Después de siete años de éxito, la serie insignia de Netflix, “The Crown”, llega a su fin dividida en dos partes asimétricas. La primera parte de esta sexta temporada, que acaba de llegar a la plataforma, tiene sólo cuatro episodios y se parece más a una miniserie que a una continuación en tono y ritmo de la ficción creada por Peter Morgan. De hecho, el primer capítulo comienza sin preámbulos anunciando de qué se trata todo: de la trágica muerte de Diana Spencer en París, en 1997, cuando la princesa tenía sólo 36 años.
La prensa inglesa se ensañó especialmente con esta primera parte de la última temporada de la serie. Y es entendible. “The Crown” siempre ha sido una “marca de calidad” para Netflix. Sin embargo, a medida que fueron pasando las temporadas, “The Crown” dejó de ser un drama de época para acercarse al presente, y en ese tránsito enfrentó no pocos riesgos. Ahora los acontecimientos que se cuentan son más cercanos en el tiempo, muchos espectadores vivieron esos años y tienen una opinión formada sobre los hechos, sin contar que las sorpresas y las revelaciones ya no son tantas.
Esta mini nueva temporada está ambientada en 1997. Retrocede dos meses desde el accidente automovilístico en París, y luego avanza hasta el funeral de Diana. Se centra en ese último y agitado verano de la princesa, cuando vivió un mediático y polémico romance con el millonario Dodi Al-Fayed, ocasional productor de cine y heredero de Mohamed Al-Fayed, conocido por ser el dueño de las tiendas Harrods. Justamente lo mejor de estos cuatro capítulos pasa por esta relación fugaz que, según imagina Peter Morgan, tenía más de complicidad y juego que de amor verdadero. Y además estaba atravesada por muchos obstáculos.
Lady Di (en otra gran interpretación de Elizabeth Debicki) aparece acá como una mujer tan vulnerable como contradictoria: por un lado trabaja para alertar sobre los peligros de las minas terrestres e intenta reforzar su perfil humanitario, y por otro se zambulle en un romance que sabe que es más drama que otra cosa. Por momentos parece saber manejar la atención del público y los paparazzi, y a veces está tan abrumada que no puede disfrutar de nada.
A medida que se acerca al presente, “The Crown” parece esforzarse cada vez más por mostrar una imagen positiva de la familia real. Carlos, que hasta hace unos años era frío, egoísta y hasta cínico, ahora es un hombre más sensible y con los pies sobre la tierra, capaz de captar el amor que los ingleses sentían por la figura de Diana. En contrapartida, el villano de esta temporada es Mohamed Al-Fayed, el padre de Dodi, que presiona sin piedad a su hijo para que conquiste a la princesa, en su ambición de recibir la ciudadanía británica que siempre le había sido negada.
La serie se cuida en todo momento de no mostrar imágenes explícitas del accidente de Lady Di y su novio, y, aunque apela al melodrama, nunca cae en golpes bajos. Eso sí, hacia el final, la princesa reaparece como una suerte de fantasma que dialoga con su ex marido y con la reina, en unas escenas que emocionaron a algunos, irritaron a otros y descolocaron a la mayoría.
The Crown: Temporada 6 | Tráiler de la parte 1 | Netflix