Bravo, un pibe de 17 años, cuando allí funcionaba uno de los primeros búnkeres de venta de droga de Esteban Alvarado y Luis Medina.

Sábado 19 de Septiembre de 2020

Tan solo cuatro segundos le bastaron a un sicario, artillado con una pistola con cargador de ametralladora, para terminar con la vida de Franco Nahuel Graseano el jueves segundos antes de las 20.15 en Felipe Moré y French, barrio Empalme Graneros. Graseano, de 22 años, estaba tomando una gaseosa con amigos en la boca de ingreso a un pasillo que tiene paso peatonal sobre las vías que comunican a Empalme y Ludueña con barrio Industrial. Al menos una cámara de videovigilancia captó la escena del homicidio. Un Chevrolet Onix color gris pasó por el lugar y desde el asiento trasero derecho un gatillero hizo blanco en Graseano. “No era para él. Era para cualquiera que estuviera en ese lugar. Era para tumbar a uno”, explicó un joven vecino de la cuadra. La víctima vivía a unos 250 metros de ese lugar por calle Carrasco.

En las inmediaciones de la escena del crimen de Graseano todo parece tener su historia. En el mismo pasillo, nueve años atrás, se perpetró un bestial homicidio que marcó la tónica de los tiempos que vendrían. Al filo de la medianoche del viernes 14 de octubre de 2011 Elías Bravo, un pibe de 17 años y antecedentes por robo, fue ejecutado de 30 balazos a las puertas de un búnker de venta de drogas ubicado a mitad de pasillo.

Según la investigación, Bravo se autoproclamaba “choro” y como gesto simbólico mejicaneaba puntos de venta de droga. El punto de venta de drogas pertenecía a Esteban Alvarado y del fallecido Luis Medina. En la calle siempre cantó que quien mató a Bravo fue Darío Sebastián “Oreja” Fernández, sicario predilecto de Alvarado, ultimado con un balazo en la cabeza sobre finales de noviembre de 2012. Hoy donde estaba el búnker hay una casa de material.

Territorio bajo fuego. French al 2200, entre Felipe Moré al 600 bis y las vías del ex ferrocarril Belgrano, marca el lugar donde confluyen los límites de cuatro barrios: Empalme y Ludueña, al oeste de las vías, y el Toba zona norte e Industrial al este del ferrocarril. Varias casas sobre Felipe Moré tienen a la vista cámaras de video vigilancia. En el interior del pasillo, que conecta Felipe Moré con el otro lado de la vía, se levanta al menos una casa a medio construir que algunos vecinos señalan como aguantadero.

Toda la zona bajo dominio de “Fran” esta bajo fuego. El lunes pasado por la tarde a dos cuadras de la escena del crimen, en French al 2000, Nicolás G., de 23 años, y un pequeño de 3, resultaron baleados cuando tiratiros dispararon contra la fachada de una casa. El mayor recibió heridas en la región dorsal que ponían en peligro la movilidad de sus piernas.

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De acuerdo a lo que se pudo precisar con vecinos e investigadores, a las 20.13 del jueves Graseano estaba junto a media docena de personas en la boca de ingreso al pasillo tomando una gaseosa, como refirieron vecinos. El muchacho estaba de espalda a un paredón. Lo que le otorgaba visión completa a todo vehículo que circulara desde Juan José Paso, pero que lo dejaba ciego de la circulación desde Gorriti.

En el transcurrir de un minuto, a las 20.13, un Chevrolet Onix color gris entró en escena. Graseano nunca lo pudo ver. En un lapso de cuatro segundos el auto pasó por el lugar, quien estaba sentado del lado trasero del acompañante bajó la ventanilla y si titubear disparó con una pistola reformada para disparar en ráfaga. El tirador jaló el gatillo y apunto para que la descarga fuera sobre los que estaban en el lugar. Graseano recibió múltiples heridas en tórax anterior y posterior. Al menos seis orificios quedaron en su cuerpo.

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Los vecinos aseguran que en la boca de ese pasillo es un punto de reunión para la gente del barrio.

Los vecinos aseguran que en la boca de ese pasillo es un punto de reunión para la gente del barrio.

“El que disparó sacó la mano, y ahí se vio que era una pistola con cargador largo (de pistola ametralladora), y disparó al bulto. Era para cualquiera que estuviera ahí. El pibe nada que ver. Después de que se la puso, el que disparaba metió la mano adentro del auto, recargó y el Onix salió de pique. Se fueron disparando al aire y hacia atrás”, explicó un muchacho. “Esta zona volvió a ser un desastre. Quedamos en el medio de una guerra. Para salí a tomar mate a la vereda nos vamos a tener que poner chaleco antibala y barbijo”, reflexionó un vecino. En la escena del crimen quedaron señaladas, con círculos de tiza sobre el pavimento, 10 vainas servidas, un plomo y una esquirla.

La investigación del caso quedó en manos de la fiscal Gisela Paolicelli, quien comisionó a efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) para que trabajaran en territorio para recabar testimonios y filmaciones de cámaras de videovigilancia privadas.

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Tierra de Fran Riquelme. Vecinos e investigadores coinciden que la zona donde fue asesinado Graseano es territorio en disputa, sobre todo desde la caída de Francisco Ezequiel “Fran” Riquelme, el transero que supo regentear varios puntos de venta de droga en esa zona. “Fran” cayó preso el pasado 3 de abril en el marco de la investigación abierta por el ataque a balazos del que fue víctima Mariana Ortigala, hermana del principal testigo que la fiscalía tiene contra Esteban Lindor Alvarado. Lo detuvieron en una vivienda ubicada a metros de la boca del pasillo donde mataron a Graseano. Riquelme fue acusado de ser uno de los tres hombres que disparó 27 veces contra Mariana Ortigala al salir de su casa en Roldán. La mujer resultó herida pero sobrevivió.

A partir de la investigación encarara por los fiscales Matías Edery y Luis Schiappa Pietra, de la Agencia de Criminalidad Organizada y Delitos Complejos, pudo conocerse que Riquelme trabajaba para Alvarado y tenia cierta afinidad con Carlos “Betito” Godoy (condenado por el homicidio de Roberto “Pimpi” Caminos).

“Fran” además contaba entre sus contactos con el “Gordo Brian” González, condenado a 16 años por el crimen de Analía Rivero a la salida de un boliche de Capitán Bermúdez en 2014; y con Julio Andrés Rodríguez Granthon, apodado “Peruano”, preso en el pabellón 9 de Piñero desde que cayó en junio de 2019 en un operativo de la Policía Federal en Empalme Graneros con tres kilos de cocaína de máxima pureza. Los investigadores no descartan que esto antiguos socios de Riquelme _el “Gordo Brian” y el “peruano” hayan decidido anexar sus territorios de “Fran”, siempre a sangre y fuego.

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