Un joven de 23 años quedó preso al ser acusado como autor del crimen de Agustín Rojas, ocurrido el 4 de enero pasado en la zona oeste. De acuerdo a la imputación de la Fiscalía, el sospechoso atacó a la víctima junto a dos cómplices que no fueron identificados por el momento y hacían de campana.
El muchacho asesinado tenía 28 años y el 4 de enero lo mataron a tiros en un contexto que todavía no fue esclarecido del todo. Lo cierto es que lo acribillaron a balazos, la mayoría de ellos en la cabeza, cuando estaba dentro de su auto estacionado en Campbell al 2800.
Desde un primer momento, por relato de testigos, quedó como sospechoso un joven de 23 años identificado como Carlos Joel Del Valle y con domicilio en la zona del hecho. El pasado 9 de febrero lograron detenerlo en Victoria y este viernes la fiscal Marisol Fabbro lo imputó por homicidio agravado y portación de arma.
El crimen de Agustín Rojas
Agustín Rojas tenía 28 años y trabajaba en una barbería de la zona oeste. Antes había tenido una breve pero exitosa carrera deportiva en el rubro artes marciales: en 2018 fue campeón argentino de kickboxing. Con su expareja tenía dos hijas y con su novia actual estaban planificando un viaje a Pinamar para el que tenían fecha el 15 de enero.
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El joven era hijo de Adriana Abaca, una exagente policial que hace más de una década denunció puntos de venta de drogas en el barrio Godoy y desde entonces sufrió amenazas e incluso balaceras contra su casa. La mujer, en estos días, se manifestó en distintas oportunidades para exigir justicia e incluso le escribió una carta abierta al gobernador Maximiliano Pullaro.
El domingo 4 de enero, Agustín llegó en su auto a Campbell al 2800 y pocos minutos después fue asesinado con seis balazos en la cabeza. Lo que Adriana Abaca dio a conocer luego del hecho es que, poco antes del crimen, su hijo había coordinado con su ex para encontrarse donde finalmente lo mataron. En ese marco, la mujer quedó en medio de la investigación y estuvo demorada, pero finalmente quedó libre.
Detenido e imputado
La fiscal Marisol Fabbro había solicitado la captura de Carlos Joel del Valle el 9 de enero, a pocos días del crimen. A partir de esta orden, la policía llevó a cabo un procedimiento el lunes pasado en Victoria, adonde llegaron a partir del dato de que un hombre buscado por homicidio en Rosario se estaba alojando en una vivienda de alquiler diario.
Así fue que, en un allanamiento del que participaron distintas divisiones de fuerzas de seguridad, el sospechoso fue identificado dentro de un inmueble ubicado sobre Passo al 500, entre 25 de Mayo y Alem, junto a tres personas más. Una de ellas es menor de edad y fue entregada a sus padres. Otro sujeto imputado en una causa por amenazas con arma blanca quedó demorado.
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Del Valle, en tanto, fue trasladado a Rosario, donde el viernes pasado la fiscal lo imputó como autor del asesinato de Agustín Rojas. La funcionaria describió el momento del crimen: explicó que la víctima estaba abordo de su Volkswagen Golf estacionado en Campbell al 2800 cuando fue atacado a tiros por Del Valle con un arma calibre 380. Además mencionó que el imputado estaba con otras dos personas que hicieron de campana pero que por el momento no fueron identificados.
Fabbro le imputó a Del Valle el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la portación ilegítima de arma de fuego de guerra. La jueza de primera instancia, Luciana Vallarella, confirmó la prisión preventiva del imputado por plazo de ley.
Una carta abierta
Los familiares de Agustín Rojas se manifestaron en reiteradas ocasiones para exigir justicia. Con la madre de la víctima a la cabeza del reclamo, sostienen que "no fue un ajuste de cuentas, fue una ejecución". El planteo surge a partir de versiones que ligaban al crimen a un conflicto relacionado al delito, un contexto del cual por el momento no se cuenta con información pública para poder enmarcar el homicidio en un posible móvil.
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En ese sentido, el pasado 5 de febrero, luego de manifestarse frente al Centro de Justicia Penal, Adriana Abaca publicó en sus redes sociales una "carta abierta al gobernador Maximiliano Pullaro". Se describió como "una madre destrozada", contó que lleva "muchos años de lucha por la inseguridad y la nacrocriminalidad en Rosario" y aseguró que su hijo "nunca tuvo un antecedente penal".
"La Justicia no resuelve ni investiga nada cuando matan a un pibe en un barrio y descarta los casos haciéndolos ver como 'ajustes de cuentas'", indicó la exagente de la policía provincial en su publicación. "De esa manera hay 'muertes de primera clase' y 'muertes de segunda' cuando es en un barrio", agregó.