Escenario

"Los músicos estamos acostumbrados a sobreponernos a las crisis del país"

El cantante de Attaque 77, Mariano Martínez, contó cómo es el nuevo disco de la banda, "Triángulo de fuerza", su primer trabajo de estudio en diez años.

Viernes 21 de Junio de 2019

Después de una década, Attaque 77 volvió a las bateas con un nuevo disco de estudio, "Triángulo de fuerza". En todo este tiempo, la banda formada por Mariano Martínez, Luciano Scaglione y Leonardo De Cecco estuvo muy activa en los escenarios: realizaron un extenso tour para presentar su exitoso "Acústico en el Teatro Opera" (2012) y también festejaron con una gira sus 30 años de carrera. Sin embargo, no encontraban un tiempo o motivación suficiente para grabar material nuevo. "Triángulo de fuerza" fue gestándose por partes, sin apuro, y con un horizonte musical más amplio. El álbum incluye una balada con aires folclóricos e invitados de lujo: Peteco Carabajal y Vitillo Abalos. También hay cadencia reggae en "Babel" y una fuerte letra de denuncia en "A cielo abierto", que expone la codicia y la destrucción del medio ambiente.

El grupo que es emblema del punk rock argentino volverá hoy a Rosario para mostrar su flamante criatura esta noche, a las 22, en la Sala de las Artes (Suipacha 98 bis). Antes de llegar a la ciudad, el cantante y guitarrista Mariano Martínez charló con Escenario sobre su acercamiento al folclore, las "crisis cíclicas" del país y el empuje necesario para seguir adelante.

— "Triángulo de fuerza" se hizo esperar. ¿Por qué se demoró tanto este nuevo disco de estudio?

—Lo que siguió a "Estallar" (2009) fue un disco acústico que después terminó en una gira de más de dos años. El acústico fue un desafío tan nuevo y tan copado para nosotros que quisimos llevarlo a la mayor cantidad de lugares posible. Después surgió la inquietud de grabar, pero yo dudaba, me costaba encontrarle un sentido. Me preguntaba si la gente necesitaba escuchar un disco nuevo de Attaque. Fue una época de cuestionamientos. En medio de eso surgieron cuestiones contractuales y de managers que tuvimos que resolver. En el 2016 salió un EP con cuatro temas nuevos (incluidos en "Triángulo de fuerza"), pero después nos dedicamos a la celebración de los 30 años del grupo, que terminó un otro tour. La banda tuvo una actividad muy intensa en este último tiempo y el disco se fue demorando.

—Hace tiempo que cambió la forma de escuchar música. Ahora se escuchan más canciones sueltas que LPs. ¿Cómo conciben ustedes un álbum? ¿Te gusta ese formato?

—Sí, me encanta. Yo soy un comprador compulsivo de discos de vinilo, y estoy acostumbrado a escuchar la música de ese modo. El artista arma un disco con un sentido, como quien escribe un libro. También me gusta armar compilados y listas de temas, como hacen todos ahora. Pero cuando escucho un disco nuevo me gusta escucharlo de principio a fin y en ese orden. Me gusta pensar un disco con una continuidad, con climas y paisajes sonoros, con un recorrido.

—En "Canto eterno" participan Peteco Carabajal y Vitillo Abalos, ¿cómo se dio ese acercamiento al folclore?

—En el 2011 me tocó producir a una banda de folclore. Yo vivo en Córdoba, tengo un estudio ahí, y produje a una banda cordobesa que se llama Los Sacha. Ellos querían darle una vuelta de rosca a su sonido, y para mí era algo totalmente novedoso trabajar con un grupo folclórico. Fue una gran experiencia. Y a partir de ahí me cayó una ficha. Me puse a escuchar a varios artistas del género. A Peteco ya lo admirábamos desde antes porque es una especie de transgresor del folclore. El corrió los límites del sonido en su forma de producir los discos. El rock argentino tiene mucho de folclore y tango. Y de ahí viene la personalidad del rock de Argentina, que es una música que existe sólo acá. A partir de producir a una banda de folclore me volví más consciente de eso.

—El tema "A cielo abierto" tiene ribetes políticos, lo cual es una marca en Attaque. ¿Cómo vivís este momento del país, con inflación, desempleo y recesión?

—Nosotros empezamos con el grupo siendo adolescentes, y ya siendo personas adultas la gente nos decía: "Las canciones de ustedes escritas hace 25 años son actuales". Al principio me sonaba como un halago, pero después empezó a preocuparme un poco. Me di cuenta que todo es cíclico, que las crisis se repiten. Creo que es un aprendizaje que hay que hacer. Me parece que la búsqueda de un cambio tiene que venir por otro lado. Cuando éramos chicos nosotros protestábamos mucho y hablábamos mal de los políticos, pero creo que ahora nos toca hacer autocrítica. Nos tenemos que mirar como sociedad y ver en qué colaboramos para que sigamos patinando en este barro. Tal vez sea el momento de un acercamiento. Hay muchas instancias para dividirnos: la política, el fútbol, la religión... Hoy el cambio pasaría por ser solidarios y encontrarnos más entre nosotros, y desde ahí crecer como sociedad. No tenemos que esperar que las soluciones nos las traigan los políticos o el sistema. Un verdadero encuentro entre nosotros sería revolucionario.

—¿Se siente la recesión en la venta de entradas de los shows? ¿Qué puede hacer un grupo en este contexto para seguir convocando?

—Es un panorama difícil, pero en los 90 no era muy distinto. No quiero sonar como un paranoico, pero a veces me parece que hay una especie de persecución a los espacios culturales, a la gente que está intentando hacer arte. Prefiero pensar que hay un montón de artistas inquietos que se generan su propio espacio. Los momentos de crisis te obligan a volverte creativo, a generar situaciones y espacios. Nosotros tenemos ese empuje, pero por supuesto que es muy difícil vender entradas y hacer una gira. Nosotros seguimos girando porque sentimos que tenemos que ir a visitar a la gente. Un montón de gente del interior no tiene la posibilidad de viajar para ver a sus bandas favoritas, y nosotros tenemos que hacer el esfuerzo para ir. Nuestro aporte es ese. Además los músicos ya estamos curtidos, estamos acostumbrados a sobreponernos a las crisis.

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