El Mundo

Colombia: las Farc se prepararían para volver atomar las armas

Según un informe periodístico, unos 4 mil hombres refundarían la guerrilla. El gobierno lo desmintió, pero de manera parcial.

Martes 17 de Julio de 2018

Las fuerzas armadas de Colombia negaron que estén resurgiendo las Farc, la poderosa guerrilla que dejó oficialmente las armas. Pero la negativa fue muy matizada y respondió a una investigación periodística que afirma lo contrario. La novedad tiene su asidero: por un lado, muchos guerrilleros no tienen capacidad para reincorporarse a la vida civil, y por otro, el experimento de incorporación a la política de las Farc ha fracasado rotundamente, como se comprobó en las últimas elecciones, en las que no llegaron al 0,2 por ciento de votos. Otro dato que confirmaría la novedad es que el número dos de las Farc, Iván Márquez, anunció que no asumirá la senaduría que le asignan los acuerdos de paz.

El jefe del alto mando, general Alberto Mejía, salió al paso de la revista Semana (www.semana.com) que da cuenta de una estrategia de los disidentes para unificarse y relanzar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). "No hay un plan para refundar las Farc; hay un plan para potenciar el narcotráfico, para articularse con el crimen organizado transnacional, para dominar toda la cadena del narcotráfico en ciertas regiones del país", afirmó Mejía, en una desmentida que más parece una confirmación.

El que fuera el grupo rebelde más poderoso de América, que por medio siglo fracasó en el intento de tomar el poder en Colombia, se desarmó y transformó en partido político como parte del acuerdo de paz suscripto con el presidente Juan Manuel Santos a fines de 2016. El grueso de la guerrilla, unos 7.000 hombres, depuso las armas, aunque varios cientos de rebeldes se apartaron de las negociaciones de paz. Una rama ecuatoriana de las Farc apareció en el último año y medio, haciéndose responsable del secuestro y asesinato de dos periodistas y su chofer en abril y de una pareja en julio. Los cinco secuestros y asesinatos fueron reivindicados por el Frente Sinisterra de las Farc, liderado por Walter Arizala, alias Gaucho.

Según la inteligencia militar, los disidentes operan sin mando unificado, pero ya cuentan con una fuerza de 1.200 combatientes distribuidos en territorios clave para el narcotráfico y la minería ilegal. Citando "cifras de centros de análisis y agencias de inteligencia extranjeras", Semana asegura que los disidentes ya superan "los 4.000 hombres". "En el corazón de las selvas del Guaviare se está fraguando un plan para refundar a las Farc. Lo lideran los disidentes del histórico Frente 1, una de las estructuras madre de esa guerrilla, encargada por años de entrenar y nutrir otros frentes. De materializarse como lo tienen pensado sus gestores, el proyecto desembocaría en el resurgimiento de una agrupación armada, con un poder militar y financiero similar al que tenían las Farc en 2012, cuando comenzaron a transitar hacia el desarme", advierte Semana. "Los grupos están trabajando unidos, recogiendo plata y moviendo sus bases entre las comunidades. Incluso tendrían una fecha próxima para la reunión que marcaría el resurgimiento", dice la revista en la edición que comenzó a circular el fin de semana.

Para el gobierno de Santos, en cambio, "este grupo residual esta en marchitamiento gracias a las acciones de la fuerza pública, está con menos integrantes, con menos armamento, con menores capacidades, no ha podido consolidar su mando y control", declaró el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas.

La ex guerrilla comunista, que decidió mantener las siglas Farc en su vida política, ha denunciado la muerte de unos 70 ex combatientes y familiares desde la firma de la paz. Pese a que sus jefes han desmentido el retorno a las armas, un gesto anunciado ayer por uno de ellos es una mala señal. El número dos y ex jefe negociador de las Farc, Iván Márquez, declinó asumir como congresista el viernes próximo, tras denunciar la "desfiguración" del acuerdo de paz de 2016. En una carta pública, Márquez alega "circunstancias insalvables que se interpusieron" en su posesión como senador, conforme el pacto que permitió el desarme del grupo rebelde comunista y les entregó una decena de bancas, más allá de su paupérrima performance electoral.

El líder de las Farc asegura que la primera razón para dimitir es el caso de extradición de Jesús Santrich a EEUU. Para Márquez, fue un "montaje judicial o entrampamiento urdido por el fiscal general y la DEA", y esto tiene entre "la vida y la muerte al proceso de paz". Al mismo tiempo, Márquez sostiene en la carta que la Justicia Especial para la Paz fue "desdibujada" porque difiere de la idea de jurisdicción plasmada en acuerdo original. Ese fuero especial creado ad ho es muy criticado en Colombia. "No hay antecedentes en el que un acuerdo de paz, luego de firmado y celebrado por los plenipotenciarios de las partes, haya sido modificado al antojo de personas interesadas, ajenas a esa construcción", dice el texto de Márquez publicado en el diario El tiempo, de Bogotá. El ex guerrillero apela también a lo que considera falta de "determinación para cumplir con asuntos esenciales del acuerdo como la reforma política". Pese a estas denuncias, las Farc no renunciarán a la banca de Márquez. Su lugar en la Cámara alta lo tomará Benkos Biohó, otro ex guerrillero. La suma de señales indica que el futuro de las Farc no es nada claro, y que Santos terminará su presidencia el 7 agosto con un legado muy alejado del que le permitió ganar el Nobel de la Paz en 2016.


¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario