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"La complicidad de eclesiásticos y empresarios con el Comando era un secreto a voces"

El ex teniente coronel Juan Daniel Amelong lo aseguró en una ampliación de su declaración indagatoria ante el Tribunal Oral Federal Nº1 de Rosario, que lo juzga por el caso Guerrieri II.

Sábado 28 de Septiembre de 2013

"Es un secreto a voces que gente de la sociedad, eclesiásticos, empresarios y de la Justicia tenían contacto con el Comando" del Ejército durante la pasada dictadura militar dijo ayer el ex teniente coronel Juan Daniel Amelong ante el Tribunal Oral Federal Nº1 de Rosario.

La participación de civiles en el terrorismo de Estado fue ratificada por Amelong en una ampliación de su declaración indagatoria, pedida por él, en el juicio por la causa Guerrieri II que se lleva adelante en los Tribunales Federales locales.

El ex militar, condenado en 2009 a reclusión perpetua en otro juicio por delitos de lesa humanidad, se refirió así a los vínculos de civiles con el Comando del II Cuerpo de Ejército, cuyo primer jefe durante la dictadura fue el general Ramón Genaro Díaz Bessone, reemplazado en 1977 por Leopoldo Galtieri.

Los dichos de Amelong fueron en la línea con el testimonio que un rato antes brindó ante el tribunal el periodista y escritor Carlos Del Frade, propuesto por la Fiscalía.

En su declaración, Del Frade sostuvo que "los militares son los títeres del poder económico".

"La mujer de Agustín Feced (fallecido jefe de la Policía rosarina durante la dictadura) dijo que Alberto Gollán (propietario de Televisión Litoral de Rosario) y el presidente de Acíndar se reunían con Feced dos veces a la semana para analizar la marcha" del Proceso, indicó Del Frade.

En tanto, Amelong se refirió también al asesinato de su padre, el ingeniero Raúl Amelong, quien ocupaba un cargo ejecutivo en la empresa Acíndar, hecho ocurrido en junio de 1975 presuntamente a manos de un grupo guerrillero.

"Yo nunca tuve deseos de venganza con quienes mataron a mi padre, porque mi padre dijo que los perdonaba, así que yo no soy quién para vengarlo", dijo durante la audiencia de ayer, el acusado.

Luego explicó que en 1975 era subteniente en el Ejército y "le había dicho al jefe que yo me iba de baja por la falta de operaciones de la fuerza, porque nos mataban a un amigo y no se hacía nada".

Añadió que "después de la muerte de mi padre, gente me dice que el Ejército estaba haciendo muchas cosas y que me quede porque esto iba a cambiar".

Consultado por el tribunal sobre qué significaba que "esto iba a cambiar", el imputado explicó que "el Ejército iba a tener mayor participación de la que teníamos en contra de la subversión".

En la audiencia de ayer del juicio por la causa Guerrieri II, que investiga el circuito represivo que estuvo bajo el mando del Batallón de Inteligencia 121 de Rosario y operó en cinco centros clandestinos, declaró el periodista José Andrés López.

El testigo, que militaba en el Partido Comunista, contó que conoció al desaparecido Rubén Messiez, cuyo caso se ventila en el juicio, quien pertenecía al mismo partido.

Explicó que tras el secuestro de Messiez en el centro de Rosario, "decidimos con los abogados del partido que yo hiciera gestiones porque era el titular del inmueble" donde vivía la víctima.

Así se entrevistó con el entonces jefe del área Operaciones del II Cuerpo, Julián Gazari Barroso, "en su despacho del Comando".

"Empecé a pedirle que no lo maten. Estábamos en el 77, y el que quería conocer, conocía lo que pasaba", dijo López.

"El me contesto que en la zona estaba actuando un grupo de loquitos sueltos y no lo controlaba. Se paró y dio por terminada la entrevista", concluyó el testigo.

En el juicio oral, donde se ventilan los casos de 27 víctimas de la represión ilegal, hay 12 imputados entre militares retirados y personal civil de inteligencia que actuaron en el Batallón 121 de Rosario.

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