La Justicia de San Isidro condenó a 20 meses de prisión al gimnasta rosarino Federico Molinari por acoso sexual a través de redes sociales contra una alumna de su gimnasio de Don Torcuato, en la provincia de Buenos Aires. Además, el fallo impuso realizar un tratamiento psicológico con perspectiva en violencia de género.
La denuncia fue realizada en 2021 por la joven, que en su momento tenía 16 años. En ese entonces, Molinari tenía 36 años. La condena, de 1 año y 8 meses de prisión en suspenso, se enmarca en un caso de grooming, un delito tipificado en el código penal por acosar a niños y adolescentes por medio de internet o redes sociales para obtener contenido sexual.
En 2023, Molinari difundió un comunicado en el que explicó: "Es importante aclarar que no implica ningún tipo de abuso ni contacto físico con la menor, sino que hace referencia a aparentes mensajes míos inapropiados. De todas formas, niego enfáticamente haber remitido mensaje alguno con contenido o sentido sexual".
La investigación, encabezada por el fiscal Gonzalo Acosta, derivó en la sentencia firme firmada por la jueza Mariela Quintana, del juzgado correccional Nº 3 de San Isidro. Además de la condena a prisión en suspenso, Molinari deberá fijar residencia por dos años, someterse al control del Patronato de Liberados y realizar tratamiento psicológico con perspectiva en violencia de género.
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Por su parte, la abogada María Emilia García Márquez, apoderada de la víctima, destacó la investigación de Acosta, titular de la Fiscalía Especializada en Delitos Conexos a la Trata de Personas, Pornografía Infantil y Grooming de San Isidro, y el fallo de la jueza Quintana: “Si bien entendemos que la pena impuesta no resulta suficiente frente a la magnitud del daño ocasionado, estamos conformes con haber obtenido un fallo condenatorio que reconoce la existencia del delito y la responsabilidad penal de Federico Molinari".
"Fueron años de espera y un proceso muy difícil para la víctima y su familia. Esta sentencia representa un acto de justicia, valida su palabra y envía un mensaje claro: el grooming tiene consecuencias y quienes lo cometen deben responder ante la Justicia", agregó la letrada.
La denuncia contra Molinari
La primera vez que Molinari ingresó a las crónicas judiciales fue en marzo de 2023, cuando la madre de una joven de 16 años expuso la denuncia en Buenos Aires. La mujer acusó al deportista y entrenador de haber enviado mensajes inadecuados por Instagram a su hija de 16 años, que buscaba ser gimnasta de alto rendimiento.
La denuncia fue acompañada por capturas de pantalla de conversaciones en Instagram entre Molinari y la joven. "Tenes cara de mala ¿Puedo serte sincero? Pero prometeme que muere acá. Pará, pasalo a efímero porque estoy al horno", escribió el gimnasta a su alumna a través de redes sociales.
En otro tramo, Molinari vuelve a escribirle a la joven de 16 años: "Estás muy linda. Te hizo bien conectar con la familia. Un fuego. Autoestima muy arriba. Cuando te vea en el gimnasio me voy a poner rojo como un tomate".
Según la denunciante, fueron en distintas oportunidades los mensajes. "Pareces más grande en esa (foto)" y "¿Queres que te cuide un día de estos? Creo que me animo", fueron algunos de los mensajes.
La investigación y condena estuvo enmarcada en el artículo 131 del Código Penal, que sanciona la captación de menores por medios digitales con fines sexuales.
Una condena que reconoce el delito
García Márquez, abogada de la menor que denunció a Molinari, aseguró que "lo único que buscó la víctima fue contar lo que le había sucedido para que ninguna otra niña tuviera que atravesar una situación similar en la búsqueda de cumplir un sueño. Su valentía hizo posible que hoy exista una condena y que este caso contribuya a generar conciencia".
Otro de los puntos a destacar del caso, según la abogada, es que la condena "dejó al descubierto la preocupante pasividad de los organismos de contralor de la gimnasia deportiva. Cuando tomaron conocimiento de los hechos, la respuesta no estuvo a la altura de la gravedad de la situación".
A pesar de afrontar un proceso judicial, Molinari siguió ejerciendo como entrenador de gimnasia y recientemente destacó la clasificación para los Odesur Juveniles Panamá 2026 de uno de sus alumnos. Además, su gimnasio, con ocho sedes, siguió funcionando con normalidad.
De hacer historia a la denuncia por acoso
Federico Molinari nació el 11 de enero de 1984 en Rosario. Cuando aún era un niño, su familia se radicó en San Jorge y comenzó a incursionar en la gimnasia en el Club Atlético San Jorge, gracias a que sus padres eran profesores de la institución.
Con apenas 13 años, participó del Campeonato Sudamericano en Santiago de Chile, en donde obtuvo tres medallas de bronce y una de plata, justamente en anillas, la disciplina que después lo llevaría a marcar un hito histórico para el deporte argentino.
En los Juegos Olímpicos de Londres 2012, Molinari clasificó a la final de anillas y se convirtió en el primer gimnasta argentino en una instancia definitoria en esta disciplina. El resultado final fue un 8° puesto por el cual se ganó un diploma olímpico.
Luego de ese logro, Molinari participó como invitado de Bailando por un Sueño en 2012 y fue parte del programa Combate entre 2015 y 2016.
En campeonatos panamericanos, consiguió tres medallas de oro, cuatro medallas de plata y una de bronce en anillas. También fue bronce en anillas en dos mundiales y oro en anillas en un campeonato sudamericano.
El comunicado
En 2023 se hizo pública la denuncia por la cual lo condenaron y Molinari respondió con un comunicado en el que negó los hechos y explicó: "Siempre tuve un cordial vínculo con la alumna y los contactos que he mantenido con ella han estado destinados a acompañarla y levantarle el ánimo en momentos difíciles que ha tenido. Lamentablemente, la realidad ha sido tergiversada. La Justicia, en la que confío plenamente, está analizando los mensajes y no dudo que se concluirá que no he cometido delito alguno".
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Molinari sostuvo que habló de la denuncia tras las declaraciones de la madre de la joven y remarcó que su relato "está repleto de inexactitudes y confusiones", y que "difiere en gran parte de una denuncia administrativa que ella había efectuado anteriormente ante la Federación Bonaerense de Gimnasia".
Además, planteó que la joven involucrada "continuó entrenando en nuestra institución por mucho tiempo" luego de la denuncia y tanto la madre como la adolescente "siguieron manteniendo una cordial relación conmigo, de lo cual tengo sobradas pruebas. Por eso tuve una enorme sorpresa cuando apareció esta denuncia penal".