Gonzalo Cucit había acordado una cita para vender su auto. Salió de su casa de Correa en su Ford Fiesta al encuentro con los interesados y, tras un recorrido que desembocó en Luis Palacios, fue asesinado con cinco tiros y golpes en la cabeza para robarle el auto. Por esa secuencia delictiva del 30 de julio de 2024, dos hombres presos desde aquel año comenzaron a ser juzgados este martes en los tribunales de San Lorenzo. Acusados como partícipes de un homicidio calificado por el propósito de robo y la búsqueda de impunidad, afrontan pedidos de prisión perpetua.
El crimen de Cucit, se especuló en aquel momento, habría estado relacionado con el cobro de una deuda originada en el consumo problemático de drogas que afectaba a este hombre de 36 años, quien estaba vendiendo muchas de sus pertenencias para afrontar el pago pendiente. En la apertura del juicio, el fiscal Aquiles Balbis planteó que el ataque estuvo motivado en despojar a la víctima de sus pertenencias.
El juicio comenzó en los tribunales de San Lorenzo ante los jueces Marisol Usandizaga, Ariel Cattaneo y Griselda Strólogo. Los acusados fueron detenidos dos días después del crimen en una cabaña del parque Sarmiento de Carcarañá. Son Ramón Alberto Rojas, entonces de 58 años, y el bonaerense Iván Castillo, de 34, a quienes les secuestraron celulares y ropa similar a la que vestía uno de los atacantes, según los registros de los momentos previos a los disparos, y la camioneta EcoSport en la cual se movían. El fiscal Balbis los acusó como partícipes de un homicidio criminis causa y solicitó para ambos la pena de prisión perpetua.
Cucit, domiciliado en Correa, fue hallado muerto el martes 30 de agosto de 2024, minutos después de las 21, en la puerta de la estancia Santa Eulogia de Luis Palacios, a la altura del kilómetro 22,5 de la ruta 34. Un puestero halló el cuerpo y llamó a su madre para que avisara a la policía del pueblo. Había cinco vainas servidas calibre 9 milímetros esparcidas junto al cadáver de Cucit, identificado en base a sus huellas.
En el entorno familiar de la víctima indicaron que atravesaba problemas de consumo de sustancias y un testimonio indicó que al parecer mantenía una deuda con un hombre apodado “Monito” que le vendía droga en Correa, quien estuvo detenido por el caso pero no llegó a la instancia de juicio. Se supo además que había acordado la venta de su auto Ford Fiesta a Rojas, quien vivía en el una cabaña del parque Sarmiento.
Emboscada en la ruta
Según planteó el fiscal, se pudo reconstruir que a las 19.20 de ese día Cucit salió de su casa de Lisandro de la Torre al 1500 de Correa en su Ford Fiesta rumbo al encuentro con Rojas, a quien ya le había entregado la documentación del vehículo. Viajó por la ruta 9 hasta llegar diez minutos después al cruce con la S26, donde lo esperaba Rojas al mando de una camioneta Ford EcoSport, acompañado de Castillo.
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Luego de unos minutos la camioneta se retiró por la ruta 9 seguida por el Fiesta de la víctima hasta llegar a Roldán. A las 20 entraron una estación de servicios ubicada en Catamarca (nombre de la ruta 9 a esa altura) y Urquiza. Allí Rojas y Cucit mantuvieron una breve charla entre los surtidores hasta que se retiraron juntos por la ruta hasta el cruce con la A-012, por donde siguieron hasta la ruta 34 con destino a Luis Palacios.
Una vez allí , los vehículos se detuvieron sobre el kilómetro 22,5 y los atacantes despojaron a la víctima de su auto, del celular y otras pertenencias. Luego le dispararon al menos cinco veces con una pistola 9 milímetros en el cuello y el tórax y lo golpearon con un elemento contundente en la cabeza. Tras el ataque, planteó Balbis, Rojas se retiró conduciendo la EcoSport y Castillo al volante del Ford Fiesta. Los dos fueron detenidos dos días después.
Entre otras evidencias, los incriminan el impacto de antenas de celulares. En el de Rojas se halló un mensaje sugiriéndole que borre las conversaciones con el hombre asesinado y una tarjeta de almacenamiento sustraída del móvil de Cucit.