El descontento por el aumento de la tasa general de inmuebles (TGI) comenzó a
transformarse en reclamos formales. En las oficinas de las defensorías del Pueblo y del Consumidor
las quejas suman decenas y desde ambos ámbitos estudian estrategias para canalizarlas. Las
presentaciones no tienen un perfil social ni geográfico determinado, pero sí el denominador común
de la sorpresa ante los montos de las boletas.
Las quejas hablan de porcentuales para el infarto. No sólo en los barrios
cerrados donde refirieron aumentos de hasta un 1.500 por ciento, sino también en inmuebles más
modestos que cosecharon un alza del 150 por ciento o 200 por ciento. Pero más allá de las voces en
disonancia con la explicación oficial sobre el incremento, ayer comenzó a activarse el camino de
las quejas formales.
Buenos oficios. "Recibimos numerosas denuncias a pesar de que no tenemos
competencia sobre el área municipal", explicaron desde la Defensoría del Pueblo, institución con
incumbencia en reclamos hacia organismos provinciales donde igual llegaron quejas de distintos
sectores de la ciudad.
"Hay que aclarar que no tenemos competencia sobre la Municipalidad de Rosario",
explicaron antes de comentar que la Defensoría está preparando una gestión de "buenos oficios" para
la semana próxima a fin de acercar al Ejecutivo la inquietud de los vecinos que se consideran
afectados por los montos excesivos en la TGI.
En tanto, desde la Oficina Municipal de Defensa del Consumidor confirmaron la
tendencia de los reclamos que llegaron y seguían ingresando. "Nuestra oficina está verificando que
los montos respondan a un cálculo correcto de la tasa de acuerdo con la ordenanza vigente", explicó
la fuente.
Los reclamos son, en general, por inmuebles catalogados como terrenos baldíos,
en zonas residenciales sin correlato geográfico.
Cuando el Concejo reanude sus sesiones ordinarias, la Oficina de Defensa del
Consumidor pondrá a disposición de los ediles los planteos e inquietudes de los vecinos
descontentos con el aumento.
Reactualización. Las quejas contra el incremento tributario encontraron
distintos ámbitos de expresión. Uno que cosechó quejas al por mayor fue el de las cartas de
lectores, donde un contribuyente convocó al pataleo y obtuvo un masivo apoyo a través de su correo
electrónico. Además de buscar adhesiones, el vecino describió su experiencia a modo de ejemplo: de
39 pesos pasó a pagar 102, un 150 por ciento más que lo irritó sobremanera.
En este sentido, desde el oficialismo se intentó hacer una precisión semántica
sobre el tema. "Es una la reactualización de los valores catastrales", dijo el secretario de
Promoción Social, Fernando Asegurado, en sintonía con lo declarado anteayer por el intendente
Miguel Lifschitz. "Se adecuaron las valuaciones de las propiedades a su valor real, porque había
algunas muy valiosas que estaban muy por debajo de lo que correspondía", había dicho el
mandatario.
Y aunque Lifschitz insiste en que el 60 por ciento de los rosarinos no acusará
incrementos, no pudo evitar la tormenta de verano que desató la medida.