La Cámara de Diputados se encaminaba en la madrugada de este viernes a aprobar el proyecto de ley de reforma laboral para que vuelva a Senadores, en el anochecer de un día agitado donde hubo un paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT), incidentes puertas afuera del Congreso entre manifestantes y la Policía, y una sesión parlamentaria donde no faltaron los gritos, las chicanas y los escándalos.
Cuando todavía quedaban al menos tres horas de exposiciones de los legisladores para dar paso a la votación en general de la ley de reforma laboral, la oposición quedó a un paso de suspender el debate y luego el oficialismo casi consigue interrumpir la lista de oradores y adelantar el cierre de la sesión.
La controversia se desató cuando el diputado peronista Marcelo Mango aprovechó que muchos legisladores habían dejado momentáneamente el recinto y presentó una moción de orden para suspender el debate y devolver el proyecto a la comisión de Asuntos Constitucionales. Ante la falta de quorum, Luis Petri —a cargo en ese momento de la sesión— buscó demorar la votación de la moción con el argumento de que no se alcanzaba el número reglamentario.
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"No hay quorum, señor presidente, tiene que levantar la sesión", aseveró la diputada Julia Strada, ya con Martín Menem retomando la presidencia del cuerpo.
Tras fracasar la propuesta del peronismo, la libertaria Silvana Giudici señaló que "una diputada desconectó los micrófonos de los taquígrafos", denunció que algunos legisladores fueron "amenazados, apretados, intimidados" y calificó de "patoteros" a integrantes de la oposición. Así fue que propuso adelantar la votación para las 22 y suspender la lista de oradores, moción que tuvo el voto mayoritario a favor, pero luego la retiró. "En un acto de pacificación, siempre y cuando nos permitan continuar y nos dejen hablar y no tengamos que gritar cada vez que un diputado apoye esta ley, nosotros vamos a retirar la moción para continuar con la lista de oradores”, propuso Giudici, y así se restableció la lista de oradores, que por entonces se estimaba que concluiría cerca de la medianoche para poder proceder a la votación.
Sesión caliente en Diputados
La sesión de Diputados se vio atravesada por el paro general de la CGT y las protestas en el Congreso y en distintos puntos del país. El oficialismo se anotó su primera victoria del día cuando reunió el quorum y pudo abrir la sesión, gracias al apoyo de los legisladores del PRO, la UCR, el MID, Innovación Federal, Independencia, Elijo Catamarca y Producción y Trabajo.
El gobierno consiguió otra victoria cuando logró imponer su plan de labor parlamentaria. Una mayoría de los legisladores se manifestó a favor de que la votación en particular se haga por títulos y capítulos, y no por artículos.
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Lisandro Almirón, presidente de la comisión de Legislación del Trabajo, actuó como miembro informante. El diputado correntino por La Libertad Avanza planteó que “el marco regulatorio actual no hace otra cosa que expulsar a las personas de la formalidad”.
“Hace décadas que nuestro país tiene un problema de fondo grave que es la incapacidad de crear empleo genuino”, indicó Almirón, quien sostuvo que el proyecto de modernización laboral viene a solucionar problemas como “la industria del juicio” y el avance de la informalidad.
La intervención de Almirón estuvo atravesada por una polémica. El legislador leyó todo su discurso sin despegar la vista de las hojas apiladas sobre su pupitre y fue abucheado de punta a punta por las bancadas de la oposición.
"Inconstitucionalidad"
Por su lado, el diputado nacional de Unión por la Patria Sergio Palazzo advirtió sobre “una catarata de pedidos de inconstitucionalidad” que provocaría la aprobación de la reforma laboral. Para el líder de La Bancaria, en el oficialismo “han contrabandeado detrás de la palabra modernización un brutal retroceso histórico en los derechos de los trabajadores”.
A su turno, el diputado nacional de Encuentro Federal Miguel Pichetto consideró que el sistema de convenios por empresa que impulsa el proyecto de reforma laboral del oficialismo “es un error” y que es “mejor negociar” con la representación sindical, donde a su entender existen “marcos de mucha más racionalidad”.
En tanto, el diputado nacional de Provincias Unidas Martín Lousteau lamentó que mientras se dice que “no hay plata para mejorar las jubilaciones, sí hay plata para subsidiar despidos”.
Por la mañana se supo que el bloque de Provincias Unidas iba a votar dividido el proyecto. Esas diferencias también atravesaba al grupo de los legisladores por Santa Fe: mientras los socialistas Esteban Paulón y Esteban Farías habían decidido votar en contra, la exvicegobernadora Gisela Scaglia y José Núñez, ambos ligados al PRO, habían definido votar a favor.
Dado que el proyecto fue modificado por Diputados, en caso de conseguir luz verde de la Cámara baja debía volver al Senado. El plan del gobierno era que el Senado emitiera dictamen este mismo jueves, para darle sanción definitiva el 27 de febrero, dos días antes de que Milei vaya al Congreso a abrir el período de sesiones ordinarias.