“La Iglesia no comparte que la misma terminología (familia) se pueda aplicar de forma indiferente a la unión entre un hombre y una mujer para la procreación y a la unión homosexual”, dijo monseñor Bruno Forte, secretario general del Sínodo de la Familia.
“Dicho esto, me parece claro que un ser humano involucrado en diversas experiencias tiene derechos que deben estar protegidos”, añadió refiriéndose a la unión de las parejas del mismo sexo.
En opinión de Forte, la cuestión es no equipararlos, tampoco desde el punto de vista semántico, aunque “eso no quiere decir que no haya que buscar una eventual codificación de esos derechos a personas que viven en una unión homosexual”. Y concluyó: “Es una cuestión de decencia y respeto por la dignidad de las personas”.




























