La vidriera de Newell’s ahora cambió de signo. Ya parecen haber quedado atrás los tiempos de bolsillos flacos y transferencias apuradas. Ya empiezan a parecer lejanas aquellas mesas de negociaciones en las que las angustias y las necesidades de ocasión obligaban a comprar caro y vender barato, siempre con saldo desfavorable para la entidad leprosa. Con el arribo de Gabriel Heinze, el club forjó un escenario muy distinto. Al menos, a eso está apuntando con un proyecto a mediano y largo plazo, en el que los pibes surgidos de la cantera cumplen papeles relevantes.
Con el Gringo, los jóvenes volvieron a ocupar roles protagónicos, como reclamó siempre la historia de Newell’s. Y producto de más de seis meses de trabajo, que serenaron las aguas y clarificaron el norte pretendido, ahora el plantel tiene varios jugadores en buen nivel, que ya comenzaron a ser mirados y seguidos de cerca por clubes grandes de Buenos Aires, y a ser sondeados desde el mercado internacional.
Los casos de Juan Sforza, Brian Aguirre y Ramiro Sordo se pueden inscribir dentro de esta nueva realidad que atraviesa la institución. En las oficinas de los directivos se respiran menos urgencias, y eso lo promueve, lo contiene y lo potencia el halo magnético de Heinze como referente del club y conductor de este proceso.
Esta etapa ya instaló su propio manto protector. Y debajo de ese alcance, todas las acciones y determinaciones en el club se vuelven menos problemáticas, más directas y gozan de un mayor margen de maniobra. Todo gira alrededor de los lineamientos del Gringo.
En lo que va de la temporada, en el Newell’s de Heinze muchos chicos mostraron cosas de grandes y expusieron que están en condiciones de poder engrosar las arcas. “Vamos a hacer valer lo que cada jugador vale y lo que le costó al club tantos años de formación. No vamos a regalar a nadie. Ahora la economía del club está por delante y los jugadores que puedan ser vendidos, se irán con un precio relacionado a los años que invertimos en formarlo. Si no nos seduce la oferta que llega, no nos apuraremos”, remarcó el presidente Ignacio Astore, en declaraciones a Al Fondo de La Red (La Red).
Si bien en los últimos partidos exhibió un pequeño bajón de rendimiento, Sforza se transformó este año en un auténtico indiscutido. Comenzó el semestre con presentaciones de alto nivel (lo mejor se vio ante Vélez en el Parque) y después bajó un poco la curva de rendimientos. Sus producciones fueron de mayor a menor, pero alrededor de su quite y de su pase inicial se construye lo mejor que puede mostrar Newell’s.
Un volante central elegante, alejado de los cánones tradicionales. No necesita apelar a la pierna fuerte y al cuchillo entre los dientes para ganarse el respeto de sus compañeros y de los rivales. Desde sus pies nace todo. Y cuando el adversario controla su incidencia, muchas veces a Newell’s le cuesta encontrar caminos alternativos para la generación de juego.
Más allá de su perfil bajo, en varias ocasiones le tocó llevar la cinta de capitán. Es un jugador muy querido y respetado por sus pares. Y dentro de las estructuras de inferiores es situado como ejemplo de referencia, como modelo a imitar, ya que supo superar tiempos de cuestionamientos.
En ese marco de menores apremios, la joya que tiene la lepra es Brian Aguirre. Cuando comenzó la pretemporada rojinegra, Heinze no lo tuvo mucho tiempo a disposición porque estuvo integrando el seleccionado nacional sub-20. El pibe logró salir indemne del fracaso de ese representativo, tanto en el Sudamericano como en el Mundial que se disputó en nuestro país. Fue uno de los pocos valores que consiguió salir airoso de dos competencias en las que el equipo conducido por Javier Mascherano no estuvo a la altura de las circunstancias.
A pesar de los tremendos golpazos de esa selección, Aguirre siempre se las arregló para mostrar sus condiciones de extremo picante, gambeteador, y de su capacidad de desequilibrio en velocidad. Lo expuso con la camiseta nacional y lo ratificó cuando pudo estar bajo las órdenes del Gringo.
En esta temporada, se ganó el reconocimiento de los hinchas y de la prensa de todo el país, y por lo evidenciado hasta el momento asoma como la posibilidad de venta más importante que podría tener el club en el corto plazo. Si no lo apuran, podría ser una de las cifras más significativas en la historia contemporánea.
Habrá que ver si Astore consigue manejar esos tiempos.
Por su parte, Ramiro Sordo es otro que también está apoyado en la vidriera de lo vendible. Desde el arribo del Gringo, fue uno de los futbolistas más utilizados y por la forma de plantear los partidos, este delantero suele lucir sus mejores virtudes con desbordes por las dos bandas.
Este atacante también encontró en este semestre un tramo de ratificaciones luego de una irrupción en primera división rodeada de algunos inconvenientes, fruto del apuro de otros tiempos, y ahora consiguió el apoyo del cuerpo técnico y más variantes de carácter colectivo en este versión que está llevando adelante Heinze.
Siempre mira abajo
En este ciclo del Gringo, también apareció Marcos Portillo como una opción válida en la creación del equipo leproso. Suele reemplazar a Cristian Ferreira en el mediocampo, y más de una vez, a fuerza de buenas actuaciones y goles determinantes mostró que está a la altura de integrar el elenco titular.
En tanto, durante su proceso hizo debutar en la división superior al mediocampista Lisandro Montenegro, el atacante Jeremías Pérez Tica (lo ubica de extremo a pesar de haber sido goleador de reserva como nueve), al centrodelantero Fabrizio Sartori, y al volante David Sotelo.
Vuelve a entrenar
Después de dos jornadas libres, el plantel retomará este jueves por la mañana los entrenamientos en Bella Vista, de cara al encuentro de la fecha 21º de la liga, programado para el viernes 23, a las 19, visitando a Huracán, con arbitraje de Luis Lobo Medina, Javier Uziga (asistente 1), Hugo Páez (asistente 2), Ramiro López (cuarto), Yael Falcón Pérez (VAR), y Maximiliano Del Yesso (AVAR).