Chascomús volvió a ser escenario de una celebración cultural única con la edición 2026 de la Fiesta Federal de las Orquestas Infantiles y Juveniles y Nelson Castro estuvo presente como director invitado y co-conductor del evento. Entre el 26 y el 31 de enero, miles de personas formaron parte de “El Festival”, un espacio que combina formación orquestal, intercambio federal y conciertos abiertos al público, y que año tras año reúne a jóvenes músicos de todo el país.
Durante tres jornadas, chicos y chicas provenientes de distintas provincias participaron de clases, talleres, ensayos y presentaciones, para compartir una experiencia pedagógica y artística que reunió a 450 participantes. Finalmente, este sábado se vivió el gran cierre del Festival, que contó con conciertos de altísimo nivel y dejó una postal inolvidable para la ciudad.
En ese marco, la participación de Nelson Castro aportó una dimensión especial al encuentro. El periodista, médico y músico fue protagonista de dos de las tres jornadas del Festival, donde combinó su rol como director de orquesta con reflexiones sobre la música como herramienta de convivencia, inclusión y transformación social.
Castro dirigió a la Orquesta Filarmónica SOIJAr y a la Orquesta Juvenil Argentina. En este sentido, compartió con los chicos ensayos y pruebas de sonido de cara a cada una de sus participaciones y, en el cierre del Festival, destacó el valor de las orquestas como modelo social y espacio de aprendizaje colectivo.
El periodista resumió el espíritu del encuentro con palabras que sintetizaron lo vivido a lo largo de los días: “Lo que vivimos estos tres días. Estos chicos son patrimonio cultural de la Argentina. La calidad de los artistas que tuvimos, del público. Esto demuestra el valor de la cultura”.
>> Leer más: Nelson Castro debutó como director de orquesta en el Festival de Bandas de Rosario
La orquesta como modelo social y espacio de convivencia
Durante el concierto de cierre, Nelson Castro estuvo a cargo de la dirección de "Tengo un candombe para Gardel". En la segunda jornada del Festival, en tanto, dirigió la interpretación del merengue dominicano "Caña brava" junto a la Filarmónica SOIJAr.
En el cierre del Festival, ante una multitud estimada en más de 17 mil personas, el periodista subrayó la importancia del encuentro y el valor social del trabajo orquestal. “Lo que representan estos chicos es fenomenal desde el punto de vista artístico y social. En una orquesta todos se escuchan, todos cumplen un rol, todos aprenden a liderar y a acompañar”, expresó.
Y agregó: “En algún momento va a liderar uno, en otros momentos serán otros, y el resto va a aceptar ese liderazgo. Todos se van a alegrar si al otro le va bien, porque será por el bien de todos. Y van a tener al director de orquesta que los armoniza, ensambla, regula. Imaginen si la sociedad fuera una orquesta sinfónica como esta. ¿Cómo serían las cosas, no?”.
>> Leer más: Feria del Libro Rosario: Nelson Castro, Alexandra Kohan y Chiqui González protagonizan el domingo
El valor de la experiencia orquestal
Asimismo, Castro puso el acento en la riqueza de la diversidad que abraza una formación orquestal y en el valor del trabajo colectivo que se construye a partir de la música.
En ese marco, resaltó la participación de los artistas invitados que formaron parte del Festival durante sus distintas jornadas. Entre ellos se destacaron Nahuel Pennisi, Florencia Otero, integrantes de La Bomba de Tiempo, los maestros Guillermo Scarabino, Hadrian Ávila Arzuza, Ezequiel Silberstein y Popi Spatocco, así como Sandra Mihanovich, Patricia Sosa y Marcela Morelo, entre otros, quienes compartieron generosamente sus talentos con las tres orquestas federales conformadas para el encuentro.
Castro destacó la importancia de la “experiencia de las orquestas” y el valor de la música como instrumento de construcción de ciudadanía: “Constituir una orquesta sinfónica es un patrimonio. La música tiene la belleza, y también la exigencia, el estudio, el aprendizaje de un lenguaje nuevo, el valor de los maestros, la rigurosidad, el desarrollo mental”.
Finalmente, puso el foco en el trabajo sostenido de la Fundación SOIJAr y de su directora fundadora, Valeria Atela, a quien definió como “un ejemplo de gran artista musical y líder social”. Asimismo, remarcó la necesidad de dar mayor visibilidad a este tipo de iniciativas: “El mundo necesita desesperadamente música, orquestas sinfónicas y experiencias como ésta”.
“El Festival SOIJAr demuestra el valor de la cultura como política pública y como espacio de encuentro intergeneracional”, concluyó sobre el espíritu de una celebración que volvió a convertir a Chascomús en epicentro de la música, la educación y la construcción comunitaria.
>> Leer más: La Sole celebró en Cosquín 30 años de carrera: fiesta inagotable bajo la lluvia