Con Gastón Pauls, Matías Meyer, Liz Solari y Gustavo Garzón (descollando en el primer capítulo), y un gran elenco, “Barrabrava” se mete con gran efectividad en la trama profunda y detallada de la vida de una barra brava del fútbol argentino, en escala equipo chico, fútbol del ascenso. La serie de ocho capítulos, que se estrena este viernes en Prime Video, va de la pasión a la tribuna, y de ahí a las dolorosas tramas familiares que están detrás de esos hombres (y mujeres) desangelados que sobreviven entre emociones, violencia y negocios, siempre en los márgenes del sistema.
El fútbol, como uno de los grandes negocios del mundo, ya es un tema fuera de discusión. “Los auspiciantes, la venta de jugadores, la televisión, la política, las drogas, la policía. La barra es parte del fútbol, pero también hay una platea que aplaude cuando ingresa La 12 a la Bombonera, y la barra de Central en Rosario o la de San Martín de Tucumán en Tucumán. La pasión es de conjunto, la forma de estar y vivir esa pasión, tiene sus variantes”, anticipa Gastón Pauls, en exclusiva con este diario.
Barrabrava - Tráiler Oficial I Prime Video
Para luego agregar que hay otros modos de violencia que son ejercidas desde la platea (no necesariamente sangrienta) que se expresan de manera verbal, gestual, y que también son parte del clima argentino del fútbol. La pasión desborda en formas de violencia, y eso es finalmente aceptado. Para el actor de “Iluminados por el fuego” y “Nueve Reinas”, “la sociedad está atravesada por formas de violencia, la desigualdad, el sufrimiento de un niño, una niña que se prostituye a los 15 años, la mentira, que transcurren por carriles lejanos al fútbol”.
La serie va del fútbol a la barra, de la barra a la familia, y es ahí donde más se desarrolla. Hay algo del orden de la pasión argentina, único, inexplicable, que lo hace especialmente interesante. La pasión es por el fútbol, pero no solo eso. “Los cinco millones de argentinos en la calle cuando ganamos el Mundial, la respuesta pasional en los recitales de música, son todos ejemplos de la excepcionalidad de la Argentina. La pasión en la Argentina, para muchos define una identidad”, abunda Pauls, y agrega: “Los argentinos mantenemos una épica de la «remontada», como sociedad. Nos tocó revertir partidos que íbamos perdiendo 8 a 0, y nos recuperamos. Nuestro lenguaje cotidiano, fuera del fútbol, está imbuido de expresiones futboleras, «parar la pelota», «tapones de punta», «golazo», y muchas otras”.
“Barrabrava”, entre otras virtudes, cuenta una historia que excede al mundo masculino, y destaca el rol fundamental de las mujeres en las familias de los barras; en ese plano, se destacan Liz Solari y también Violeta Narvay y Cande Morfese. Cada personaje lleva una historia, una sensibilidad. Algunas son tan futboleras como los hombres, otras no.
Liz Solari, explicó a La Capital: “La serie indaga y da lugar al rol femenino en el mundo del fútbol, en la pareja, sobre todo cuando hay un hombre que se dedica al fútbol. Yo lo viví en mi casa, de chica, con mi familia. Yo crecí viviendo frente a Renato Cesarini, jugando con futbolistas. La pantalla del televisor de mi casa estaba siempre verde, eran partidos de fútbol todo el tiempo”.
Con todo, para Liz Solari, “la mujer nunca fue acompañante decorativa de los hombres; hay que mirar el detalle del final del Mundial, cuando Lionel Messi llama a su mujer en el instante posterior de ganar la copa. Está cambiando el mundo y la serie abraza ese cambio; la barra brava es una inspiración de la serie que a su vez la trasciende; habla de los conflictos familiares, el hermano, el amor, el poder”.
