El fuerte impacto de perder el olfato: 2 millones de argentinos sufren de anosmia
Puede suceder de manera paulatina o abrupta por causas genéticas, virosis y otras dolencias. "Hay mucha gente sin diagnóstico", afirman los especialistas
24 de febrero 2026·16:53hs
El placer de sentir los aromas se pierde con la anosmia
Percibir y disfrutar del aroma de una comida, de un perfume, de cómo huele la piel de alguien querido o el propio olor es algo que solemos dar por hecho. Sin embargo, se estima que unos 2 millones de argentinos sufren de anosmia, la pérdida del olfato que puede ser permanente o transitoria y que afecta notablemente la calidad de vida. No sólo por todo lo lindo y cotidiano que deja de percibirse sino porque, además, una persona con esta condición no registra si hay una pérdida de gas, si algo se puso "feo" en la heladera, si en la casa hay olores que adviertan sobre un problema que hay que solucionar (puede ser un foco de humedad o suciedad no visible) o si algo se está quemando. Y más aún: al no sentir placer por el sabor de la comida, se pierde el interés por los alimentos y puede llevar a una nutrición deficiente. Por eso, médicos de todo el país decidieron hablar sobre esta condición que requiere atención profesional rápida, y puede tener solución en muchos casos.
La anosmia es la pérdida de olfato que puede manifestarse de manera súbita y abrupta. Con frecuencia, el cuadro es una hiposmia, una disminución del olfato que va aumentando lenta y progresivamente hasta llegar muchas veces a la anosmia propiamente dicha. No es un síntoma menor ni necesariamente pasajero: la pérdida del olfato tiene un fuerte impacto en la calidad de vida.
Incluso, el presidente Javier Milei, aseguró en sus redes sociales el año pasado que sufre este problema. "No tengo olfato", expresó.
El olfato da el 80 por ciento del sabor y esto compromete el estado nutricional. También puede ocurrir que las personas afectadas comiencen a aislarse y a desarrollar cuadros de depresión. Por eso, ante estas señales debe realizarse una consulta médica oportuna.
Aunque suele pasar desapercibida frente a otras discapacidades sensoriales, la anosmia tiene una prevalencia significativa. Un estudio reciente, realizado en personas sin diagnóstico pero con algunas condiciones asociadas al cuadro de anosmia reveló que el 14% presentaba disminuido su olfato, más allá de que no lo hubiera percibido o no hubiera hecho nada al respecto.
Los olores en la calle o en otros ambientes no pueden sentirse cuando hay anosmia
Foto Marcelo Bustamante
Atención: muchos "lo naturalizan"
Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, cerca del 5% de la población mundial vive con pérdida total del olfato y entre el 15 y el 20% presenta algún grado de disfunción olfativa. Extrapolado a la población argentina, esto implica que podría afectar a más de 2 millones de personas.
Cada 27 de febrero, y durante los días previos, especialistas en este tema, buscan visibilizar la problemática para que más personas busquen ayuda médica ya que consideran que estas cifras probablemente no reflejen adecuadamente la realidad. “El nivel de subdiagnóstico es muy alto. Muchas personas pierden el olfato en forma gradual y naturalizan la situación, sin consultar. Otras lo atribuyen equivocadamente al paso del tiempo o a un resfrío pasajero, sin advertir que puede tratarse de una enfermedad de base que necesita tratamiento. También existen personas que nacen sin olfato, condición conocida como anosmia congénita”, señaló Paola Rebeca Schmidt, médica especialista en alergia e inmunología, integrante del Servicio de Alergia e Inmunología del Instituto Gamma, de Rosario.
El Covid y sus secuelas
covid frankestein
Durante y después de la pandemia muchas personas perdieron el olfato a causa del Covid
La pandemia por Covid, cuyo virus provocó alteraciones olfativas en la mayoría de los casos sintomáticos mostró los efectos indeseados de esta condición. Pero una vez superada la fase aguda en muchos pacientes las secuelas persistieron y no siempre se trataron por esto.
“En los últimos años observamos un incremento marcado de consultas por alteraciones del olfato. En la mayoría de los casos fueron transitorias pero en otros se volvieron persistentes y con fuerte impacto emocional. Se trata de una discapacidad que no se ve. Algunas personas refieren sentirse aisladas porque pierden referencias sensoriales fundamentales: no perciben su propio olor, el perfume de alguien cercano o el aroma de la comida. Además, pueden no advertir riesgos como alimentos en mal estado, una hornalla abierta o una fuga de gas”, explicó Schmidt.
¿Por qué sucede?
La anosmia puede ser causada por infecciones virales como resfrío, gripe o coronavirus. Por un traumatismo cráneo-encefálico con o sin pérdida de conocimiento, por exposición a sustancias tóxicas, por enfermedades crónicas como la rinosinusitis crónica con pólipos nasales (conocida como poliposis nasal), neurodegenerativas como el Parkinson o el Alzheimer, por envejecimiento (sobre todo a partir de los 60 años) o ante la presencia de determinados tumores.
Sin embargo, una de las principales causas es la poliposis nasal, una condición en la que se presentan pólipos benignos que obstruyen las vías respiratorias superiores, lo que bloquea físicamente la entrada de olores y también produce congestión, secreción nasal y pérdida progresiva del olfato. “Numerosos pacientes con poliposis nasal conviven durante años con congestión y pérdida del olfato sin realizar una consulta, porque creen que es algo habitual. Sin embargo, no es normal. Con diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado, la mejoría puede ser significativa”, sostuvo la doctora Schmidt.
Tal como describió la experta, “existen alternativas terapéuticas para abordar esta situación. Lo más importante es no demorar la consulta. Si la pérdida del olfato se prolonga más de dos semanas debe evaluarla un especialista en otorrinolaringología. El profesional realizará una historia clínica detallada, una endoscopía nasal y, de ser necesario, solicitará estudios por imágenes como tomografía o resonancia para arribar al diagnóstico y definir el tratamiento correspondiente”.
Prevención
A nivel preventivo se recomienda una buena higiene nasal, evitar el consumo de tabaco y sustancias tóxicas, vacunarse contra enfermedades respiratorias y usar protección en ambientes contaminados, además de no subestimar síntomas como la congestión nasal persistente o la alteración del sabor, ya que este último suele verse afectado por la pérdida del olfato.
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