POLICIALES

El trasfondo del asesinato de un obrero en barrio 7 de Septiembre

Juan José López fue ejecutado con tres balazos: dos en la cabeza y uno en el pecho. Todo indica que el ataque no era para él.

Sábado 03 de Abril de 2021

Uno de los últimos pensamientos que cruzó por la cabeza de Juan José López fue que era una buena tarde, un buen momento, para disfrutar de una cerveza al aire libre mientras miraba como un grupo de pibes del barrio jugaban un picado. Tras su jornada laboral, abrió el porrón y se sentó en la vereda de la tapicería en la que trabajaba, en Fresno al 7700, y se puso a mirar el “fulbito”. En eso estaba cuando frente a él se detuvo una moto y le preguntaron por su patrón. López intentó incorporarse para hablar pero no le dieron tiempo. Dos disparos en la cabeza y uno en el pecho lo dejaron inerte entre la calle y la zanja.

Los vecinos de la zona defendieron a López como “un buen tipo, laburante y sin conflictos a la vista”. Fuentes allegadas a la investigación del crimen, en manos del fiscal Ademar Bianchini, vincularon el asesinato de López con el de Jorge Leonel “Ko” Morel, un muchacho de 21 años ejecutado a balazos la tarde del pasado 27 de marzo cuando estaba sentado en su auto estacionado sobre Schweitzer al 7700, frente a la tira 54 del Fonavi del 7 de Septiembre, la misma donde vivía con su familia y donde tenía un quiosco de venta de golosinas. El dueño de la tapicería en la que trabaja López es tío de “Ko” Morel. Y según relataron vecinos de la tira 54, previo al asesinato de “Ko”, el quiosco que tenía la víctima fue atacado a balazos el jueves 25 de marzo. Un comerciante resultó herido con un balazo en la pierna.

Algunos vecinos vincularon ese ataque como un “vuelto” de parte de “los chicos de barrio Stella Maris” por el ataque a balazos contra una canchita de fútbol 5 ubicada en Juan B. Justo al 8400, entre Olmos y García del Cossio, en la que seis vecinos de ese barrio fueron atacados con pistolas calibre 9 milímetros el 10 de marzo mientras jugaban un partido de fútbol. Mientras eso sucedía otro equipo del barrio Hostal del Sol se preparaba para entrar a la cancha y, según investigadores y vecinos, eran el objetivos de los tiratiros que huyeron en un Renault Sandero. “Les tirotearon el quiosco y algunos del otro lado del barrio (7 de Septiembre) ya habían avisado que no se podía andar cerca de la zona de Schweitzer al 7700 porque la cuadra iban a estar picantes por estos días. Que iba a haber un tiroteo grande”, indicó un vecino.

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Territorio en pugna.

Durante la última década la geografía del barrio 7 de Septiembre se fue consolidando como un territorio en pugna por diferentes jugadores en el tablero del narcomenudeo. De acuerdo a una investigación de la fiscal federal Adriana Saccone en una causa que fue elevada a juicio recientemente, la zona norte y noroeste de la ciudad está siendo bajo el poder de Ariel Máximo “Guille” Cantero, su ladero Leandro Alberto “Gordo” Vilches (de la banda de Los Monos) y la concubina de este último, Gisela Vanesa “La Gi” Boccutti. Dentro de esta estructura hay otros tres pesos pesados de la zona noroeste como son Tania Rostro (Nuevo Alberdi, Churrasco, La Cerámica y la ex Zona Cero), su concubino, Daniel “Pato” Orellana y Gustavo “Toro” Martinotti (7 de Septiembre). Siempre de acuerdo a esa investigación desde diciembre de 2017 al menos el “Pato” y el “Toro” entraron en conflicto por la venta de drogas en los monoblocks al oeste de Circunvalación.

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Con ese escenario en lo macro en los últimos once meses en un radio de tres cuadras por tres se produjeron cuatro asesinatos. El de Rodrigo Alejandro “Roro” Soraire, el 13 de Mayo de 2020 en Martínez de Estrada al 7900; Ramón Esteban “Ramoncito” Velázquez, el miércoles 17 de febrero pasado en el lavadero que tenía en Martínez Estrada al 7600; “Ko” Morel, el pasado 27 de marzo y Juan José López, el viernes. La ruta de estos asesinatos marcaron que “Roro” Soraire estaba vinculado con “Toro” Martinotti; “Ramoncito” Velázquez era un testigo, un “arrepentido”, que supo integrar la banda de Tanía Rostro; el crimen de “Ko” Morel, según el vecindario, estaría enmarcado en el narcomenudeo y López, ajeno a todo hecho, trabajaba para un tío de “Ko”.

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Además del ataque en la canchita de Juan B. Justo al 8400 tres semanas atrás hay que sumarle los cinco ataques a balazos en una semana que debió soportar la cuadra de Maradona al 800 bis en barrio Stella Maris. El último de esos ataques ocurrió el pasado martes 23. El saldo de estos ataques fue un vecino con dos balazos, uno en en pelvis y pierna izquierda.

Viernes sangriento

Más allá de ser Viernes Santo, Juan José López trabajo en la tapicería de sillones ubicada en Fresno al 7700. Esta calle corre paralela a Jorge Newbery, la avenida que une el Aeropuerto Internacional "Islas Malvinas" con la ciudad. Para los vecinos al 7700 de Fresno, entre Cachi y Donado, la barriada se separa del 7 de Septiembre para convertirse en barrio Nuevo. De Newbery al norte se levanta Hostal del Sol. El viernes a la tarde, alrededor de las 17, en una canchita de fútbol que los vecinos acondicionaron a la sombra de un cartel que anuncia “en la próxima salida, el predio de Tiro Federal”, se armó un partido que como todos los que se celebran en los barrios son atractivos.

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La combinación era ideal. Tarde primaveral, sol, “fulbito” y cerveza. López no lo pensó dos veces y se quedó un rato charlando con otros vecinos mientras miraban el partido. Fue en ese contexto que apareció una moto, cuyas características se preservan para no entorpecer la investigación, y un sicario ejecutó a López tras preguntar por su patrón. La moto llegó desde Donado y se escabulló por Cachi hacia las entrañas de 7 de Septiembre.

López no es del barrio. Vivía con su familia en barrio Villa Urquiza. Era padre de dos hijas. En la escena del crimen se secuestraron tres vainas calibre 9 milímetros que se corresponden con los dos disparos que la víctima tiene en la cabeza y en el pecho. La familia del hombre llegó a la escena y se topó con el cuadro desolador del crimen. El fiscal Ademar Bianchini comisionó a efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) para que trabajaran sobre el territorio en la búsqueda de testimonios y el relevamiento de cámaras de videovigilancia.

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