Si entre los vecinos de la zona de San Gerónimo y Rubén Darío, barrio Industrial, tienen en claro en qué contexto fue asesinada este lunes Mara Silvera, de 27 años, es porque la veían casi todos los días en el mismo lugar. Así lo describieron: a escasos metros de donde la mataron a balazos la joven solía juntarse con otra gente sobre dos vehículos abandonados que funcionaban como base para la venta de drogas. Los comentarios barriales indican que vendía para Francisco Riquelme, preso en Coronda y vinculado a Esteban Alvarado. Este grupo está enfrentado al de Mauro Gerez, banda con control en Ludueña y ligada a Los Monos que en las últimas semanas fue noticia por una masiva imputación a sus integrantes y por una serie de amenazas al fiscal que los investiga. En los cuatro barrios del noroeste rosarino en los que se desató este enfrentamiento ya son 45 homicidios en lo que va del año, muchos de ellos vinculados a este conflicto. En ese marco es que se investiga si el segundo crimen de este lunes, ocurrido en barrio Ludueña, tiene que ver con esta misma saga.
San Gerónimo es una calle paralela a las vías del tren, que a su vez demarca el límite oeste del barrio Industrial. A la altura del 500 y el 600 bis se conecta mediante una serie de pasillos angostos a la calle Felipe Moré, que ya es Empalme Graneros. Así se unen dos asentamientos precarios en los que los matorrales y la basura predominan en el espacio verde, dándole un aspecto insalubre a un vecindario de casas construidas con chapas y muy poco material. En la esquina de San Gerónimo y Rubén Darío hay al menos dos autos desvencijados que parecen haber sido abandonados.
Los pocos vecinos que la mañana de este martes caminaban por la zona señalaron ese punto como la base operativa de un grupito de jóvenes que pasa las horas del día y la noche reunidos ahí, vendiendo cocaína barata y marihuana prensada. En ese mismo grupo ubicaron a Mara Silvera, la joven de 27 años asesinada a balazos el lunes en plena tarde. "Ella vendía ahí, el padre también vende. Viven adentro de uno de los pasillos pero vendía ahí donde la mataron", contó una mujer de la cuadra. "Vendía para Francisco Riquelme", agregó.
Eran las 16.30 del lunes, el sol de la tarde debió haber estado empinado sobre ese espacio abierto que une dos barrios del noroeste rosarino. A Mara Silvera la asesinaron a metros de uno de los pocos árboles que dan sombra en esa zona. Según fuentes policiales la mujer estaba parada ahí, en inmediaciones de San Gerónimo y Rubén Darío, cuando fue atacada a balazos desde una EcoSport bordó. La víctima fue trasladada en una ambulancia al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, con al menos una herida de gravedad en el pecho. Dos horas más tarde, llegando a las 18.30, confirmaron que murió en el quirófano.
En la escena del crimen el gabinete criminalístico recogió 8 vainas servidas. Asimismo intentaron recabar testimonios de posibles testigos y otros datos de interés para la investigación que en un principio lleva adelante el fiscal de Homicidios Gastón Ávila.
Empalme y Riquelme
La conexión entre los barrios Industrial y Empalme Graneros no es solo geográfica. Están unidos también en una trama de violencia vinculada al narcomenudeo que en ese sector del noroeste tiene a Francisco Riquelme como quien controlaría el asunto desde su lugar de prisión. "Fran" está preso en Coronda acusado de haber baleado a Mariana Ortigala, testigo clave del juicio por el cual el narco Esteban Alvarado terminó condenado a prisión perpetua.
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Es una zona que conoce de homicidios y balaceras. Uno de los últimos hechos ocurrió el 11 de agosto en French al 2000, a pocos metros de donde este lunes fue asesinada Mara Silvera. En ese contexto los vecinos también hablaron de un punto de venta de drogas como eje de un conflicto que suele saldarse o potenciarse a balazos. En esa ocasión la víctima fue identificada como Exequiel Alberto González, de 20 años.
