Alemania habilitó ayer una nueva estación científica en la Antártida, la
Neumayer III, que se dedicará a la investigación del clima. La nueva estructura es "una obra de
arte de ingeniería y un laboratorio con posibilidades hasta ahora desconocidas", subrayó la
ministra de Educación e Investigación de Alemania, Anette Schavan, durante un acto celebrado en
Berlín con motivo de la inauguración.
"Para los científicos del hielo, ahora empieza una nueva era", agregó la
ministra, que siguió el acto mediante una conexión directa con la estación, que se encuentra a una
distancia de 13.758 kilómetros.
"Con su trabajo, los investigadores envían datos que ayudan a poner las bases
correctas para establecer una política climática", continuó.
Los científicos de Neumayer III, cuyos costes han ascendido a 40 millones de
euros (unos 50,5 millones de dólares), se encargarán sobre todo de investigar la atmósfera y el
océano, especializándose en el hielo y la subida del nivel del mar.
Investigaciones. Además, los especialistas recogerán datos sobre el clima,
medirán la concentración de gases de efecto invernadero, controlarán las prohibidas pruebas
nucleares y contribuirán a la investigación sobre las ballenas.
Situado a seis metros sobre la superficie helada de la Antártida, se levanta
sobre un sistema de pilotes hidráulicos en el Polo Sur, al sur de la sudafricana ciudad del
Cabo.
En el futuro, nueve personas podrán pasar el invierno en la estación, mientras
que en verano podrá hacerlo un mayor número de investigadores.
La estación es dirigida por el Instituto Alfred Wegener de investigación en los
polos y en los mares (AWI) de la ciudad alemana de Bremerhaven, en el norte del país.
Hace tres días Bélgica inauguró en la Antártida su estación Princesa Isabel, la
que tiene la particularidad de no emitir gases ni líquidos contaminantes. Con un costo de 21
millones de euros, la estación es asistida por numerosos aerogeneradores de electricidad, y paneles
solares.