Samantha Geimer, víctima del abuso sexual cometido por el director de cine Roman Polanski en 1977, pidió a la Justicia estadounidense que retiren los cargos contra el cineasta por las consecuencias negativas que el caso tiene en su vida actual.

Samantha Geimer, víctima del abuso sexual cometido por el director de cine Roman Polanski en 1977, pidió a la Justicia estadounidense que retiren los cargos contra el cineasta por las consecuencias negativas que el caso tiene en su vida actual.
Los abogados de Geimer, quien tenía 13 años cuando mantuvo una relación íntima con el director de cine polaco, pidieron a la Corte de Apelaciones en Los Angeles que desestime los cargos que pesan sobre el cineasta.
Cuando estalló el caso a finales de los 70, Polanski reconoció haber mantenido relaciones sexuales ilícitas con Geimer, aunque escapó de EEUU en 1978 antes de ser hallado culpable. Desde septiembre último está detenido en Suiza, a la espera que se resuelva la petición de extradición presentada por la Justicia de Estados Unidos.
El arresto del realizador hizo que los medios empezaran a presionar a Geimer, lo que según sus abogados ha tenido consecuencias sobre su salud, así como en su vida laboral.
Según el corresponsal de la BBC en los Angeles, Rajesh Mirchandani, la mujer recibió en el último mes cerca de 500 solicitudes de entrevista de medios de todo el mundo. "La respuesta es: por favor, déjenme en paz. Pero no me quieren dejar en paz", aseguraban en los documentos. Los abogados de Geimer dicen que los efectos de la presión mediática hacen que exista "la posibilidad real de que Samantha pueda perder su trabajo".