Respecto del indescifrable límite entre la pasión y la violencia, Liz aportó: “El fútbol es juego, pero es imposible determinar cómo impacta en cada ser humano. Cuando fui chica, en Rosario, la cuna de oro del fútbol, para mí fue difícil aceptar el trato que tenía mi papá (Eduardo Solari, jugador de fútbol, y luego técnico) en el triunfo o en la derrota. Con el tiempo aprendí que es propio del aficionado, pero sin llevarlo a la violencia”.
La serie que se verá en ocho capítulos desde el próximo viernes 23 de este mes, se mete con una pasión argentina, única en el mundo, las barras bravas del fútbol. No hay nada igual en el planeta, aunque sí enclaves de violencia (caso Inglaterra), que sin embargo no expresan la trama de la barra argentina, muy proclive a mantener una relación muy extendida con amplios sectores de la sociedad que nada tienen que ver con la violencia ni con los negocios ilegales del fútbol.
Se filmó principalmente en Montevideo, Uruguay, y sectores de la barra de Nacional de Montevideo – un fútbol argentinizado- se integró a los actores, en una comunión de ida y vuelta. Una modalidad de producción que excede y mejora el clásico modelo del “extra” contratado para apariciones cortas, y habitualmente sin parlamento.
¿Se puede dar la vida por el honor, el escudo, los colores, la bandera, el trapo? Sí, eso funciona en la Argentina y de ese modo. El sufrimiento de los clubes pequeños, los que no han sido afortunados en acumular gloria deportiva se retrata con gran precisión y atractivo estético en “Barrabrava”, una ficción que de todos modos podría tratarse de un documental imprescindible para el público futbolero argentino.
“Barrabrava”, dirigida por el experimentado Jesús Braceras (que ya retrató la vida de Carlos Monzón, entre otros) integró actores destacados, consagrados, gente del pueblo efectivamente activos en los submundos del fútbol barrial urbano, con historias personales desoladas y nobles en la determinación de acompañar la serie como actores secundarios. La ficción busca develar aquello de entender qué pasa detrás de las barras, las personas, sus familias. Todo lo que hay debajo de la punta del iceberg, lo visible: las familias, lo vincular, lo humano.
Gustavo Garzón, un animador clave en el primer capítulo de la serie, explicó a La Capital: “Soy lo más lejano a un barra, soy una persona pacífica, incluso cobarde. Fui a la cancha mucho de chico, hasta que me caí en una avalancha y casi me matan. Y no fui más. No me gusta la violencia, ni el mundo barra. Sin embargo, este proyecto laboral me gustó y mucho”.
El “documental Barrabrava”, según la definición de Garzón, es la exacta reproducción de lo que sucede en un club del ascenso en la Argentina. Los sonidos, olores, colores, imágenes, que provoca al definir “documental” cuando en realidad se trata de pura ficción, aunque muy ajustada estética y narrativamente a lo más real de las vidas de las hinchadas y las barras.
Por su parte, afirmó Gastón Pauls: “Es un momento muy interesante para contar estas cosas en la Argentina; hablamos de amor, poder, violencia, corrupción; no son temas excluyentes de las barras bravas del fútbol. Existen conexiones con muchos otros mundos que permiten que el circo de la barra siga funcionando”.
A su turno, Garzón reveló un secreto de la composición de su personaje: “¿Cómo hago para creerme yo al personaje y que se lo crea toda la gente?. Entonces me puse una panza , sin dejar de ser yo, que soy delgado. Con la panza agregada (almohadón) sentí que era “otro” y desde ahí construí al personaje”.
“Barrabrava” curiosamente, se sustenta en actores como Gastón Pauls y Gustavo Garzón, que se autodefinen con personalidades muy pacíficas y alejados de toda forma de violencia.
Con todo, “Barrabrava” no es una serie de buenos y malos, “es una historia de gente que cuida su lugar”, aunque a veces con métodos sangrientos. “Cuando tocan algo que es tuyo, salta algo que es animal, cuidar tu terreno, tu familia”, concluyó Pauls.