Del lado de Empalme Graneros, sobre Felipe Moré al 600 bis, hubo tres crímenes en un mes en la misma cuadra. Uno de ellos fue el asesinato de Joel Bulnette, un hombre de confianza de Riquelme acribillado el 20 de abril. Los otros dos crímenes ocurridos en esa cuadra son los de David Paredes, quien el día después del asesinato de Bulnette recibió una ráfaga de balazos mientras estaba en la puerta de una casa esperando que su hija saliera de un cumpleaños. El siguiente fue a mediados de mayo, cuando en una secuencia similar fue asesinado Mauro Fleita. Por ese último crimen hay tres personas detenidas e imputadas tras haber sido capturadas por el Comando Radioeléctrico luego una persecución que incluyó un enfrentamiento a balazos.
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Esas tres personas para los investigadores del MPA respondían a Mauro Gerez, quien en junio fue imputado por integrar una asociación ilícita que además de vender drogas se dedicaba a extorsionar a vecinos y comerciantes del barrio Ludueña. Así es que varios de los crímenes ocurridos en esta zona de la ciudad se vinculan en esta disputa, que según versiones de la calle tiene por encima aparte de Los Monos del lado de Gerez y a Esteban Lindor Alvarado por encima de Riquelme. En lo que va del año en los cuatro barrios en los que hubo episodios de este conflicto se registran 45 homicidios: 25 en Ludueña, 12 en Empalme Graneros, 5 en Industrial y 3 en Larrea.
La última semana de agosto, y tras una nueva serie de allanamientos con más detenidos, la banda de Mauro Gerez volvió a ser imputada por el mismo fiscal, Pablo Socca. En ese marco, luego de las audiencias trascendió que en distintos puntos de la ciudad habían aparecido carteles como mensajes de tinte amenazantes contra Socca. En ellos se hacía mención a los Riquelme.
“Fiscal Socca dejá de vender humo con gente inocente y meter preso a la gente que Fran Riquelme y Jonita Riquelme te apuntan”, decía uno de los carteles impresos en hojas A4 que aparecieron, por ejemplo, en el barrio Arroyito. En la zona sur, en la sede del Centro Municipal de Distrito, los mensajes fueron acompañados con piedrazos. La madrugada de este lunes el edificio fue baleado y el agresor dejó un cartel con alusión a bandas investigadas como células de Los Monos.
Otro crimen y posible vínculo
Para los vecinos del sector en el que se unen los barrios Industrial, Empalme Graneros y Ludueña, el asesinato de Mara Silvera había generado el mismo impacto que el otro, ocurrido a unas cinco cuadras y cuatro horas después, con un hombre de 49 años como víctima. Si sugirieron que podían estar vinculados, es decir ser parte de un mismo conflicto, no fue por información precisa sino porque entre vecinos estos hechos se reducen a un solo contexto de fondo: la venta de drogas, más allá de las bandas o nombres propios que aparecen detrás de cada hecho. Pero desde el Ministerio Público de la Acusación indicaron que "es muy probable que uno sea respuesta de otro".
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Así las cosas en la zona de Larrea y Esquiú, barrio Ludueña, los vecinos dijeron haber escuchado la serie de disparos que acabaron con la vida de Walter Osvaldo Fracchia. Sobre este hecho no trascendió demasiada información en relación a un posible móvil, que a su vez se complejiza porque al parecer los disparos que los agresores efectuaron desde una moto fueron contra dos viviendas.
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Al menos así quedó a la vista: tanto el frente de la casa de Fracchia como la vivienda lindera quedaron repletos de balazos. Sin embargo no está claro si las marcas de los disparos en ambas casas tienen que ver con el mismo episodio. Por lo pronto lo que se conoce del crimen de Fracchia es que ocurrió a las 20 del lunes cuando el hombre estaba dentro de su vivienda y fue alcanzado por una serie de disparos efectuados desde la calle. La víctima fue trasladada al Hospital Alberdi, donde falleció a los minutos de haber ingresado.